La izquierda vive en permanente modo electoral, obsesionada con la correlación de fuerzas inmediata y con la preservación de ciertas cuotas de poder institucional.
A las organizaciones de izquierdas que hagan sus movimientos solo pendientes de la calculadora electoral, dando la espalda a la realidad, la Historia no las absolverá.
xa chegou ao extremo da abolición do dereito internacional, da redución á inexistencia fáctica das Nacións Unidas e, polo tanto, a practicar de maneira sen escrúpulo ningún a razón da forza fronte á forza da razón.
Acuso al sistema capitalista en su conjunto, que convierte la vivienda en mercancía, la vejez en carga y la vida humana en una simple variable económica.