Feminismo del 99%

Por Olvido Contento

Para la teoría feminista, así como para su movimiento social y activista, la interseccionalidad es una herramienta imprescindible. Permite abordar sin sesgos la realidad de las mujeres y que éstas se vean representadas, respetadas y valoradas. El conocernos y reconocernos unas a otras nos da un caudal enorme de información pero sin una herramienta para entender y procesar esa información, puede incluso generar unas diferencias antagónicas que impidan el entendimiento y la construcción de un frente común. Esta es una asignatura pendiente que se debe abordar sin miedo a perder la identidad. Siguiendo la conceptualización del feminismo del 99% de Nancy Fraser, entre otras, el horizonte feminista debe ser el de un paraguas en el que todas las mujeres tengan cabida y representación.

Si solamente se exponen las diferencias y plantean las reivindicaciones generadas por dichas diferencias, el movimiento feminista  se enrocará en una batalla dialéctica que le paralizará, enlenteciendo más aun su marcha. Y este es el punto en el que se encuentra actualmente.

Tomemos esta definición de interseccionalidad: “una herramienta analítica para estudiar, entender y responder a las maneras en que el género se cruza con otras identidades y cómo estos cruces contribuyen a experiencias únicas de opresión y privilegio”. Pretende abordar cómo el racismo, el patriarcado, la opresión de clase y el resto de sistemas opresores crean desigualdades que estructuran la posición desigual de las mujeres. Y la enlaza con la transversalidad feminista y su premisa de que las personas tenemos identidades múltiples, es decir, varias capas, que nos hacen ser la persona que somos. Siendo el objetivo del análisis interseccional evidenciar esas identidades y exponer las ventajas y desventajas que suponen esa combinación de identidades. Pero no se queda solamente en una exposición priorizada de quien está más discriminada, y en una pugna por priorizar en la agenda unas necesidades u otras, sino que busca descubrir esas discriminaciones para superarlas.

Entender la diversidad de las mujeres no es nombrar los diferentes colectivos, o que en las campañas aparezcan mujeres racializadas o con hiyab, es asumir el reto de comprender que sus realidades no son homogéneas. Y eso hace necesario un trabajo de escucha y reconocimiento dejando espacio para que las voces minoritarias sean atendidas y puedan plantear su realidad y sus necesidades. La ceguera a la importancia de la perspectiva interseccional no hará sino generar distancia y escisión con el consiguiente debilitamiento de la lucha.

Todo esto es una tarea ardua y con obstáculos que requiere reflexión y autocrítica, pero esto no es nuevo para el Feminismo, que siempre se ha destacado por su capacidad para repensarse. Sin olvidar que el debate interno no es una lucha de poder, es una herramienta para la unidad y el fortalecimiento.

En octubre de este año participé en el encuentro estatal de plataformas y asociaciones para planificar las acciones de cara al próximo 8 de marzo. Se generó un debate muy intenso respecto a la visibilidad y participación de las mujeres racializadas y lgtbiq y escuchándolas trasladaban dolor en su discurso. Un dolor generado por la incomprensión, por el no reconocimiento y el sentimiento de discriminación respecto al resto de mujeres. Nos interpelaban para que reflexionáramos y abandonáramos nuestros privilegios de una forma tal que te erizaba la piel. Todo esto me sirvió para empezar, y digo empezar porque me queda un largo recorrido por hacer, a entenderme como privilegiada respecto a otras mujeres que tienen entrecruzadas otras discriminaciones y a valorar la necesidad de repensar el Feminismo.

Intento hacer mía la frase de la maestra Angela Davis “Ser mujer ya es una desventaja en esta sociedad siempre machista, imaginen ser mujer y ser negra. Ahora hagan un esfuerzo mayor, cierren los ojos y piensen, ser mujer, ser negra y ser comunista. ¡Vaya aberración!” Se le pueden añadir cuantas capas queramos, pobre, indígena, lesbiana, con diversidad funcional…

Es innegable que todas las mujeres sufren opresión por razón de sexo pero no se puede perpetuar la ceguera a las discriminaciones que se entrecruzan y que interactúan con el patriarcado haciendo más vulnerables a determinados grupos de mujeres. Hagamos realidad el grito de ¡Si nos tocan a una nos tocan a todas! Sea quien sea esa una.


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