Cuando una persona o un grupo considera que su verdad no puede ser discutida, el siguiente paso puede ser considerar ilegítimo que otros piensen de manera diferente.
Para Aranda, cuando se habla de megaminería, agronegocio o explotación petrolera, no solo se refiere al “ambiente o ligado a la contaminación, sino que hablamos de derechos humanos, de historia, de geopolítica, de economía.
De Terrinches a Abellás, de Llamazares a Patxi Bisquert, de Yereván a Kiruna, pasando por Mota del Marqués, de Carlos Velo a José Antonio Labordeta, son muchos los territorios de la memoria, algunos comunes y otros íntimos, que recorrí a través de las páginas de Virginia Mendoza.
Grupos como Iceberg, Bloque, Mezquita o los efímeros Crack fueron para muchos de los jóvenes que salían de la resaca de la dictadura y estaban sedientos de nuevos paisajes musicales, una parte fundamental de la banda sonora de su adolescencia.
El movimiento hippie, en su esencia, fue profundamente nihilista y carecía de un proyecto político claro o de una visión colectiva para transformar la sociedad.