Cine | Viaje al corazón de las tinieblas (crítica de “Un día más con vida”)

Por Angelo Nero

Cartel promocional de “Un día más” para el Festival de Cannes

La gente se despierta sin pensar que tal vez ése sea el último día de su vida”, escribió Ryszard Kapuściński, quizás pensando en que ese día podía haber sido cualquiera de los que vivió en Angola, a donde se desplazó a finales de 1975 para cubrir la retirada de la potencia colonial portuguesa, tras la Revolución de los claveles, y la proclamación de independencia de este país del sur de África. Lejos de encontrar un ambiente festivo, el periodista polaco fue testigo de cómo los colonos portugueses desmantelaban sus casas y propiedades, iniciando un éxodo hacia Lisboa, Brasil o Sudáfrica, mientras se desataba una cruenta lucha por el poder entre el MPLA de orientación socialista, y sus antagonistas del FLNA y de la UNITA, de tendencia derechista, que generaron en una cruente guerra civil que no concluiría hasta 2002 y dejaría miles de muertos y un país devastado.

En aquel mundo analógico, donde las comunicaciones con el mundo exterior todavía funcionaban a golpe de télex, Ryszard escribió “Un día más con vida”, una crónica apasionada de aquellos días en los que la muerte se adueñaba de aquella parte del planeta, para reinar durante las tres siguientes décadas. No menos épico que el empeño del reportero polaco por narrar la suerte de los angoleños, ha sido el del documentalista navarro Raúl de la Fuente en adaptar su libro, que dirigió en compañía del también polaco de Damian Nenow, una tarea en la que invertirían diez años, implicando a medio centenar de personas, cuatro productoras y cuatro países, con Amaia Remirez como coguionista, productora y alma mater del proyecto.

Si un sueño tan ambicioso como el de llevar a la pantalla “Un día más con vida”, donde son abundantes las disertaciones de Kapuściński sobre la condición humana, los horrores de la guerra y los dramas personales que genera, es ya de por sí complicado, todavía lo fue más cuando el formato ideado por Raúl de la Fuente y su equipo es el de la animación, al que se le sumó, de una forma genial, entrevistas reales con los protagonistas que sobrevivieron a la historia. Protagonistas como Arthur Queiroz, un periodista angoleño que acompañó al polaco por la “carretera de la muerte”, buscando el frente sur de la guerra, el más peligroso y decisivo; Luís Alberto Ferreira, un reportero portugués que grabó junto a él muchas imágenes de la guerra; o el Comandante Farrusco, un idealista militar portugués, que se pasó a las filas del MPLA y le plantó cara a la vanguardia de la invasión sudafricana, convirtiéndose en leyenda.

Escena de “Un día más”

Es inevitable el paralelismo entre el libro de Kapuściński y el de su compatriota Joseph Conrad, pues este también es un viaje al “Corazón de las tinieblas”, como el que inspiró a Francis Ford Coppola para su delirante película sobre la guerra del Vietnam, y aunque Farruco diste mucho de la oscuridad del Coronel Kurtz, es inevitable no ver algunos guiños entre una historia y la otra. El ritmo narrativo es otro de los aciertos de la película, habida cuenta de la dificultad de fusionar dos géneros aparentemente antagónicos como el documental y la animación, que muestran un equilibrio tal que la transición entre ellos es tan natural que, en palabras del director “funciona en términos narrativos como una canción, para que puedas cerrar los ojos y solo con el sonido pudieras seguir la historia sin percatarte de cuando es imagen real y cuando no”.

La animación también permite introducir un plano diferente, el de los pensamientos del reportero, dibujando imágenes oníricas, su universo poético, los rincones más oscuros de su corazón, allí donde se atrincheran las dudas morales y éticas, y esos miedos que, lógicamente, trataban de hacer presa en ese hombre acostumbrado a cruzar puertas que otros evitaban, siempre azuzado por la búsqueda de la noticia.

En definitiva, el film hará las delicias de los que gustan del cine documental, de la animación y también del género de acción, ambientada en el África postcolonial, donde el periodista es, a la vez, testigo y protagonista, como en “Under fire” (1983), de Roger Spottiswoode, otra de esas películas sobre reporteros que toman parte, y que dejan huella. “Un día más con vida” es una película además, que nos abre el apetito de la lectura, pues es imposible no salir de la sala de proyecciones sin ganas de volver a releer a Kapuściński, y de añorar aquellos tiempos heroicos del periodismo, cuando todavía había reporteros como él, dispuestos a buscar la noticia, jugándose el tipo, para contarla con veracidad y con estilo, pero sin perder un ápice de humanidad.

Kapuściński con las milicias del MLPA en Angola (1975)

Dirección: Raúl de la Fuente, Damian Nenow

Título en V.O: Another Day of Life

Nacionalidad: Polonia

Año: 2018

Género: Animación

Guión: Raúl de la Fuente, Niall Johnson, Amaia Remírez, David Weber


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