Cinismo político de la derecha

Ningún representante de la derecha ha criticado la actuación de los responsables de AstraZeneca, tan solo de la manera más cínica se limitan a lamentar la escasez de vacunas

La derecha española torpedea la democracia

Por Puño en alto

La hipocresía y cinismo político con que se despacha la derecha de este país asombra y cada día más.

Ahí la tenemos rasgándose las vestiduras clamando compungida porque no hay vacunas que poner, señalando de forma indirecta como responsable al gobierno de la nación, obviando a los verdaderos responsables, esto es, las insaciables e inmorales compañías farmacéuticas, en este caso, la británica AstraZeneca.

Esta derecha, neoliberal a conveniencia, defensora a ultranza del libre mercado, con el mayor cinismo, está poniendo el grito en el cielo la escasez de vacunas. Sin embargo, nada dicen, sobre que el incumplimiento de lo acordado y firmado, ya sea con contrato privado por AstraZeneca con la Unión Europea, es una consecuencia paradigmática de ese libre mercado que tanto defiende esa derecha, compuesta por PP, Cs y Vox.

La UE subvencionó a la citada farmacéutica con miles de millones de euros de fondos públicos para que acelerara su investigación en la obtención de una vacuna contra la COVID 19 cuanto antes. Una vez obtenida la vacuna, incumpliendo lo pactado, la vende de la forma más inmoral al mejor postor. Este es el libre mercado que tanto gusta a esta derecha hipócrita y cínica: socializan los gastos y privatizan los beneficios. Ya lo dijo de forma muy atinada, Rato, el ministro milagro del PP antes de terminar en la cárcel: “Es el mercado, amigo”, tras reflotar a Bankia con fondos públicos y hacer perder millones a los accionistas de la entidad cuando la sacó a Bolsa, en un intento de echarle la culpa a los demás.

Ningún representante de la derecha ha criticado la actuación de los responsables de AstraZeneca, tan solo de la manera más cínica se limitan a lamentar la escasez de vacunas, y algunos, de la misma manera que Rato, han llegado a culpar a los representantes europeos por dejarse engañar. La razón no es otra, porque saben que de hacerlo pondría en solfa sus creencias y su defensa a ultranza de su neoliberalismo económico y porque tampoco se pueden permitir soliviantar a sus benefactores.

Por todo ello, de manera hipócrita y cínica se quedan en mostrar su pesar por no disponer de las vacunas prometidas, señalar de forma velada al gobierno por no preverlo y a la UE por su buenismo, al sacrosanto libre mercado como expresión fiel del neoliberalismo económico de conveniencia que ha practicado la farmacéutica sin tocarlo.

Para colmo del cinismo, ahora a posteriori pretenden justificar el retraso en la vacunación donde gobernaban porque estaban previendo la posibilidad de un retraso en la llegada de las vacunas prometidas.

Todo ello supone un capítulo más de la nauseabunda utilización política de toda tragedia personal, familiar, económica y social que nos tiene acostumbrado la derecha, ya sea la montaraz, la moderada y la oportunista que, desde la foto de la Plaza de Colón, no hay manera de distinguir una de otra más allá de su denominación.

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