Manual del aprendiz de brujo (III). Finlandia

Escrito e ilustrado por David González Gándara


-Manual del aprendiz de brujo (I)

-Manual de aprendiz de brujo (II)


Hagamos un alto en el camino de las lecciones teóricas para practicar un poco. Recapitulemos. En nuestra metáfora, el aprendiz representa a un profesor, que lee artículos sobre educación (el manual del brujo) para conseguir que su alumnado aprenda mejor (encantar una escoba para que haga todo el trabajo). Esta escoba puede representar a los métodos pedagógicos innovadores. Para que la magia suceda sin peligro no llega con leer el hechizo, hay que comprenderlo y practicarlo.

En esta ocasión, el aprendiz es atraído por las maravillas del sistema educativo finlandés. Se imagina aplicando estas técnicas en su aula y la gente felicitándolo por su virtuosismo pedagógico. Vamos a orientarlo para que la historia no termine dramáticamente con la escoba encantada fuera de control.

Después de unos años leyendo artículos en los medios de comunicación sobre lo maravilloso que es el sistema educativo finlandés, la tendencia ahora es escribir sobre los falsos mitos del sistema. Nuestro aprendiz, que sigue con la esperanza de aprender a manejar la magia sin la ayuda de su mentor, se encuentra perdido entre tanta alabanza y crítica. ¿A quién hacer caso?

Aplicando la lección número 1, de la que hablaba en la entrega anterior, no puede uno creerse lo que lee sin más. Lo primero es leer ejemplos de las dos posturas. Un primer signo es que los artículos que describen bondades del sistema finlandés proceden de medios como la BBC, la cadena SER, etc. Es decir, medios que tradicionalmente han demostrado rigor informativo. Por el contrario, casi todos los artículos orientados a hacer caer los mitos de la educación finlandesa proceden de otros medios de cuyo nombre no quiero acordarme (sugiero al lector que haga una búsqueda en Google), que no disponen de tal tradición de rigor informativo.

Casi todos los artículos orientados a hacer caer los mitos de la educación finlandesa proceden de otros medios de cuyo nombre no quiero acordarme

Pero sería un error fiarse de esto sin más. Estaríamos faltando a lo que enseña la lección 1: leer para pensar. Uno de los principales argumentos que critican al sistema, es que aunque hace unos años Finlandia estaba muy bien clasificada en las pruebas PISA, ha descendido mucho. Estos autores razonan que es un sistema en claro declive. También suelen describir el sistema finlandés como caracterizado porque no hay deberes ni exámenes, y donde el profesorado tiene sueldos muy altos. Por el contrario, los artículos que describen al sistema finlandés como exitoso, lo hacen sobre la base de que es un sistema muy flexible y, sobre todo, inclusivo, que se preocupa de que todo el alumnado aprenda, no sólo los mejores.

Como decía, después de leer, hay que pensar. Lo primero que hice fue informarme sobre el sistema. Para ello me matriculé en los cursos gratuitos de la universidad de Jyväskyla sobre el sistema educativo finlandés. La mera existencia de estos cursos, que recomiendo fervientemente al lector, ya dice mucho de un sistema. Durante el estudio del curso confirmé que es un sistema con una clarísima tendencia a la inclusión, y a no dejar que ninguna alumna o alumno se quede atrás. Nunca se menciona la palabra PISA, porque no es un sistema orientado a resultados, sino a sacar lo mejor de cada individuo. Y completamente público. Además, probablemente estos dos principios han hecho bajar al país en los ranking PISA. Ranking, por cierto, que debería servir sólo como fuente de datos para realizar investigaciones, en lugar de clasificar los sistemas educativos.

El sistema finlandés no es exitoso por el ranking PISA. Es exitoso por su inclusividad, y por llegar a todos de manera gratuita.

Mi conclusión está clara. El sistema finlandés no es exitoso por el ranking PISA. Es exitoso por su inclusividad, y por llegar a todos de manera gratuita. Todo esto está siendo resultado de muchas políticas muy bien enfocadas desde hace muchos años, no por medidas a corto plazo. Sin embargo, no pretendo que quien lea esto considere que tengo razón sin más, sino que busque varios artículos, los lea, piense y saque sus propias conclusiones.


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