Se aproxima la última gran crisis económica global (IV)


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Robinson Devia González
La Voz de la Consciencia

Se han planteado cinco sistemas socioeconómicos: el esclavismo, el feudalismo, el capitalismo, el comunismo y el socialismo: ¿cuál es el próximo sistema socio económico que regirá en la humanidad?

Continuando con el hilo conductor que magistralmente nuestro apreciado amigo Manuel López nos plantea en el primer y tercer artículos de esta serie, donde textualmente dice que: “Para argumentar y demostrar todo lo que acabo de decir hasta ahora, quiero empezar respondiendo a tres cuestiones importantes. PRIMERA: ¿En qué me estoy basando para anunciar la inminencia de la última gran crisis económica global? SEGUNDA: ¿Cómo viviremos la muerte del capitalismo? Y TERCERA: ¿Qué nuevo modelo socioeconómico lo reemplazará en los próximos años?”  en donde de manera muy clara y categórica, pero en un lenguaje sencillo, nos da respuestas a tales interrogantes y me deja un gran reto para poder explicar que las crisis económicas y, en particular, esta gran crisis mundial que se avecina, no son el fruto fortuito de la mano invisible del mercado, sino el resultado de la pezuña perversa y mal intencionada del nuevo orden mundial,  que no da puntada sin dedal y que en sus movimientos de ajedrez, siempre tiene calculadas todas sus jugadas en el tablero geopolítico y económico mundial.

En otras palabras, a la humanidad le están aplicando la fórmula de la rana y el agua hirviendo, aquella fábula publicada en el libro La quinta disciplina de Peter Senge que dice así: “Si echamos una rana en una olla con agua hirviendo, esta salta inmediatamente hacia fuera y consigue escapar. En cambio, si ponemos una olla con agua a temperatura ambiente y echamos una rana, ésta se queda tan tranquila. Y si a continuación empezamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona, sino que se va acomodando a la temperatura hasta que pierde el sentido y, finalmente, muere achicharrada.”

En este sentido, se puede decir que la olla es el nuevo orden mundial, el líquido es la economía, el fuego que calienta es la tecnología de la información y la rana, por supuesto, es la humanidad. Siguiendo con la aplicación de la interpretación simbólica de esta fábula, complementaremos lo expuesto por Manuel en su anterior artículo. La rana antes de entrar a la olla del nuevo orden, vivía en un ambiente natural que le proveía de manera libre y espontánea todas las condiciones para vivir, lo que quiere decir que la olla se convirtió en ese mundo superficial que la desconectó del mundo real, allí ésta se acostumbró a existir en una temperatura ambiente, la que con el tiempo y el aumentar del fuego-tecnológico se ha ido calentando más y más, de tal manera que nos están conduciendo sutilmente hacia el ocaso del capitalismo con la desaparición del dinero en efectivo y la llegada del mundo virtual y tecnológico donde las cantidades de dinero solo serán bits en computadoras manejadas por una élite global, esos mismos quienes son los dueños de la olla llamada nuevo orden mundial.

Tal como lo dice Manuel en el anterior artículo: “El venidero sistema económico-financiero mundial seguirá estando provisionalmente al servicio de unos pocos y, por tanto, en detrimento de la gran mayoría. Una reducida élite global, desde hace décadas, incluso siglos, está preparando poco a poco el panorama económico-financiero mundial para, llegado el momento, dar el zarpazo definitivo para el control total de la economía global.”

Para lograr esto, la élite mundial históricamente ha trabajado en tres aspectos fundamentales, uno es la base teórico – paradigmática, dos la división ideológica y tres el avance en las tecnologías de la información, todos combinados en una estrategia que yo he denominado la táctica del embudo, donde existe una entrada ancha que nos conduce a una salida angosta y premeditada al punto donde nos quieren llevar, el cual muy bien expuso mi compañero de fórmula en el primer artículo: “el del dinero electrónico centralizado a nivel mundial en un solo Banco Central donde todas las transacciones económicas y cada una de las operaciones financieras estarán permanentemente computarizadas y vigiladas por quienes desean ostentar el control total sobre la economía y las finanzas a nivel global”.

En cuanto a la base teórica y paradigmática, la élite mundial ha creado una buena formulación para fabricar el líquido en el que piensa cocinar a la rana de manera sutil, astuta y soterrada; en donde se destaca el aporte de sus sabios intelectualoides como el de Charles Darwin quien, con su teoría seudocientífica de la evolución de las especies sembró en la psiquis humana el falso paradigma de la competencia, la ley del más fuerte, la lucha por la supervivencia; mientras que otros autores como Adam Smith con la Naturaleza y causa de la riqueza de las Naciones (1776), David Ricardo con sus  Proposiciones para una circulación monetaria económica y segura (1816), y los Principios de economía política y tributación (1817), Robert Malthus, Ensayo sobre el principio de la población (1798), Carlos Marx y Federico Engels, La ideología alemana (1846), Manifiesto comunista (1848), El Capital (1867), John Maynard Keynes, Tratado sobre el dinero (1930), Teoría general del empleo, el interés y el dinero(1936), todos ellos sembraron la dialéctica económica centrada en la distribución de la riqueza material y la administración de los medios de producción, cerrando las posibilidades de que la humanidad pudiese ver más allá de la olla y observara otras alternativas basadas en la Ley de la Vida, la Mecánica Universal y la Sabiduría de la Naturaleza.

Trabajo bien realizado por el pensamiento newtoniano y cartesiano, cuando estos dividieron la materia de la energía, separando estas dos fuentes e impidiendo una visión holística, integral y con sentido lógico que le permitiera al hombre aprender a: cómo vive el pájaro sin un sistema económico que lo oprima, o a: cómo crece el lirio del campo sin tener fábricas de tejido que lo vistan.

Esa misma base teórica, es la que nos lleva al segundo punto de la estratagema, ¿cómo evitar que la rana no salte de la olla? Pues muy fácil, entreteniéndola con la división ideológica, es decir, aplicando la dialéctica como método distractor para lograr el objetivo: cocinar la rana.  Y esta base de división ideológica se muestra en varios aspectos de la vida actual humana, cuyos inicios se remontan a las épocas bíblicas, donde estaban los fariseos y saduceos, división que siempre era gobernaba por el sanedrín, pero que hoy se manifiesta en lo económico entre capitalistas y comunistas o políticas entre izquierdas y derechas e, incluso, llegando a rememorarnos el pan y circo romano con espectáculos como el fútbol: Real Madrid vs. Barcelona, entre muchas otras. De esta manera las ranas dentro de la olla discutirán, pelearán, harán guerras, vivirán de la miseria, mientras el plan de la élite avanza, calientan poco a poco su líquido económico y las cocinan sin que éstas se den cuenta.

El tercer aspecto relacionado con los avances en las tecnologías de la información lo vamos a enfocar, en primera instancia,  centrados en el código de barras y su aparición en el año 1952, cuya definición es:  “ese conjunto de líneas paralelas verticales de distintos anchos y espacios, que sirve para codificar y comparar información de un artículo, que al ser leído por un escáner proporciona datos relacionados con las características del producto como composición, precio, datos nutricionales y hasta fecha de vencimiento.”  La parte donde dice que “proporciona datos”, es donde quiero hacer énfasis, porque la élite está obsesionada con tener nuestros datos, única forma para que ellos puedan controlar que nadie pueda comprar o vender si no se tiene lo que ellos quieren imponer: el dinero electrónico. Pero devolvámonos un poco, el código de barras se centra en almacenar datos de manera codificada a través de UNOS y CEROS, el mismo lenguaje binario de las computadoras y el que también se utiliza en las bandas magnéticas que aparecieron en los años 1960 como una manera de acumular información.

Lo interesante es que la banda alberga mayor capacidad en contenido de información que el código de barras, pero la historia no termina ahí, esa banda magnética iba más allá de capturar la información de un producto, que adherida a una tarjeta de crédito obtendría los movimientos financieros de su usuario y que, en 1970, cuando se implantaron los modelos mundiales (ISO 7811), el empleo de la banda magnética se generalizó y se amplió a nivel global. Se cumplía otro paso más, mientras las ranas bailaban en Woodstock, la guerra fría las dividía entre comunistas y capitalistas, la banda magnética llegaba a las tarjetas de débito y de  crédito; pero no conformes con ello, con el paso del tiempo a estas tarjetas se les introdujo el chip e hicieron los primeros ensayos en 1984, donde el almacenamiento de 54 bytes de la banda magnética aumentó a seis kilobytes de capacidad en los nuevos chips insertados en las tarjetas. Es importante resaltar que la capacidad de información obtenida del usuario o tarjeta habiente es mayor.

Paralelo al código de barras, el fuego tecnológico que calienta la olla donde están las ranas se va aumentando y es así como en 1969 se establecía lo que hoy conocemos como la red de redes, la internet, un entramado de orden global que conectado al código de barras, la banda magnética y el microchip, todos enlazados a los teléfonos móviles y con la venidera quinta generación de las tecnologías y estándares de comunicación inalámbrica (la famosa 5G, la que literalmente terminará de “cocinar” a las ranas), tejen la telaraña más grande que haya existido en el planeta, siendo el sistema financiero mundial el sector que más se ha apalancado en este desarrollo de las tecnologías de la información; es así como aparece en el escenario el blockchain y las monedas virtuales, la primera de estas el bitcoin y con ella la clara posibilidad de la desaparición del dinero físico y el absolutismo del dinero virtual.

Comprendiendo que la élite tiene diseñada toda una base teórica y paradigma dialéctico en lo económico, astutamente entretejida por un discurso bipolar que genera una división ideológica para entretener a las ranas, mientras sagazmente genera todos los mecanismos financieros soportados en la tecnología de la información, ha venido llevando y sometiendo a la humanidad, desde la ingeniería conductual, a través de los sistemas socioeconómicos, así: El Esclavista donde existía un amo y un esclavo; El Feudalista, donde el amo se convirtió en feudal y el esclavo en siervo; El Capitalista, donde el patrón es el amo y al esclavo se le llama obrero; El Comunista, donde el amo es el estado dictador y los esclavos son los súbditos-ciudadanos y El Socialista, una versión más humanizada del comunismo, eufemísticamente hablando, pero, que en sí mantiene en esencia la misma condición de amo-esclavo, feudal-siervo, patrón-obrero, dictador-súbdito.

Obsérvese que la condición de sometimiento de cada sistema socio-económico en contra de la raza humana, a través de la historia, es prácticamente la misma, solo cambia de nombre y el discurso para dar la sensación de evolución y progreso.  En sí, se han planteado cinco sistemas socioeconómicos: el esclavismo, el feudalismo, el capitalismo, el comunismo y el socialismo. Entonces, cabe preguntarse, como nos los inspira Manuel, ¿cuál es el próximo sistema socio económico que regirá en la humanidad? Aquí debo recordarles el segundo artículo de esta serie, donde se advierte que los terremotos o crisis financieras han sido diseñados milimétricamente para conducirnos al sistema socio-económico más totalitario y absolutista de toda la historia de la humanidad, donde las izquierdas y las derechas, los comunistas y los capitalistas, los ricos y los pobres, los republicanos y los demócratas, los fariseos y los saduceos, consciente o inconscientemente han trabajado, todos absolutamente todos, por LA INSTAURACIÓN DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL.

Lastimosamente muchas ranas se cocinarán en esa olla, pero unas pocas saltarán de ésta y podrán vislumbrar las alternativas basadas en las leyes del sistema de sustento vital, de las cuales escribiré en mi próxima entrega, como lo prometí en mi artículo anterior, para todos aquellos que abrigan de verdad una esperanza en lo más profundo de su corazón.


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