Todo lo consiguió menos el voto, que tuvo que debatirse en el Parlamento. Y allí es donde Clara Campoamor se ganó un puesto imperecedero en la memoria de la libertad española.
El criterio de selección de Neruda sólo tuvo un parámetro: sacar de allí a la mayor cantidad de personas posibles, pues a pesar de las exigencias de conocer un oficio, muchos de los que embarcaron en el Winnipeg eran intelectuales y artistas.
Durante dos años colaboró en las evacuaciones de civiles entre Madrid y Valencia, el suministro de alimentos, la apertura de comedores infantiles y la puesta en marcha de un sistema de apadrinamiento de niños de guerra pionero en Europa.
El presidente Cárdenas defendía que la ayuda mexicana a la República no contradecía el principio de no intervención, porque el no ayudar era una manera de prestar una ayuda indirecta a los rebeldes.