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El partido de Netanyahu baja del 23,4% al 20%, y aunque pierde 4 escaños, sigue siendo la primera fuerza de la Knésset con 28 diputados.
Por Angelo Nero | 29/10/2026
Benjamín Netanyahu, primer ministro del estado de Israel desde 2022, el político que más tiempo ocupó este cargo en la entidad sionista, 19 años, ya que también ocupó este cargo desde 1996 a 1999 y desde 2009 a 2021, ha vuelto a ganar las elecciones parlamentarias para renovar los 120 escaños de la Knésset. Pese al genocidio de Gaza y a la campaña internacional de condena, que llevó a la Corte Penal Internacional a ordenar su arresto por crímenes de guerra y de lesa humanidad, pese a el impacto negativo en su economía por la guerra con Irán, y a no haber conseguido su objetivo de barrer del mapa a Hamas y a Hezbollah, y pese a que está siendo juzgado desde el año 2020 por los delitos de soborno, fraude y abuso de confianza, pese a todo esto, Netanyahu y su partido, el derechista Likud, ha vuelto a ganar las elecciones en Israel. De los algo más de 7.300.000 de electores, 1.700.000 ha votado por el Likud, casi seiscientos mil votos más que en las anteriores elecciones de 2022. Pese a ello, con el incremento de la participación, que ha subido siete puntos, hasta el 77%, el partido de Netanyahu baja del 23,4% al 20%, y aunque pierde 4 escaños, sigue siendo la primera fuerza de la Knésset con 28 diputados.
La segunda fuerza política israelí es la derechista Yashar, liderada por el General Gadi Eisenkot, ex jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, y ministro en el gabinete de Netanyahu de 2023 a 2024, en pleno genocidio del pueblo palestino. Este hijo de inmigrantes marroquíes, al que la prensa occidental ha encumbrado como la alternativa moderada al gobierno actual, es un firme opositor a la creación de un estado palestino, y ha participado en campañas militares contra Gaza, Siria y Líbano. Su formación política, formada en septiembre de 2025, se alza con 21 escaños, gracias al 16%.
La gran sorpresa de estas elecciones es la Lista Árabe Conjunta, una coalición formada por tres partidos palestinos de izquierda, Balad, Hadash (donde está el Partido Comunista de Israel) y Ta’al, y liderada por Yousef Jabareen que consiguen 12 escaños, 7 más de los que tenían en la anterior legislatura Hadash, con el 9%. En un parlamento normal tendrían la llave del nuevo gobierno, pero ni Netanyahu, ni Eisenkot están dispuestos a negociar con una formación que representa a los árabes con ciudadanía israelí -unos dos millones, el 20% de la población-, a los que consideran un enemigo interior. Esta lista concentra el voto palestino, con más de cuatrocientos mil votos.
Le sigue la coalición Beyajad (Juntos), fundada en abril de 2026 por los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid, que pierden la mitad de los escaños que tenía Yesh Atid, la formación de Lapid, quedando con 12 diputados y bajando del 18% conseguido por este al 9% de los votos.
La quinta formación en el parlamento israelí, son los Demócratas (que se denominan como izquierda sionista), surgidos también de la fusión de Meretz y el Partido Laborista, y que lidera el general Yair Golan, con 8 escaños, 4 menos de los que tenían en 2022.
Otra formación árabe, la islamista Ra’am, que preside Mansour Abbas, que agrupa a los beduinos del Negev, también sube de 5 a 7 escaños, con el 6% de los votos.
Los partidos que han formado parte del gobierno de Netanyahu, situados en la ultraderecha religiosa, y que se sitúan en torno al 5%, logran cada uno siete escaños: Israel Beiteinu, de Avigdor Lieberman; Judaísmo Unido de la Tora, de Ya’akov Asher; Otzma Yehudit de Itamar Ben-Gvir; y el Shas de Aryeh Deri. Todos mantienen los diputados que ya tenían en 2022, excepto el Shas que pierde 4. También el Partido Sionista Religioso, Zehut, liderado por Bezalel Smotrich pierde un escaño y se queda con 6 diputados.
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