N.H.U. Una hermosa noche para el rock progresivo en Galicia

En 1974 surge un original proyecto musical al que llamarían N.H.U. (Una Hermosa Noche, al revés, en homenaje al grupo de psicodélica de San Francisco, It’s a Beautiful Day).

Por Angelo Nero | 2/07/2025

El panorama del rock progresivo tuvo muchos focos en la península ibérica en los años setenta. En Andalucía con Mezquita, en Cantabria con Bloque y en Cataluña con Iceberg. Galicia no se quiso quedar atrás en esta fiebre de seguidores de King Crimson, Gentle Giant o Frank Zappa, y en 1974 surge un original proyecto musical al que llamarían N.H.U. (Una Hermosa Noche, al revés, en homenaje al grupo de psicodélica de San Francisco, It’s a Beautiful Day). Aunque el grupo tuvo muchos cambios en su formación, el núcleo germinal lo formaron en Santiago de Compostela, Roberto Abal (guitarra solista), Antón Porteiro (guitarra rítmica), Xosé Ferreiro Garea (voz), Emilio Cao (bajo), y Ricardo Maíz (batería), bajo el nombre de Questión, y orientados, en un principio, hacia el blues y el jazz, en la eclosión de los grupos musicales emergentes en la agonía del régimen franquista y en los nuevos tiempos de la Transición.

Emilio Cao (fallecido en mayo de 2025), abandonaría la formación seminal en 1972, para convertirse en una auténtica “vaca sagrada” de la música celta, a partir de la publicación de su disco Fonte do Araño (1977), y sería sustituido por Tino Grandío (fallecido también en marzo de este año). Tino confesaba que empezó a tocar las cuatro cuerdas «accidentalmente», siendo uno de sus primeros instrumentos un bajo Egmond de fabricación holandesa, y según sus compañeros de escenario sus hechizantes líneas de bajo tenían un estilo similar al de Chris Squire, de Yes. El sería uno de ejes sobre los que pivotaría N.H.U.

La banda tocaría en numerosas verbenas y discotecas para recaudar fondos con los que comprar un buen equipo de sonido, y se hicieron con columnas Marshall, y con una Gibson Les Paul y un Fender Jazz Bass, con los que comenzaron a germinar un repertorio de rock progresivo orinal, con elementos folk y con letras en gallego. Con influencias notables de Mahavishnu Orchestra, King Crimson, Frank Zappa, Yes o Soft Machine, la banda se consolidó con la entrada de Xoán Piñón en la guitarra (aunque en 1976 abandona la formación para formar parte de DOA), que sería sustituido por Xulio Ferreiro. También Ricardo Maíz dejaría la banda y Xosé Ferreiro Garea se pondría al frente de la batería, además de seguir como voz solista. Xurxo Pérez completó la formación tocando el órgano Hammond. Por el proyecto también pasaría el guitarrista flamenco Cuchús Pimentel.

Sobre su etapa en N.H.U. declaraba Xulio Ferreiro (fallecido en 2022): “No era fácil que nos dejaran tocar en ciertos sitios, la gente no estaba acostumbrada a esta música, así que le decíamos que además de guitarras eléctricas teníamos instrumentos clásicos, como violines y flautas, lo que era cierto. Teníamos dos repertorios, a uno le llamábamos La Obra: se trataba de composiciones propias del rock progresivo, en su mayoría instrumentales en la onda armónica más caótica y psícodélica: es N.H.U. en su estado esquizoide natural. Los directos son una especie de trance con 50 minutos de música sin interrupciones, no se hacen concesiones estéticas, suena compacto y original. (…) La interpretación de la música está basada en códigos propios, ciertos esquemas de memorización, una dosis importante de pura improvisación e intuición que enriquece y da gran personalidad al grupo. El otro repertorio es pura pachanga que tocamos en bodas y salas de fiestas para financiar el tremendo equipo que teníamos.”

Xulio Ferreiro, junto a Tino Grandío, otro de los motores del proyecto, que se convertiría en una auténtica obsesión para él, ensayando durante horas para llevar al máximo su técnica y su creatividad, hasta el punto de dejar la carrera de medicina. Músico polifacético, además de tocar la percusión y cantar, tocaba la flauta travesera, y, además de N.H.U. formó parte de los grupos Obradoiro o Zeltia.

Fruto de este trabajo sale a la calle su único disco, “N.H.U.” (Zafiro/Novola/Abrente, 1978), con seis temas de puro rock progresivo, con un desarrollo de guitarras complejo y psicodélico, y una excelentes líneas del órgano Hammond y del Fender Jazz Bass. El álbum se abre con la atmósfera misteriosa de ““Na terra do verde chan”, la pieza más accesible de este trabajo, una deliciosa apertura con una fuerte pulsión poética, con pinceladas de jazz-rock, para dar paso a “A titiritada”, con la alargada sombra de King Crimson, en un psicodélico dialogo entre el órgano y las guitarras, que podría firmar cualquier grupo americano. “Friky & Alexo” es una buena banda sonora para un guateque sideral, un carrusel lisérgico que nos lleva de la tierra al cielo con un estupendo arreglo instrumental, y en “Doente” nos regalan con una descarga de versos en gallego, con Fran Echeverría ejerciendo como sumo pontífice. El penúltimo tema “Hay un tren” nos lleva suavemente a un choque inevitable de cuerdas, voces y teclados, para acabar con “A trancas e berrancas”, donde explotan las guitarras y la percusión, a toda máquina, para llevarnos a un final esplendoroso.

A pesar de que N.H.U. llegó a actuar en festivales tanto en la península como en el resto de Europa, y a compartir escenarios con grupos no solo de la escena progresiva como Iceberg, sino del rock como Cucharada o de otros géneros como La Orquesta Mondragón o Las Grecas, les lastró la mala distribución del disco y la banda se separó en 1980, aunque, según alguno de sus integrantes, tenían material para grabar un segundo trabajo. El disco, del que solo se vendieron 300 copias, ha acabado siendo una pieza codiciada de coleccionistas y fue reeditado en vinilo en 2015, y en Cd por BMG en 2000.

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