La megacampaña contra Cuba

Por Norelys Morales Aguilera

La megacampaña orquestada contra Cuba, no es una más de las que se conocen en el mundo y contra la propia Isla. Tiene más ingredientes, aunque puede ser tan aviesa como otras.

Un montaje sincronizado de tal envergadura, requiere destinar cientos de millones de dólares, afirma Marcos Roitman Rosenmann.

La operación cuenta con donantes excepcionales, fundaciones de partidos políticos, mecenas, empresas trasnacionales y agencias gubernamentales. Desde George Soros, pasando por la Fundación FAES del Partido Popular en España, o la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Los agraciados son  ONGs, cuyos rótulos de proteger los derechos humanos, las libertades públicas o la información independiente, no levantan sospechas y son fuente segura para divulgar las noticias producidas en los centros de poder (laboratorios mediáticos incluidos), posteriormente citadas en los medios de comunicación para dar veracidad a sus comentarios.

Solo en Estados Unidos podemos nombrar una veintena:  Cubanet, Cuba en Miami, Swing  Completo, ADN Cuba,  Antena Cubana, Periodismo de Barrio, Te Amo Cuba, Yucabyte, Cuba Plus, Diario de Cuba, Tremenda Nota, CiberCuba, Dime Cuba, Cubanos por el Mundo, Isla Local, periódico Cubano, Cubita Now, Martí Noticias, El estornudo, Cuba Cute Noticias, El Toque.   Asimismo, influencer y Youtubers, se suman  a esta labor de intoxicación.

No han faltado famosos, conscientes o confundidos, presidentes neoliberales u otros con encerronas periodísticas y, todo ante un público universal que han logrado movilizar emotivamente «intentando convertir en estallido social disturbios creados en laboratorios estadunidenses, sino convertir a los espectadores en cómplices de un crimen contra millones de cubanos.», escribió Rosa Miriam Elizalde.

La mafia miamense y las élites mundiales no pueden soportar que Cuba bloqueada esté dando tal ejemplo de dignidad y eficiencia que pareciera milagro. Solo que se haya dispuesto a solidarizarse con el mundo, que el mundo repudie el bloqueo, y que tenga candidatos vacunales y una vacuna ya contra la Covid19 los hace revolverse en su malicia capitalista.

Tiene razón el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, de que se trató de «un intento deliberado, cruel, oportunista de aprovechar una pandemia para intentar estrangular» a la economía nacional, haciendo un «uso impúdico, obsceno de la mentira, la calumnia, la manipulación de datos» con el objetivo «de movilizar, convocar, incitar y manipular a las personas».

Pocos podrán honestamente decir que no han sido conmovidos por las imágenes que supuestamente han salido de Cuba. Pasados los disturbios del 11 de julio y cuando en Cuba reina la calma con una nación volcada a contener la pandemia de Covid19 y producir lo que se pueda, no se han detenido. Pruebas hay en las redes y hasta en los grandes medios trasnacionales.

Los disturbios fueron derrotados por la acción combinada de las fuerzas del orden y la población, tienen que recular, pero se intenta posicionar la idea de que el país está detenido y que no funcionan sus instituciones, con personas en huelga y una «cacería de brujas que se acerca a la fantasía y muchas veces la rebasa», como ha dicho un internauta cubano en Facebook.

Los amigos de Cuba y las personas de buena voluntad del mundo, que no participan del crimen mediático pueden confiar en que la gente cubana no será sorprendida y conoce al imperio. En la Circular de Entrenamiento 18-01 del Ejército de los Estados Unidos, uno de los principales documentos doctrinales norteamericanos sobre sus operaciones militares, recoge en su acápite preambular un pronunciamiento del expresidente John F. Kennedy, en 1962, que no deja margen a equívocos:

“Hay otro tipo de guerra -nueva en intensidad, antigua en su origen–: la Guerra de Guerrillas, subversiva, de insurgentes, de asesinatos; una guerra de emboscadas, en vez de combates, de infiltración en vez de agresión, que busca la victoria mediante la degradación y el agotamiento del enemigo en vez de enfrentarlo. Se aprovecha de los disturbios”.

Eso, se aprovecha de los disturbios, pero también los organiza y financia. Lo estamos viendo en la megacampaña contra Cuba. Ahí está el cambio en el siglo XXI. Lo sabemos. Lo enfrentamos y como siempre, el tiempo está a favor de los pequeños.

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