Wilebaldo Solano, toda una vida al servicio de la Revolución

Con el alzamiento militar fascista y el estallido de la Guerra Civil  fue designado Secretario General del Buró Internacional de las Juventudes Socialistas Revolucionarias.

Por Angelo Nero

Hace ahora once años, un siete de septiembre de 2010, fallecía en Barcelona, a los 94 años de edad, el último líder del POUM, el Partido Obrero de Unificación Marxista, una organización trotskista, nacida al albor del movimiento revolucionario de octubre de 1934, y que tendría un papel destacado en la agitada vida política de la Segunda República y en la Guerra Civil.

Nacido en Burgos, en el seno de una familia militar, en 1916, Solano ya destacó como líder estudiantil en Barcelona, con la caída de la dictadura de Primo de Rivera, y fue fundador de la Federación Nacional d’Estudiants de Catalunya, cuando estudiaba medicina en la Universidad Autónoma de Barcelona. A los 16 años ya se había afiliado a las juventudes del Bloc Obrer i Camperol (BOC), una organización de carácter marxista fundada en 1930, y dirigida por Joaquín Maurín, que defendía el derecho de autodeterminación y una federación de naciones socialistas en España, la disolución de las órdenes religiosas y reivindicaba la lucha revolucionaria.

Con una notable implantación en los Països Catalans, donde llegaron a tener unos cinco mil afiliados, el BOC se presentó a las elecciones de 1931, donde cosecharon 20.000 sufragios, y Wilebaldo Solano participó, junto a su organización, en la proclamación del Estado Catalán, en 1934, por parte del presidente de la Generalitat, Lluís Companys.

En 1935 el BOC se unificó con otra organización marxista, Esquerra Comunista (EC), liderada por Andreu Nin, para formar el POUM, y Solano, que ya formaba parte del Comité Ejecutivo de la Juventud del BOC, pasó a ser el Secretario General de la Juventud Comunista Ibérica, vinculado al partido recién creado.

Por esas fechas también comienza a desarrollar su vocación poe el periodismo, primero en Adelante, dirigido por Joaquín Maurín, y después en el semanario Juventud Comunista.

Con el alzamiento militar fascista y el estallido de la Guerra Civil, su militancia política adquirió gran relevancia, y fue designado Secretario General del Buró Internacional de las Juventudes Socialistas Revolucionarias, en una conferencia inaugurada en Bruselas, en noviembre de 1936.

En el convulso tablero político republicano, el POUM buscó alianzas con el anarquismo, y Solano participó en la creación del Frente de la Juventud Revolucionaria, que se constituyó en febrero de 1937 con las Juventudes Libertarias y con la JCI, de la que era Secretario General.

Solo tres meses después se sucederían, con epicentro en Barcelona, los sucesos de Mayo, en los que los comunistas del PCE, del PSUC y de Esquerra Republicana y Estat Catalá, apoyados por la Generalitat, se enfrentarían a milicianos de la CNT y de la FAI, del POUM, de la Sección Bolchevique-Leninista de España (grupo oficial de la IV Internacional), y a la Agrupación de los Amigos de Durruti, creada como reacción al decreto de militarización de las milicias y que llegarían a tener unos 5.000 militantes.

Estos enfrentamientos tuvieron tal impacto que dejaron una huella permanente en una parte del imaginario republicano, reflejado en obras como “Homenaje a Cataluña” de George Orwell, que fue protagonista de los sucesos desde su condición de miliciano del POUM; en “La Plaça del Diamant”, de Mercé Reboreda, que en 1992 sería llevada al cine y a la televisión por Francesc Betriu, y protagonizada por Silvia Munt y Lluís Homar); y muy especialmente en “Tierra y Libertad”, insipirada en la obra de Orwell, y llevada al cine por el director inglés Ken Loaxh, en cuya realización estuvo asesorado por el mismo Wilebaldo Solano.

Estos sucesos de mayo de 1937 tienen especial relevancia en la historia del POUM, que es ilegalizado por las autoridades republicanas en junio de ese mismo año, y en la de Solano, que tiene que pasar a la clandestinidad y reorganizar el partido, tras la detención y posterior asesinato, por orden del jefe de la NKVD (la policía política soviética) en España, Alexander Orlov, del máximo dirigente de su partido, Andreu Nin.

Desde la clandestinidad editó el semanario Juventud Obrera, y formó el Comité Ejecutivo del POUM, hasta su detención en 1938 y su posterior encarcelamiento en la cárcel de Barcelona, llevado a cabo por las fuerzas de seguridad del gobierno de Negrín.

Con la caída de Barcelona ante el avance de las tropas franquistas, Solano consiguió huir y en febrero de 1939 pasó a Francia, dónde intentó reconstruir el partido, aunque con la entrada de las fuerzas de ocupación nazis, dos años después, en febrero de 1941, también es detenido por el régimen colaboracionista de Vichy, y condenado a veinte años de trabajos forzados.

En 1944 fue liberado por la Résistence Française, y se unió a ella, creando, con militantes del POUM y de la CNT, el Batallón Libertad, con el que liberó de las cárceles francesas a compañeros como Juan Andrade, fundador del PCE y del POUM.

Solano fue elegido Secretario General del POUM en 1947 y fundó Tribuna Socialista, participando en la creación de las primeras organizaciones paneuropeas de la postguerra: el Movimiento por los Estados Unidos Socialistas de Europa, así como el Congreso de los Pueblos Antiimperialistas.

Entre 1953 y 1981, Wilebaldo trabajó en la agencia de noticias France Press.

Con la muerte del dictador, luchó por el reagrupamiento de las organizaciones marxistas revolucionarias, propiciando la entrada del POUM en el Frente por la Unidad de los Trabajadores (FUT), en el que participaron la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), Acción Comunista, y la Organización de Izquierda Comunista (OIC), coalición que se presentó a las elecciones generales de 1977, obteniendo 41.000 votos.

En la década de los ochenta y noventa, se volcó en la Fundación Andreu Nin, de la que fue uno de sus fundadores, y escribió varios libros sobre el líder del POUM, sobre la historia del partido, el exilio republicano y el estalinismo, como “El POUM en la historia. Andreu Nin y la Revolución Española.”

En su obituario, Jaime Pastor escribió: “Wilebaldo no hablaba sólo del pasado, sino que miraba con firmeza política y enorme pasión hacia el futuro, sometiendo siempre a una profunda crítica la realidad de un capitalismo cada vez más salvaje y apostando por liberar a la palabra socialismo de su cargo estalinista.”

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