
Uno de los valores que veo en Clanes es que presenta personajes poliédricos con conflictos internos poderosos; no hay buenos ni malos, héroes y villanos, sino personajes que se equivocan y toman buenas o malas decisiones.
Por Angelo Nero | 3/12/2024
Melania Cruz es una de las actrices gallegas más solventes y polifacéticas de los últimos años, tanto en el teatro, donde comenzó su carrera, -ganando el Premio María Casares, en 2016, a la mejor actriz protagonista, por Xardín suspenso, y siendo nominada en otras tres ocasiones por Perplexo, Resaca, y Continente María-, como en el cine -tres veces Premio Maestre Mateo por Dhogs, Trote y Ons, y nominada por Malencolía-, o también en la televisión, donde destacó en sus papeles en las series A Estiba, Serramoura, o más recientemente, Rapa y Clanes. Sobre este último trabajo hablamos con Melania Cruz, que una vez más atiende la llamada de Nueva Revolución.
Echando un vistazo a tu biografía, parece que no te falta trabajo, tanto en el cine y el teatro, como en el creciente mercado de las series, tampoco el reconocimiento de la crítica y del público, ¿sientes que has tenido suerte en tu trayectoria profesional o más bien que esto ha sido fruto de un trabajo constante y de elegir bien los proyectos en los que has participado?
Desde luego, ha sido una combinatoria de muchos elementos. Hay mucha gente con un gran talento y una alta capacidad de trabajo a la que, por desgracia, nunca le llega la oportunidad de que la vean o de que la llamen para un proyecto. Cuando me matriculé en Arte Dramático mi pretensión no era dedicarme al mundo audiovisual, fue algo que me fue llegando después, poco a poco, a raíz de que ciertas directoras y directores me viesen en el teatro, cuando decidieron llamarme para hacerme pruebas para determinados proyectos de cine y televisión, pero a lo largo de estos años no he parado de hacer teatro con Tito Asorey y otras personas, así como tampoco he dejado de formarme y de dar clase. Me parece que la combinatoria entre todas estas áreas de aprendizaje y trabajo es muy buena, porque te mantiene enraizada y te enriquece mucho.
En Clanes, hay tres mujeres que son fundamentales en la trama, las “raposas”, Berta Figaredo, la matriarca, a la que interpreta María Pujalte, su hija, Laura, a la que das vida tú, y la tercera generación, María, en cuya piel se mete Marta Costa, las únicas que desafían al Clan de los Padín, ¿cómo llega a ti este papel?
Me llamaron, si no recuerdo mal, en el mes de enero para hacer una prueba para este personaje. La llevaba la directora de casting María Rodrigo. He hecho varias pruebas con ella y la verdad es que siempre me ha hecho sentir muy cómoda. En este caso, salí pensando que el personaje no me lo iban a dar ni de broma porque no me quedé con buena sensación con respecto a lo que había hecho. Sin embargo, unos meses después, Diana, la persona que me lleva representando desde hace cerca de 10 años ya, me llamó para decirme que me habían dado el papel. No te imaginas la alegría que me llevé, porque no me lo esperaba en absoluto. Creo que es bueno tener presente que muchas veces en la elección de los repartos hay tantos factores en juego que ni siquiera depende en gran medida del trabajo que hayamos podido hacer nosotros en casting. Tal vez estén buscando un físico, una voz, un modo de mirar, un parecido con otra actriz o actor que ya esté en el proyecto, un valor de producción…

El guión de Jorge Guerricaechevarría, guionista de varias películas de Álex de la Iglesia, Daniel Monzón y Pedro Almodóvar, tiene suficientes matices para que los personajes secundarios brillen con luz propia, pero ¿cómo te metiste en el personaje de Laura, y cómo fue tu relación en el rodaje con las otras dos actrices que daban vida a tu madre y a tu hija?
Es un personaje que me encanta, la verdad. Todos los personajes que construye Jorge tienen una gran personalidad y poseen muchos matices. En el caso de Laura, es una mujer dura que ha sufrido mucho las consecuencias de haber sido la hija de un chivato, pero que sabe poner límites y que da constantes muestras de no amilanarse ante situaciones difíciles. Como sabes, lleva un bar con su madre, Berta (María Pujalte), en el que también colabora su hija María (Marta Costa). Aunque había servido copas, yo no sabía hacer cafés en una máquina y en cuanto supe que estaba dentro contacté con Martín Calviño, un amigo mío que tiene un local en Santiago de Compostela (El Riquela), por saber si era posible que me enseñara a hacer cafés, a llevar una bandeja como es debido, etc. Con gran generosidad me dio de alta unos días y mis compañeros me enseñaron lo que necesitaba saber para poder desenvolverme con naturalidad y soltura. Les estoy muy agradecida.
En relación a mi familia de ficción, “As Raposas”, me ha encantado trabajar tanto con Marta como con María. Son dos actrices sobresalientes. Marta es una actriz joven, muy trabajadora, con un gran instinto y un talento que se percibe claramente; ha sido un placer conocerla y seguimos muy en contacto porque se creó una relación muy especial entre nosotras. A María la llevaba viendo en la televisión desde que era pequeña, pero es que también es un gran referente a nivel teatral; de hecho, fundó una de las primeras compañías de mujeres de Galicia (A Compañía das Marías) con María Bouzas; he aprendido mucho de la profesión y de la vida durante los meses de trabajo a su lado.
El papel que interpretas tú, y el de María Pujalte, da una perspectiva de las mujeres que sufrieron el narcotráfico, las que sufrieron los daños colaterales de una situación de violencia que no buscaron, ¿crees que cuando se habla de las consecuencias del narco en Galicia, se olvidan de las mujeres que lucharon por mantener a los suyos al margen?
Creo que en muchas ocasiones se ha centrado la atención en los personajes masculinos porque, entre otras cosas, es una tendencia ya aprendida y naturalizada: que los hombres lleven la voz cantante y el protagonismo. Yo recuerdo hace unos años una reseña de DHOGS por parte de un periodista de la CRTVG en la que ni siquiera nos mencionaba a María Costas y a mi, cuestión que me parece curiosa, entre otras cosas porque mi personaje tenía un protagonismo importante y era un claro hilo conductor en el filme. Volviendo a tu pregunta, considero que, afortunadamente, esta visión androcentrista va cambiando, aunque sea muy lentamente. En cualquier caso, como tú mismo apuntas, echo de menos una ficción que haya dado claro protagonismo a las mujeres que padecieron brutalmente las consecuencias del narcotráfico, que combatieron activamente contra él y cuya aportación y lucha fue fundamental en nuestra historia, entre otras cosas para que se diese la Operación Nécora.
Por otra parte está la relación que tiene tu personaje con el Ana, a la que interpreta Clara Lago, las dos hermanas que han tenido vidas tan distintas, y que tienden puentes, de alguna manera, entre mundos diferentes, ¿llegó a haber química entre las dos, en esas conversaciones que mantenéis en la serie?
Sí, desde luego. Para Laura, que es una persona bastante reservada y desconfiada por todos los palos que le ha ido dando la vida, la llegada de Ana supone un claro de luz, ya que de repente, después de tantos años, tiene a alguien con quien hablar de lo que les pasó a su madre y a ella, y además las ayuda para que no pierdan la concesión del bar.
Además de contar con Tamar Novas y Clara Lago en los papeles principales, hay un reparto excepcional en el que destacan muchos de los actores y actrices más destacados del panorama gallego, como Miguel de Lira, Morris, Touriñán, o Diego Anido, ¿Es Clanes una buena muestra de la calidad de nuestros profesionales del cine y del teatro, que, a veces, tienen que ser reconocidos fuera para que les demos valor?
Sí, desde luego que lo es. Se ve claramente en todo el reparto aunque no hayan tenido personajes con tanto peso como los que mencionas pero que hacen un trabajo impecable: Isabel Naveira, Alicia Armenteros, Xosé Manuel Esperante, Xerardo Salgado… además, han apostado por Marta Costa, que es una actriz excepcional a pesar de su juventud y de su breve trayectoria, y Nuno Gallego, que también es extraordinario aunque ya había hecho trabajos que le habían dado visibilidad. Y qué te puedo decir de María Pujalte que no sepas. Es una compañera increíble y una actriz inmensa.

Tras el éxito de Fariña y Vivir sin permiso, llegó Operación marea negra y Clanes, – aunque no hay que olvidar a la precursora Matalobos – y ya hay quién habla de un subgénero gallego en las series de narcos, ¿crees que refleja una realidad que existió -o que todavía existe-en Galicia, o que es una ficción deformada del problema del narcotráfico, que afectó sobretodo a las Rías Baixas?
Creo que no podemos olvidar que la ficción está también para que la gente se pueda tomar las licencias que considere, ya que para ello es ficción. Otra cosa es que se quiera hacer pasar un tipo de ficción por algo con visos de realidad o se presente como algo “fiel” a la realidad.
Me consta que muchas personas de las Rías Baixas están cansadas de que se de una imagen tan directamente relacionada con el narcotráfico sin otras posibles tonalidades, y lo comprendo perfectamente.
En otro orden de cosas, desde hace un tiempo escucho respecto a la ficción muchas veces puntos de vista sobre lo que debería ser y lo que no, lo que está bien y lo que está mal, lo que es moralmente aceptable o no. Creo que cada persona y productora es dueña de sus proyectos y que cuesta mucho sacarlos adelante, como para que venga cualquiera a decir de lo que se debería hablar o no, del mismo modo en que cada persona es libre de ver o no las ficciones que se hacen y, desde luego, de dar su opinión, pero a día de hoy parece que salen especialistas de todo de debajo de las piedras y pienso que la libertad de poder contar las historias corresponde a las creadoras y las personas que se implican en ellas, ya que aunque pueda parecer que no, detrás de los proyectos hay muchos años de trabajo, esfuerzo y búsqueda de financiación. Como comentaba anteriormente, por supuesto que echo de menos ficciones sobre el narcotráfico en Galicia que centren su atención en la historia de las mujeres y en toda esa generación de jóvenes que murió a consecuencia de la droga. Precisamente, uno de los valores que veo en Clanes es que presenta personajes poliédricos con conflictos internos poderosos; no hay buenos ni malos, héroes y villanos, sino personajes que se equivocan y toman buenas o malas decisiones que los llevan a un tipo de vida concreto y/ o a experimentar una serie de consecuencias determinadas.
Clanes ha llegado a ser la tercera más vista del catálogo global de Netflix y la número uno en más de 30 países ¿imaginabas la repercusión que iba a tener la serie?
En ningún momento me imaginaba que iba a tener ese impacto. Siempre que formo parte de un proyecto pienso que ojalá llegue a mucha gente, porque trabajamos para el público y hay muchísimo esfuerzo de mucha gente detrás, pero en el caso de Clanes ha superado todas nuestras expectativas iniciales.
Para terminar, nos gustaría saber en que proyectos estás involucrada ahora mismo, y cuando podremos volver a verte sobre un escenario o en la gran y pequeña pantalla.
Ahora mismo están en cines Os espazos en branco de Bruno Arias, y Prefiro Condenarme de Margarita Ledo, dos proyectos muy importantes para mi a nivel personal y creativo. Además, a inicios de 2025 seguiremos con gira de Continente María de A Quinta do Cuadrante y Ainé, dirigida por Tito Asorey, y de As Gardiás de Teatro de Ningures, dirigida por Cristina Domínguez. Os animo a ir al cine y al teatro, y muchas gracias por esta entrevista.
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