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Entrevistamos a Elena Martínez, uno de los nuevos valores que se van abriendo paso con fuerza en el panorama del cine español gracias a trabajos tan solventes como los realizados en “Devoción” y “Hombre muerto no sabe vivir”.
Por Angelo Nero | 24/05/2024
“Devoción” es una película del director catalán Rafa Russo, que transcurre, casi totalmente, en mismo espacio físico, el de una sala de una cárcel, habilitada para los encuentros íntimos entre un preso, Fernando, interpretado por el actor argentino Joaquín Furriel, y Ruth, una mujer entregada a él en cuerpo y alma, empeñada en demostrar su inocencia, a la que da vida la actriz malagueña Elena Martínez. A través del tiempo se van sucediendo los vis a vis entre Fernando y Ruth, en los que iremos descubriendo las varias capas que tiene cada personaje.
La película transcurre, prácticamente, entre cuatro paredes, en los que Fernando y Ruth se mueven como si fuera el escenario de un teatro, cada uno a tener un papel definido pero, a medida que transcurren las escenas, van surgiendo más capas de cada uno de los personajes, ¿cómo has afrontado un reto escénico en el que el espacio es tan limitado, en el que hay que medir tanto las distancias? Y además de la gestión del espacio ¿cómo te metes en la piel de un personaje que tiene tantas capas?
Yo creo que la clave fue los ensayos, tuvimos 2 semanas de ensayos en set con lo cual la parte escénica pudimos trabajarla mucho, probando diferentes movimientos. Es verdad que el espacio tanto en ensayos como en rodaje se hacía duro por el tema de estar como encerrados, pero a la vez yo creo que lo supimos utilizar a favor de los personajes, ya que ambos se encontraban en una cárcel mental y espacial. Además me enfoqué mucho en mi compañero, en mantener siempre un contacto visual y emocional para que lo demás no nos afectara.
Para descubrir las capas de Ruth hubo un trabajo previo no solo en los ensayos, de hablar mucho con Rafa, el director, que por suerte es también el guionista. Esto siempre es de gran ayuda ya que dispones de todas las respuestas en una misma persona. Pudimos trabajar el guión desde mucho tiempo antes y descubrir todas esas capas de Ruth. A medida que iba averiguando todas esas capas pude comprender mejor al personaje, ya que es difícil cuando no tienes nada que ver con tu personaje ponerse en su piel. Pero a la vez se convierte en un reto increíble, aprendes a no juzgar al personaje ni lo que hace, solo darle vida.
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La historia escrita por Rafa Russo tiene muchos giros de guión, muchos matices que se van añadiendo a los personajes, y que hace que la percepción del espectador sobre ellos cambie varias veces en el transcurso de la película, ¿tu tuviste una visión general de quien era Ruth y como era su relación con Fernando, o fuiste descubriendo también esos matices a medida que avanzaba el rodaje?
Tuve una visión general antes del rodaje, no quise dejar nada a la improvisación por la complejidad del mismo, aún así, una vez compartes tu propuesta con tu director o compañero cambias cosas, porque en tu mente tienes una idea de cómo va a ser la propuesta de tu compañero, pero tienes que esperar a verla para poder completar tu trabajo y viceversa. Además tuvimos que tener mucho cuidado con todos esos giros de guión y tener muy en cuenta qué estaba pasando por la cabeza de Ruth en cada momento para no perder el racord emocional, y dar al espectador una actuación verdadera, siendo honestos con el público.
Con Joaquín Furriel parece que tienes mucha química en la película, una conexión especial, además de los excelentes diálogos, hay un lenguaje gestual que funciona muy bien, y que hace muy creíble la trama, ¿cómo ha sido llevar el peso de la película entre los dos, logrando que el resultado fuera tan equilibrado?
Siempre he sabido que esta película era un reto importante, ya que el peso cae en los dos prácticamente todo el metraje. Por un lado sintiendo esa responsabilidad pero a la vez acogiendo el reto. Tuve mucha suerte de trabajar con Furriel, ya que es un gran actor y un excelente compañero. Estábamos los dos a una, sumando el uno al otro para que el proyecto saliera lo mejor posible. Cuando te sientes cómodo en el set con tus compañeros puedes dejar fluir todo lo trabajado y eso luego se nota. Desde primera hora sabíamos que era un trabajo equilibrado y lo asumimos en equipo.
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Interpretas a una mujer que, más que amor, siente devoción, como dice el título de la película, que convierte a un asesino confeso, con una larga condena, en el centro de su vida, ¿llegaste a entender esa obsesión que desarrolla Ruth, para mantener en el tiempo una relación tan complicada como esta?
Esto fue lo más complicado para mí, entender a Ruth, el por qué hace lo que hace y lo que siente. Aprendí que no se debe juzgar a los personajes, siempre hay algo a lo que puedes agarrarte para empatizar con ellos y en mi caso fue la compasión, entendí a Ruth cuando sentí compasión por ella, y esto me hizo avanzar en la construcción de personaje y sentirme segura a la hora de interpretarla.
Cuando recogiste el premio Dafne a la mejor interpretación femenina en el festival Lloret Negre por esta película, mencionaste al montador Jordi Azategui, ¿cómo ha sido de importante el montaje en Devoción, para que el resultado haya sido este thriller sublime que te mantiene una hora y media pegado a la butaca?
Si, soy muy consciente que el cine es un trabajo de equipo, y todos sumamos para contar lo mejor posible la historia. Jordi hizo un trabajo excelente y siempre cuidando mucho a los actores, y en una película como esta que estamos todo el rato en pantalla y hay tanto diálogo es imprescindible ese mimo en edición. Para mí la película está viva hasta el montaje y en ese departamento puede modificarse todo. Como actriz pierdes el control del resultado y poder contar con profesionales contando talento es un alivio.
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También mencionabas al productor, Ezekiel Montes, que te ha dirigido, además, en otra película anterior a esta, “Hombre muerto no sabe vivir”, ¿Es Ezekiel la muestra de que “el sur también existe” en el cine español, y que se puede hacer tan buen cine desde Málaga, que desde Madrid o Barcelona?
Por supuesto, en el sur siempre ha habido muchísimo talento, hemos exportado a nivel nacional talento artístico y técnico desde siempre, solo que en producciones de fuera de Andalucía, gracias a productores como Ezekiel Montes el talento puede jugar en casa, contar nuestras historias, llegando a ser igual de buenas e interesantes que cualquier otras.
“Hombre muerto no sabe vivir” es un thriller noir, oscuro y violento, con un elenco de lujo encabezado por el gran Antonio Dechent, metido en el papel del hombre de confianza de un empresario de turbios negocios, que su hijo, interpretado por Rubén Ochandiano, está impaciente por heredar, y donde interpretas a Aitana, el único personaje que tiene algo de luz en una historia en la que todos los demás están envueltos en sombras, envueltos en una espiral de violencia en la que, sin quererlo también se verá atrapada, ¿cómo fue meterse en la piel de Aitana, y ese viaje hacia esa oscuridad en la que, finalmente, también se sumerge?
Considero que este trabajo fue el más importante hasta entonces en mi carrera, la primera vez que me veo rodeada de un elenco de esa altura. Y además con un personaje tan increíble como es Aitana. Fue un gran viaje tanto profesional como personal poder darle vida. Aitana es un personaje que me enamoró de primera hora, por su inocencia y la luz que aporta a la historia y cómo vamos viendo la evolución del mismo a lo largo que avanza la trama, cómo esa luz va transformándose debido a la circunstancias que tiene que afrontar.
En la película de Ezekiel Montes, hay una relación curiosa entre Aitana y Tano, como si tuviesen un mismo código, que les hace buscar juntos la salida de esa espiral de violencia que amenaza con arrastrarlos, ¿cómo es esa relación entre ambos personajes, y crees que la película funcionaría igual sin esta parte de la trama?
Creo que no, Aitana es la parte buena que tiene Tano, para poder entender a Tano necesitamos el personaje de Aitana. Y para comprender la transformación de ella lo necesitamos a él. También creo que los dos son el nexo de unión entre ambos mundos el de los mayores Tano y su banda y los jóvenes del barrio que quieren abrirse camino en el negocio. Ambos universos son necesarios para entender el sistema de la corrupción.
Además de Antonio Dechent, con el que ya habías trabajado en algún proyecto anterior, en la película hay toda una galería de secundarios de lujo del cine español, como Paco Tous, Nancho Novo, Juanma Lara o el veterano Manuel de Blas, ¿cómo ha sido el rodaje con un equipo actoral con tanta experiencia? Y, por otra parte, creo que en la película hay también varios secundarios que no son actores profesionales, ¿eso supuso un reto añadido para tu propia actuación?
Esta dualidad fue increíble, el reto de actuar con compañeros de esa talla, hacía que me esforzara y diera todo de mí, quería estar a la altura en todo momento y eso hacia que no me relajara ni un segundo. Por otra parte, actuar con esos actores con menos experiencia pero con tanta verdad me exigía como profesional darles esa verdad que ellos tienen, porque te leen los ojos mejor que nadie y no se les puede mentir interpretativamente hablando.
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La burbuja inmobiliaria, el tráfico de drogas, la corrupción política, son muchos los temas que trata la película que, a priori, podríamos pensar que se trata del típico thriller de acción, ¿es importante que las películas señalen esas grietas del sistema por donde se hacen las grandes fortunas, gracias a los negocios más turbios?
Cada película es un viaje hacia algo apasionante, algo desconocido, si además le añades que te muestra algo más sobre la sociedad en la que vivimos, el sistema y poder conocer otras realidades como la vida en el barrio ya es una joya. Si al acabar de verla te deja un poso, te deja pesando, te hace reflexionar sobre la vida, ¿Qué más se le puede pedir?
Después de ver tus actuaciones en estas películas, nos hemos quedado con ganas de ver más trabajos tuyos, ¿en qué próximos proyectos podremos volver a ver a Elena Martínez?
Muchas gracias, pues ahora tengo uno de los proyectos mas personales de mi carrera, se trata de “Aullar”, película que dirigirá Sergio Siruela, con guión de Ezekiel Montes que también produce. Es una película en la que me involucro desde el inicio, ya que es una idea que nace de mí, que siempre he querido contar. Así que posiblemente sea hasta ahora mi proyecto más mío, lo cual me hace mucha ilusión pero también siento la responsabilidad que conlleva.
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