![]()
Mientras los resultados electorales no sean favorables a los intereses de la Unión Europea, en Moldavia o en Georgia, en Eslovaquia o en Venezuela, sus medios de comunicación seguirán denunciando fraude y déficit democrático.
Por Angelo Nero | 28/10/2024
Esta semana la Unión Europea ha puesto la lupa en dos procesos electorales, en los que ve la alargada sombra de Rusia para impedir que Occidente -esto es, EEUU y sus aliados europeos- siga con su avance hacia la conquista de los mercados, y de las materias primas, de lo que, en tiempos, era el área de influencia soviética. En Moldavia, este 20 de octubre pasado, se planteó un referéndum con la pregunta, ¿Está usted a favor de modificar la Constitución con vistas a la adhesión de la República de Moldavia a la Unión Europea?, y el resultado dio un empate técnico, entre partidarios y detractores de la entrada en la UE, a lo que esta se apresuró a denunciar fraude -incluso antes de conocer los resultados-, aunque, en esa misma jornada, se celebraron en ese país elecciones presidenciales, que ganó la presidenta europeísta Maia Sandu -aunque tendrá que ir a una segunda vuelta-, y no se cuestionó su victoria.
Este sábado, 27 de octubre, también se denunció, desde la democrática Europa, el fraude en las elecciones parlamentarias en Georgia, haciendo eco de las acusaciones de la oposición, que, replicando la táctica empleada en Venezuela, se han proclamado ganadores de los comicios, en contra de los resultados oficiales.
La coalición gobernante, de centroizquierda, Sueño Georgiano, liderada por el primer ministro Irakli Kobajidze, ha sido proclamada por la comisión electoral como vencedora de estas elecciones parlamentarias, al lograr el 54% de los votos -frente al 48% de 2020-, y un total de 1.117.480 papeletas -cerca de doscientos mil nuevos votantes-, aunque pierde un diputado, y se queda con 89 escaños.
Uno de los arietes de la prensa occidental contra el gobierno georgiano ha sido la ley “Sobre la transparencia de la influencia extranjera”, que aprobó el Parlamento, detrás de lo cual hay una intención clara, según el primer ministro, “Desde principios de 2022, ha habido un gran interés en abrir un “segundo frente” en Georgia, lo que debilitaría la posición de Rusia, pero destruiría a nuestro país. Ese interés persiste hoy”.
La derechista Coalición por el Cambio -en las que se integran Ajali, Girchi-Más Libertad, Droa! y el Partido Republicano de Georgia-, formada expresamente para presentarse a estas elecciones, se ha alzado como segunda fuerza en el parlamento georgiano, con el 10,9%, y 225.680 votos, lo que le otorgan 18 escaños, aunque su líder, Nika Gvaramia, ya ha proclamado que su coalición no reconocerá el resultado de las elecciones, “Este es un golpe constitucional”.
En tercer lugar ha quedado la coalición Unidad-Movimiento Nacional, en las que se integran el Movimiento Nacional Unido (MNU), Constructor de Estrategia y Georgia Europea. El MNU es el partido del expresidente Míjeil Saakashvili, actualmente en prisión tras ocho años en el exilio, y que ahora está liderado por Tinatin Bokuchava. Han sufrido una estrepitosa derrota, pasando del 27% -en 2020, el MNU se presentó en solitario- al 10%, perdiendo cuatrocientos mil votos, -han obtenido 209.137- y pasando de 41 escaños (36 del MNU y 5 de Georgia Europea) a 17 diputados.
El europeísta y liberal Lelo por Georgia, liderado por el empresario Mamuka Jazaradze, fundador del mayor banco del país, sube del 3% al 8,78%, y pasa de 4 escaños a 14, gracias al apoyo de 181.424 votantes.
Por último el centrista y europeísta Para Georgia, fundado por el ex primer ministro georgiano Giorgi Gajaria, entra también en el parlamento con 12 diputados, gracias a los 160.354 votos conseguidos, el 7,76% del total.
Mientras los resultados electorales no sean favorables a los intereses de la Unión Europea, en Moldavia o en Georgia, en Eslovaquia o en Venezuela, sus medios de comunicación seguirán denunciando fraude y déficit democrático, algo que difícilmente escucharemos en relación a los países que con los que mantienen una relación de “provechosa” amistad, como Azerbaiyán, donde a principios de septiembre, se ha realizado una nueva farsa electoral, para seguir perpetuando el régimen de la familia Alíyev, que lleva desde 1991 en el poder.
Se el primero en comentar