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Entrevistamos a ‘Ingot’, una banda creada en 2017 con elementos de psicodelia, folclore, rock sinfónico y hasta progresivo.
Por Angelo Nero | 2/11/2025
Ingot es una banda nacida en 2017, con Juan Pedro Salvador a la guitarra, Roberto Figuero al bajo, Joseba Serna a la batería, Roberto Awanari a los teclados e Itziar Ituño a la voz. A pesar de hasta 2024 no publicaron su primer disco, “Zeugaz”, tienen un amplio recorrido de actuaciones por Italia, Brasil o Perú, parece que les gusta salir de su zona de confort, Euskal Herria, pese a cantar en euskera. Será porque creen, cómo yo, que el idioma de la música es internacional. Comprometidos con el feminismo, la ecología y la lucha de los pueblos indígenas, defienden un artefacto sonoro difícil de clasificar, con elementos de psicodelia, folclore, rock sinfónico y hasta progresivo.
Lo primero que les preguntamos es ¿cómo surge Ingot, si no me he informado mal comenzasteis con un grupo de versiones? ¿y cual es el origen de vuestro nombre?
INGOT es una palabra-frase muy usada en Bizkaia, es una contracción de “egINGO” y “duT” que significa “Lo haré”, entre nosotros comentábamos ¿cuándo hacemos algo? Así que, de ahí mismo sin dar muchas vueltas dijimos: este año lo haré, ingot!
Vuestro disco se abre con ‘Zantiritu’, toda una reivindicación de la sabiduría femenina y de su conexión con la naturaleza, y a la importancia de la transmisión generacional. ¿Es, en cierto modo, una declaración de intenciones, de por dónde va la energía de Ingot?
El rock es un genero abierto y tiene muchas variantes, tantas que a veces el mensaje es disperso, sabíamos que nuestras letras debían contar algo, servir de alguna manera un medio de seguir con la transmisión de ideas, un boletín musical. Además necesitábamos darle una identidad, la vasca, y creemos que por ahí van los tiros, desde la lucha de ideas y denuncia.
‘Zantiritu’ tiene esa atmósfera de blues-rock setentero que recuerda a grupos como Blues Pills, viene acompañado también por un potente video-clip en el que está cuidado cada detalle, hasta esa txalaparta que suena, como un elemento mágico, al final del tema. ¿Quién está detrás de la dirección del video-clip y por qué elegisteis esta canción como buque insignia del disco?
Cuando una idea viene desarrollándose durante muchos años buscas materializarlo, el tema tiene una intro muy reconocida en el hard rock, podríamos haberla llevado a un terreno mas de carretera o bar, pero decidimos posicionarla en la historia y darle una ubicación geográfica, además de la incrustación de algún elemento presente en toda fiesta vasca, como un ritual, fue la txalaparta, eso estaba claro. La idea de videoclip la trajo Itziar y sus estudios de saberes ancestrales vascas, también fue ella quien propuso a un amigo del barrio para su realización, que todo quedase entre colegas, mucha gente del barrio formó parte de la producción, los trajes originales nos prestaron un grupo de danzas, nos dejaron también los caseríos antiguos para el rodaje, anduvimos grabando entre Bizkaia y Navarra.
El tema elegido fue porque era necesaria soltar esa historia, ya que en internet hay poca información al respecto, en un mundo mas medicado, todo es farmacéutico, creemos que, si en la naturaleza hay vida, que sea ella quien nos cure si la sabemos pedir.
‘Wararu’ es una canción en la que hay que detenerse, porque además de mezclar el rock y los ritmos tribales de una forma muy acertada -que se combinan también en la fantástica ‘Ama Landara’-, hay toda una lucha detrás de los pueblos indígenas de la Amazonía Peruana, ¿Cómo os involucráis en esta causa y en que situación se encuentra la lucha estos pueblos ahora mismo?
Ambos temas tienen una conexión política, Wararu en idioma tupí guaraní significa “arder”, el tema surgió a raíz de un informe de la Oxfam sobre la presencia de metales pesados en las poblaciones indígenas en la selva de Perú, literal, se está desarrollando un genocidio sistemático contra las poblaciones vulnerables, las asociaciones en lucha nos invitaron a crear un tema y sumarnos a la denuncia global, terminamos presentando el tema en la televisión pública italiana y luego dando un concierto en la Perú, en las zonas afectadas por esta contaminación. Wararu es arder y es lo que sienten los pobladores ante la complicidad del estado peruano ante este atropello, también son los síntomas en la piel cuando esta expuesta al mercurio, plomo, plata, Arsenio, cadmio, entre otros. La piel siente un ardor.
Ama Landara, Ayahuasca, esta ligada al tema anterior ya que las poblaciones indígenas hacen ceremonia de esta planta antes de reunirse para tratar un tema, así la mente esta algo mas lúcida. La situación actual, si bien hay reparaciones ambientales, los derrames de petróleo siguen sucediendo, la minería ilegal sigue extrayendo oro de los ríos, el sicariato ha aumentado sus zonas de acción debido a la fiebre del oro, el gobierno y su circo sigue siendo cómplice de esta vejación.
Después de un par de escuchas al disco, se aprecia una búsqueda por dibujar un paisaje sonoro propio -y creo que lo habéis conseguido-, por conseguir un ‘sonido Ingot’, pero cada uno de vosotros seguro que tenéis vuestros propia discografía favorita, ¿cuáles son vuestras influencias más compartidas y cuáles son las que no os ponéis de acuerdo para que suenen en la furgoneta?
Partimos de la base rock and roll y hard rock, luego lo que el cuerpo mande. En la furgo a veces los viejos cds de bandas amigas, buen momento para escucharlas juntos.
En ‘Begi Urrunei Bertsoa’ hasta os marcáis un ritmo de reggae aderezado por la psicodelia, en cierto modo ¿seguís, de alguna forma, el camino de gente como Fermín Muguruza que rompió las fronteras mezclando ritmos de Euskadi, Jamaica o Palestina?
Casi casi, pasa una cosa curiosa con este tema, algo que teníamos claro era hacer un tema con letra de algún poeta vasco, teníamos en la cabeza el libro “Kartzelako poemak” (Poemas de la cárcel) de Joseba Sarrionandia, ¿Qué pasa por cabeza de un ex preso vasco en el exilio? ¿Qué cosas escribe? ¿Qué ven sus ojos mas allá de los barrotes y las ventanas lejanas? ¿Qué se refleja en esa mirada? Así escogimos “Versos a los ojos lejanos”, Begi urrunei bertsoak. Es el siguiente proyecto de videoclip.
Las letras están compuestas mayoritariamente por Itziar, ¿cuáles son los temas que te inspiran, que hacen que te broten los versos y se conviertan en canción?
Las noticias, anécdotas del barrio, informes, libros, algún post o alguna canción, todo sirve a la hora de activar el pensamiento crítico y llevarla al ensayo.
También le dedicáis un tema al ‘Aita Mari’, ese atunero vasco reconvertido en barco de rescate para salvar vidas en el Mediterráneo, ¿creéis que la música, aunque no pueda cambiar el mundo, puede al menos agitar las conciencias? ¿es importante posicionarse, como en este tema, o en el del genocidio de Palestina?
Cuando dentro de muchos años se condenen las atrocidades del capitalismo, los intereses bélicos y los culpables paguen sus crímenes de guerra, sabremos que no nos hemos callado y estado en el lado correcto de la historia.
Hay temas en los que encuentro la huella de Barricada, como ‘Itzalak’, y otros en los que me sonáis a Itoiz, como en ‘Irla’, ¿os sentís herederos, en cierta manera, de alguno de estos grupos, o cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia?
Sí, de alguna manera esos sonidos se nos vienen a la cabeza a la hora de componer, somos de aquella generación. Ante un mundo donde un ordenador ya crea por ti, nosotros hacemos un fanzine musical libertario con pegatinas y recortes de muchas bandas, no queremos ser herederos sino que la costumbre de “jaiak bai, borrokak ere bai” (Sí a las fiestas pero sí también a las luchas) se mantenga.
La verdad es que hay muchas de vuestras canciones que piden, como ese cañonazo de ‘Begitu Aurrera’, ser escuchadas en directo, ¿tenéis algún concierto confirmado para la próxima temporada o tal vez toca volver al estudio para regalarnos otro puñado de buenas canciones?
Ya, la verdad el disco no refleja el sonido en directo, es difícil lograr eso, pero te haces una idea y en los directos solemos disfrutarlos mas, no sé, los amplis a tope, las luces, la gente y sus camisetas reivindicando sus temas, todo es rock and roll, sucio, pero así se disfruta mas el ruido de la realidad.
Los conciertos siempre están ahí, a veces por la agenda de Itziar es muy difícil concretarlos, pero para compensar en camino está ya el segundo disco, tenemos una propuesta de portada y los temas ya están definidos y algo mas abiertos, hay temas que juegan con el sonido post punk, paseos por mercados de segunda mano, viejas discotecas ochenteras, arin arin, romerías, carnavales, cuentos vascos sobre pactos con el demonio.
En ‘Animaliak’ os largáis un blues al estilo de Janis Joplin, y en ‘Zuloa’ un rock and roll con mucha garra, que anima a mover los pies. Pero además de muy buenas melodías, también tenéis letras rebeldes y con contenido, ¿de qué hablan vuestras canciones?
Las letras podrían ir solas como poemario crítico, se usa la música como herramienta para contar historias: Aquel que siempre está en la primera fila de las movidas hasta que un día desaparece; El que está siendo perseguido por la policía y se hace tarde para coger un tren; Aquel como el avestruz que esconde la cabeza en la tierra por escapar de la realidad; La idea de vender el instinto a cambio de sabiduría, sentirse el centro de mundo y solo es el basurero del universo; La búsqueda del tesoro y llegar a una isla irrespirable, los labios secos, sin aves, ahogarse en mucho tiempo perdido para nada; Viajar a otras dimensiones, sentir miedo de esa otra realidad, no saber si se esta muriendo o naciendo porque tienes los ojos abiertos; Alguna vez ser el caballo rojo de una revolución y ahora ser el último mono, el último peldaño de la escalera, agua de borrajas; Viajar o escapar a otras ciudades crudas y al volver a tu pueblo no te reconoces, los espejos ya no reflejan tus ojos y has perdido hasta el nombre.
Vuestro disco se cierra con el arrollador ‘Tightropean’ con una impronta de Iggy Pop. Buenos punteos de nuevo y bonus-track, también con buenas guitarras, en un inspirador tema para la Korrika con muchos guiños al gran Mikel Laboa.
El bonus track fue una colaboración para apoyar a un proyecto que buscaba dar la vuelta a las letras de canciones infantiles, en vez de decir bruja tonta, decir bruja orgullosa amiga de la diosa Mari. De ahí que se menciona la manera de contar de las brujas vascas “baga, biga, higa, laga, boga, sega, sai zoi, bele, harma, tiro, pun…” recogida de los lekeitios del cantautor Mikel Laboa, claro.
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