La infrafinanciación continuada y el debilitamiento calculado de la capacidad de respuesta pública generan un terreno fértil para seguros médicos, mutuas y grandes grupos hospitalarios privados.
La ministra Mónica García, quien fuera activista de la Marea Blanca antes de entrar en el gobierno, ahora acusa a los sindicatos de ‘motivaciones políticas’ y de ‘deslealtad’.
Las estadísticas son claras: las mujeres tienen mayor mortalidad tras un infarto y peor pronóstico a largo plazo. No porque lleguemos tarde por irresponsables, sino porque no se nos reconoce a tiempo.
El anteproyecto impulsado por el Ministerio de Sanidad es una herramienta de contención, no de reversión, un lavado de cara para no abordar integralmente el derecho a la Salud.
Nos venden formas de gestión privada de centros públicos como eficiencia y ahorro, que ya hemos comprobado que terminan generando sobrecostes millonarios.