El verdadero “crimen” de Palestine Action es perturbar la cadena de suministro empapada de sangre de Elbit: la maquinaria que arma el apartheid y el genocidio de Israel.
Además del movimiento Ansarullah, operan en la actualidad los grupos apoyados por Arabia Saudita —tras los que se enmascaran Estados Unidos e Israel—, que respaldan al Gobierno Internacionalmente Reconocido (GIR), el cual fue desplazado de Sanná, la capital de Yemen, por Ansarullah.
La legitimidad del gobierno seguirá desmoronándose mientras una orientación neoliberal desestabilice la sociedad y continúen el tutelaje clerical y la represión.
Trump quiere utilizar sus medios militares solo para su propio interés, es decir, para hacer a Estados Unidos más fuerte. Esa es la razón por la que ha empujado a los aliados de la OTAN hacia el 5% de su PIB, y ellos lo han seguido servilmente.
No hay censura inocente. Nunca la hubo. Históricamente, prohibir libros ha sido una herramienta fundamental de los sistemas autoritarios para controlar la conciencia colectiva.