Iceberg, cuando el jazz y el rock colisionaron en Cataluña

Iceberg sería uno de los abanderados en el estado español de un nuevo género, que se denominaría jazz-rock, junto a grupos como la Companyia Elèctrica Dharma, Dolores o Vega.

Por Angelo Nero | 4/05/2026

A principios de los setenta el holandés Tony Roland subió a las primeros puestos de las listas de ventas discográficas en España gracias a su canción Help, ¡Ayúdame!, aunque gran parte de su éxito se lo debía a la banda que lo acompañaba, los Kroners, compuesta por los catalanes Max Sunyer (guitarra), Primi Sancho (bajo), Kitflus (teclados) y Ángel Riba (voz, guitarra rítmica y saxo), que en los comienzos de 1974 forman un nuevo grupo, ya sin el cantante holandés, y completando la formación con el batería Jordi Colomer, que entonces tocaba en el grupo de otro cantante de amplia trayectoria, el argentino Luís Aguilé. Esta quinteto, sería uno de los abanderados en el estado español de un nuevo género, que se denominaría jazz-rock, junto a grupos como la Companyia Elèctrica Dharma, Dolores o Vega.

Max Sunyer fue un auténtico autodidacta, y siempre exploró los límites de la guitarra eléctrica, aunque, curiosamente, comenzó tocando el violín a los siete años. Antes de Iceberg, ya había tocado en el grupo de blues rock, Vértice, y en Tapimán, uno de las primeras bandas de hard rock del estado. En su dilatada carrera musical grabaría una docena de discos en solitario, y veinte más en las diversas formaciones en las que militó.

Por su parte Josep Mas, Kitflus, el otro pilar de la banda, también fue un músico precoz, se inició a los seis años, y a los trece ya formaba parte de varios grupos, como Cuarto Mundo, Los Estoicos o Proyecto A, entrando en la banda que acompañaba a Tony Ronald a los dieciséis. En los setenta comenzó también a colaborar con Joan Manuel Serrat, como arreglista, participando en sus giras y en en ocho de sus discos.

En 1975 Iceberg graba su primer disco, Tutankhamon, en los estudios Kirios de Madrid, con Marian Alberó en la producción, J. Vinader como ingeniero de sonido y la colaboración de Teddy Bautista en las mezclas. El disco, que sería editado por Zafiro, tendría mucho éxito, y será considerado como uno de los mejores del rock progresivo español, una obra sinfónica y conceptual con el antiguo Egipto como referencia, con nueve temas, tres de ellos cantados en inglés, y con dos instrumentales abriendo y cerrando el álbum. La química entre la guitarra de Max Sunyer y Kitflus es total, estableciendo unas líneas armónicas sobre las que viaja la voz de Ángel Riba, y perfectamente acompañada por la base rítmica.

En junio de ese año se pone a la venta el disco, y el mes siguiente Iceberg participa en los primeros macrofestivales que se celebran en el estado español, el Festival de la Cochambre, en Burgos, -donde tocaron, entre otros, Triana, Burning, Bloque, Companyia Elèctrica Dharma, Alcatrz o Storm-, y en el Festival Canet Rock -junto a María del Mar Bonet, Orquesta Plateria, Pau Riba, Companyia Electrica Dharma, Lole y Manuel, y Barcelona Tractión-, donde también estaba prevista la actuación de Sisa, que fue prohibida por declararse anarquista en una entrevista -hay que recordar que todavía había una dictadura en el país-.

El buen recibimiento que tuvo el primer álbum de Iceberg hizo que el productor suizo Alain Milhaud, gracias al que habían triunfado grupos como Los Bravos o Los Canarios, les consiguiera un contrato con la Compañía Fonográfica Española, y en 1976 vuelven a los estudios Kirios para grabar su segundo álbum, “Coses Nostres”, ya totalmente instrumental -Ángel Riba siguió en el proyecto tocando el saxo en este disco, y en los posteriores seguirá pero como manager-, y orientado ya al jazz-rock fusión.

Con influencias claras de grupos como Yes, Focus, Camel o Return to Forever -la banda liderada por Chick Corea-, su primer tema, Preludi i Record, sirvió como sintonía del célebre programa de TVE, Popgrama, que se emitió entre 1977 y 1981, y que tuvo como presentadores a Carlos Tena, Moncho Alpuente, Ángel Casas, Diego A. Manrique. Todavía se puede ver en RTVE Play el episodio de Popgrama de enero de 1979 donde actúa Iceberg, así como una interesante entrevista a otro genio de la escena musical catalana, Jaume Sisa. También participaran en el popular programa Un, dos, tres… donde exigieron tocar en directo, algo poco habitual en la época.

En 1977 grabaron su tercer disco en los estudios Sonoland de Madrid, Sentiments, que si bien no tuvo tanto éxito como los anteriores, es considerado uno de los mejores de Iceberg, donde Sunyer y Kitflus se van a la estratosfera del virtuosismo, con un jazz-rock en el que introducen elementos del folclore mediterráneo y andalusí -en Andalucía había varios grupos como Vega o Guadalquivir, en esta escena-. Los cuatro músicos de Iceberg -Ángel Riba ya no tocaba en el grupo-, aparecieron ese año clasificados entre los cinco primeros en su instrumento en la votación que la revista Popular 1 realizó entre lectores y críticos musicales. También ese año los catalanes participarán en el Festival de Rock Ibérico de Madrid, junto con Burning, Triana, la banda madrileña de rock sinfónico Granada y el grupo catalán de rock progresivo Atila.

Los numerosos directos que realizó Iceberg entonces fueron el caldo de cultivo para que al año siguiente grabaran un disco En directe, con temas inéditos -alto muy poco habitual, ya que los discos grabados en directo solían ser sobre canciones ya grabadas- interpretados en sus conciertos de Barcelona, Reus, Barcelona y Oviedo. Ese verano participan en una gran gira por todo el país denominada La Noche Roja, junto a Miguel Ríos, Triana, Salvador y Guadalquivir.

El último disco de la banda catalana, aunque grabado en octubre de 1978, se publicaría en 1979, Arc-en Ciel, que supondría un broche de oro para Iceberg, cuyo último concierto sería en verano de ese año, en Salamanca. Parece ser que la disolución del grupo, en lo más alto de su carrera, se debió a problemas familiares de Max Sunyer y Jordi Colomer.

Cuatro años después, de las cenizas de Iceberg surgiría un nuevo proyecto de jazz-rock, liderado otra vez por Sunyer y Kitflus, al que llamarían Pegasus, y que se completaría con Rafael Escoté y Santi Arisa. Pegasus sería un grupo ya con una proyección internacional, con una amplia discografía y una legión de seguidores, pero esa ya es otra historia…

Se el primero en comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.