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Los navarros se fueron a Londres a grabar el nuevo disco, primero al Black Barn Studios donde graban guitarra, bajo y batería con el ingeniero de sonido Robin Back, que había trabajado con los míticos Pink Floyd, y después las voces en Gallery Studios, propiedad de Phil Manzanera
Por Angelo Nero | 12/07/2026
En 1994 Barricada edita su noveno álbum de estudio “La araña”, con la presión de que sus anteriores trabajos “Balas blancas” y “Por instinto”, habían sido disco de platino. La apuesta por un sonido diferente, explorando nuevos territorios sonoros le granjeó en su momento muchas críticas y el abandono de muchos de sus fieles más puretas (tengo que reconocer que yo entre ellos), que señalaron el declive de la banda navarra. Sin embargo, a nivel comercial, la araña fue tejiendo su red hasta conseguir el disco de oro.
Los heavys festejábamos entonces los lanzamientos de varios grupos de thrash como el “Far Beyond Driven” de Pantera, “Burn My Eyes” de Megadeth o “Youthanasia” de Heloween, de power metal, como el “Master of the Rings” de Dream Theater, o la irrupción de Korn como uno de los abanderados del Nu metal. Los navarros se fueron a Londres a grabar el nuevo disco, primero al Black Barn Studios donde graban guitarra, bajo y batería con el ingeniero de sonido Robin Back, que había trabajado con los míticos Pink Floyd, y después las voces en Gallery Studios, propiedad de Phil Manzanera.
“Dificil” es el tema elegido para abrir este nuevo trabajo, una canción antimilitarista que denuncia a “La máquina salvaje cada instante más deprisa / y donde sus púas pueden desgarrar. / Da lo mismo, no hay discusión / lleva la demencia ciega tatuada en el motor.” Una carta de presentación de los nuevos paisajes sonoros de Barricada que marcaban el camino por donde nos querían llevar los de la Txantrea. El tema tenía vocación de himno, con El Drogas a la voz, y unos cambios de ritmo muy adictivos, con una influencia clara de Rage Against the Machine. Dificil de olvidar fue ese año en Ruanda, donde un millón de tutsis fueron masacrados, y cerca de medio millón de mujeres fueron violadas. Fue uno de los últimos genocidios del siglo XX.
El tema que daba titulo al álbum, “La Araña”, venía a continuación, mostrando a las claras la influencia del grunge, que entonces estaba pegando fuerte con grupos como Soundgarden o Alice in Chains. La telaraña era entonces la Ley Corcuera, que blindaba la impunidad de la represión policial, y los navarros quisieron retratarla: “Detrás de una puerta que no guarda nada / locos y ociosos, esto no sale bien. / En la palma de la mano sin ningún control / excitada hasta el sadismo, saciada quedó. / ¡por tu cara! baja sin disfraz”, canta Boni mientras las guitarras dibujan melodías distorsionadas. El giro sonoro de Barricada se confirmaba.
El tercer corte del disco “Y las estrellas” tiene toda la esencia de los Barricada de siempre, con mucho aire para lucir las guitarras y una percusión contundente, de esas que animan a mover la melena. “Suena a crash al chocar la barra / nada que buscar donde esta vacío / sin saberlo como ha sido todo en pie de guerra / la paz de los cementerios de las barras y estrellas”, cantan en este himno antiimperialista a ritmo de rock and roll. Un tema sencillo, pero efectivo. Efectiva también fue la victoria del Congreso Nacional Africano en las urnas, después de tumbar al régimen del apartheid, y que llevó a la presidencia de Sudáfrica a Nelson Mandela, después de casi tres décadas en prisión.
En la misma línea, aunque sea un tema más flojo, “Si no tiras”, que habla de la puta costumbre de mirar hacia otro lado ante las injusticias de la vida cotidiana: “Entre la espada y la pared hay tantas cosas que perder / el ratón huele el queso activa la trampa lo deja tieso / así como viene de golpe se desvanece a nada que soples / no lo quiero complicar si no masticas ¿que vas a saborear?”. Un tema que perfectamente encajaría en su anterior trabajo “Balas blancas”, y que, de hecho, tiene un ritmo muy parecido a “Para llegar a tu cita”. Para luchar contra la injusticia, se alzó el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en el estado mexicano de Chiapas. 75 años después de la muerte de Zapata, el Comandante Marcos alzaba su fusil.
Con “Su merecido” vuelven a subir otra vez de intensidad, con El Drogas advirtiendo: “La tormenta llega ya hora de la verdad / que cara me sabes dar cuando provoco tu rabia / Estamos preparados para sentirnos vivos / arranca cierra la mano/ aquí esta a cada uno su merecido”. En principio la canción la iba a cantar Alfredo, que se tomó la revancha incluyéndolo en su álbum en solitario “El mejor de los días”, y hay que reconocer que la versión no le ha quedado mal. Merecida también fue la huelga general que sacó a la calle a millones de españoles para protestar ese año contra la reforma laboral de Felipe González.
El sexto corte del disco “Empieza a vibrar” tira por el lado canalla y, aunque no es tampoco un gran tema, nos hace recordar a los Barricada más primitivos, con un buen despliegue guitarrero y el señor Enrique Villarreal llevándonos por una noche de lascivia: “La bestia de la noche quiere galopar / cada vez que vienes todo empieza a vibrar / por que ella ha nacido para pecar.” Este tema cerraba la Cara A del disco, quizás una decisión poco afortunada, ya que era uno de los más flojos de este trabajo. 1994 fue un año decisivo para la guerra de Bosnia, con la firma de un acuerdo entre croatas y musulmanes, aunque estos siguieron combatiendo a los serbios hasta finales del año siguiente.
La cara B se abre con la explosiva “Nitroglicerina”, uno de los escasos temas instrumentales de la banda, que se hubiera entendido más como una intro del disco. Después de este breve tema, viene “El pan de los ángeles”, otra canción con una fuerte crítica social, en la que denuncian la violencia extrema con la que los escuadrones de la muerte diezmaban a los meninos da rúa en las favelas de Brasil: “No cambia de lugar por mucho que quieras / se agarra por detrás la boca del caimán. / Escuadrones de la muerte / limpian la ciudad / pagan los comerciantes / en un silencio mortal. / Del miedo es la primera línea / para los hijos de la violación / y la amenaza del olvido / pegada al cuello.” Ese año hubo elecciones en Brasil, y se impuso el socialdemocrata Fernando Henrique Cardoso a Inácio Lula da Silva, que tendría que esperar a 2003 para hacerse con la presidencia.
Boni canta “Sin voz”, otro regreso a los sonidos originales de Barricada, con una batería acelerada y unos buenos guitarrazos, que podría estar escrita para denunciar la Ley Mordaza: “Vas muy mal cabeza del revés sin temor a que puedan decir / al final no sirve para nada tiraron la pared / y ahora a cuatro patas toma / siendo fugitivo no vas a llegar / lejos de tu sitio en cualquier lugar / ya no hay pistas falsas que puedan salvar tu piel / falta muy poco para media noche / y los guardianes no dejan paso libre sin voz.” Sin voz quedó también Nirvana, el grupo de Seattle que abanderó la escena grunge: a principios de abril de ese año, Kurt Cobain se volaba la cabeza con un disparo de escopeta.
El décimo corte del disco, “Problemas”, venía acompañado de un videoclip, dirigido por un jovencísimo Juanma Bajo Ulloa, y grabado en el gaztetxe de Gazteiz, protagonizado por Karra Elejalde, Eloy Beato y Santiago Segura. El Drogas canta aquí una de las mejores canciones del disco, muy en la onda de “Balas blancas” y sin duda la más pegadiza: “Quién mira, quién rompe / quién ha llamado a gritos / con patadas y con golpes. / Quién ríe, quién sueña / quién sabe lo que quiere / si no tenemos dueña. / Llama la subversión a tu cabeza / deja que entre hoy / ¡no puedes faltar! Problemas.”
“Romper mi corazón” es el penúltimo tema de “La araña”, cantado por Boni, tiene un ritmo pesado, agresivo, como el de una brigada de demolición, con una letra incandescente: “El movimiento se aceleró / Ojos lascivos sedientos de amor / Después llegó el huracán / Que barre las olas de la excitación”, y la incorporación del teclado tocado por Michel Coustillas. Un solo de guitarra en el que recrearse, y unos coros susurrantes, que marcan los últimos pasos de la araña. Como fueron también los últimos pasos de Luís Roldán en la dirección de la Guardia Civil, que fue acusado de corrupción y se fugó a Laos, donde fue detenido y extradictado al año siguiente.
“En jake” pone el punto final al noveno disco de estudio de Barricada: “Temblad peones los nervios mas alla de la piel / todo esta en desorden dentro de la habitación / el ultimo vistazo sin ninguna convicción”, un tema muy guitarrero, con una percusión machacona, que parece más bien un final en falso, sin mucha fuerza. Aunque vendieron 75.000 copias de “La araña”, una cifra que pocos grupos de rock podían soñar en el estado español, tuvieron una respuesta más bien fría cuando lo tocaron en directo en Las Ventas, en Madrid, tal vez porque apostaron por tocar el disco entero, cuando sus fans todavía no lo habían digerido, y eso derivo que el nombre de Barricada comenzara a desaparecer de muchos festivales. Pero aún quedaba mucho Barricada por delante.
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