Se puede presumir del Puente Colgante, Patrimonio de la Humanidad, y del Casco Viejo bilbaíno con sus edificios renacentistas, mientras a un paseo de distancia el litoral acumula años de abandono sin que ninguna administración asuma con seriedad la responsabilidad de resolverlo.
Los saharauis, que también fueron colonia española y tienen una estrecha relación histórica con España muy reciente, no contaban, hasta ahora, con ninguna concesión para la obtención de la nacionalidad española.
La dimisión o abandono de Lara Hernández en Sumar no es una simple peripecia orgánica, sino el síntoma de este agotamiento: el de las construcciones políticas nacidas como artificios tácticos, sin densidad doctrinal suficiente para sobrevivir a la primera prueba de resistencia.