Heresy, un folk horror holandés que muestra la lucha entre el fanatismo religioso y las fuerzas de la naturaleza

A pesar de la aparente sencillez de la historia, y de lo previsible de la evolución de sus personajes, el principal acierto de la película es la creación de la atmósfera de ese pueblo donde ese patriarcado arcaico no duda en ensañarse con las mujeres.

Por Angelo Nero | 8/03/2026

En el oscuro periodo del medievo, en un pequeño y miserable pueblo holandés, dominado por el fanatismo religioso y la superstición, la joven Frieda (Anneke Sluiters) y su marido Hikko (Len Leo Vincent) tratan infructuosamente de concebir un hijo, algo indispensable para ser reconocido por la comunidad. Hikko culpa su mujer por la incapacidad para gestar un descendiente, y la desconfianza ante la joven estéril se expande entre los habitantes del pueblo, ya que esa podría ser una prueba de tener relaciones con el diablo. Este es el inicio de Heresy (Witte Wieven), una película de folk horror dirigida por Didier Konings, donde el obsesivo clima religiosa, las brujas del bosque y las invocaciones al diablo y, sobre todo, el poder de las fuerzas ocultas de la naturaleza, crean una historia que, pese a su reducido metraje -apenas dura una hora-, consigue mantenernos apuntalados a nuestro asiento con un cinturón de espinas.

A pesar de la aparente sencillez de la historia, y de lo previsible de la evolución de sus personajes, el principal acierto de la película es la creación de la atmósfera de ese pueblo donde ese patriarcado arcaico no duda en ensañarse con las mujeres, y de ser bastantes laxos con la violencia ejercida por los hombres -incluyendo la violación que protagoniza el pérfido Gelo (Léon van Waas)-, así como también de eses habitantes del bosque -territorio vetado para las mujeres de la aldea- que, aparentemente, son personajes siniestros y oscuros, pero que también se pueden revelar como criaturas ancestrales convertidas en una fuerza liberadora. El temor a lo desconocido, que mantiene paralizado a todo el pueblo, empujará a Frieda -ante el terror ante lo conocido- a cruzar la línea roja y a cambiar el curso de su historia, quizás la de toda su comunidad rural.

Las Witte Wieven son parte de la mitología neerlandesa, son espíritus de “mujeres sabias”, también conocidas como damas blancas, fuerzas de la naturaleza más antiguas que la humanidad, que ayudan a las mujeres.

El principal handicap de Heresy es que Didier Konings, como la protagonista, también se pierde en el bosque, donde se entrega a un mundo fantástico en el que se pierde parte de la pulsión dramática, perdiendo también un ritmo que, hasta entonces, nos llevaba con el corazón encogido detrás de la protagonista. También el modesto presupuesto de una producción como esta -tal vez el motivo por el que tiene un metraje tan reducido- haga que muchos de los efectos especiales no logren el impacto deseado ante un espectador que podía sentirse decepcionado al entrar en ese bosque que marca la frontera entre la religión y la magia.

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