Hubo más muertos en la calle en ese período, entre julio de 1976 y abril de 1979, a manos de fuerzas del Estado y grupos fascistas, que en varios años de dictadura.
Su muerte no consiguió que los obreros volvieran a sus casas, que continuaron en manifestación por todo Basauri. Al día siguiente se convocó una huelga general en la localidad y 40.000 personas se concentraron en señal de protesta y de duelo por la muerte del joven.
El 5 de marzo, los trabajadores del complejo petroquímico de Tarragona decidieron hacer una huelga y una manifestación en protesta por la matanza de Vitoria (Álava).
Ladislao Zabala e Ignacio Iturbide cometieron su último crimen una semana después del golpe de estado protagonizado por Tejero, y eso determinó que fueran detenidos, juzgados y condenados a 231 años de cárcel cada uno, como autores de siete asesinatos consumados y otros dos frustrados.
Ese desencanto que nos trajo la Transición Sangrienta habría de imponerse entre la juventud, harta de que sus demandas fueran respondidas con botes de humo y pelotas de goma, y hoy, sus hijos, ya no salen a las calles ni aunque el agua potable alcance el precio de la gasolina.