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El asesinato del Che Guevara en Bolivia, en 1967, al que admiraba profundamente, hizo que rompiera con sus raíces, y se integrara en la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) boliviano, con el alias de Imilla
Por Angelo Nero | 16/05/2026
Hans Ertl (Múnich, 1908-Llanos de Chiquitos, Bolivia 2000) fue uno de esos hombres cuya biografía no cabría en una temporada de una de esas series tan de moda ahora. Aficcionado al montañismo y a la fotografía desde muy joven, a principios de la época de los años treinta ya tenía una reputada fama como alpinista, con primeras ascensiones en varios picos de los Alpes. En 1932 viajó a Groenladia para participar el rodaje de su primera película, y allí conoció a Leni Riefenstahl, con la que un par de años después colaboraría en la filmación de El triunfo de la voluntad, la icónica película rodada durante el congreso del Partido Nacionalsocialista en Núremberg, y en Olympia, que retrata los los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. Participó en expediciones al Karakórum, donde se rodó Der Dämon des Himalya, y acompañó a Adolf Hitler a su viaje de estado a Italia, invitado por Benito Mussolini.
Durante la Segunda Guerra Mundial fue el camarógrafo de Erwin Rommel, el Zorro del desierto. Tras la derrota nazi, continuó con sus expediciones de alta montaña, participando en la filmación de Nanga Parbat, el film que registró la primera ascensión de este ochomil por Hermann Buhl. Después emigró a Chile, donde realizó el documental Robinsón, en 1950, y posteriormente a Bolivia, donde se dedicó a la ganadería. Pero nunca dejó de subir montañas y de hacer películas, en 1955, partió con sus hijas Monika y Heidi en busca de la ciudad perdida de Paititi, experiencia que recogió en Vorstoß nach Paititi. Tres años después, también con su hija Monika, rodó Hito Hito sobre la tribu indígena sirionó, desconocida hasta el momento.
Monika Ertl, había nacido el 7 de agosto de 1937 en Múnich, como su padre, y se crió entre alpinistas, camarógrafos y jerarcas nazis. Uno de ellos, al que acostumbraba a llamar tío Klaus, era el jefe de la Gestapo en Lyon, Klaus Barbie. Tenía trece años cuando su familia se estableció en Bolivia, en Chiquitania, donde su padre adquiriría una finca, La Dolorida, de tres mil hectáreas. Allí aprendió con su padre las artes fotográficas y cinematográficas, lo que le valdría para participar tanto en películas de Hans, como las mencionadas, como para trabajar posteriormente con el documentalista boliviano Jorge Ruíz. Casada con un ingeniero alemán, vivió en el norte de Chile, en las minas de cobre, y diez años después se separó, y comenzó a volcarse en causas humanitarias, como la fundación de un orfanato en La Paz.
El asesinato del Che Guevara en Bolivia, en 1967, al que admiraba profundamente, hizo que rompiera con sus raíces, y se integrara en la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) boliviano, con el alias de Imilla, donde permaneció cuatro años. Pero la experiencia guerrillera boliviana ya había fracasado con la muerte del Che, y el reclamo de justicia hizo que jurara vengar la muerte del guerrillero argentino. En 1971 regresa a Alemania, con un solo objetivo: ejecutar al agente de la CIA, el coronel Roberto Quintanilla Pereira, entonces cónsul de Bolivia en ese país, y que había sido el responsable del último ultraje al que sería el símbolo de la revolución mundial, ya que había ordenado la amputación de sus manos, después de su asesinato en la escuela de La Higuera. El coronel Quintanilla también fue el responsable de la tortura y asesinato del líder del ELN, Guido Álvaro Peredo Leigue, superviviente de la guerrilla del Che.
En la mañana del primero de abril de 1971, Monika Ertl, se presentó en la oficina del cónsul de Bolivia, en Hamburgo, haciéndose pasar por una ciudadana australiana que quería solicitar un visado. El cónsul, Roberto Quintanilla, apenas tuvo tiempo de recrearse con la belleza de aquella joven de ojos celestes que, sin mediar palabra, abrió su bolso, quitó de el un revólver, y disparó sobre él tres veces, dejando sobre su cadáver un papel en el que se podía leer: “Victoria o Muerte. ELN”. La muerte del Che Guevara había sido vengada.
Durante dos años Monika fue objeto de una cacería feroz, en la que participó, según se dice, su tío Klaus, que la localizó en La Paz, donde el 10 de mayo de 1973 fue asesinada por las fuerzas bolivianas de la dictadura de Hugo Banzer. Su cuerpo nunca fue recuperado.
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Muy interesante. Claro, conciso y otra lágrima más por Monika