Violencia sexual: ¿consentir o consensuar?

Por Olvido Contento

Gracias a los testimonios de muchas mujeres valientes se está haciendo visible el problema de la violencia sexual, que son las  agresiones y abusos que sufrimos las mujeres solo por el hecho de serlo. El debate público y la visibilidad del problema está consiguiendo que se ponga en agenda política y  esto indudablemente es positivo porque con las políticas adecuadas  se consiguen cambios normativos que se asumen socialmente, siendo esta la manera que tenemos en nuestra sociedad occidental para construir igualdad.

Pero en todos o casi todos los debates, artículos, e incluso dentro del propio activismo escuchamos hablar de consentimiento, y la verdad que es un término que no recoge lo que realmente estamos queriendo dejar claro respecto a las relaciones sexuales y a nuestra propia sexualidad.

Si acudimos a la  R.A.E. encontramos lo siguiente: “Consentir: Permitir algo o condescender en que se haga”.  Si utilizamos el consentimiento para marcar el límite y discernir qué es y qué no es agresión y/o abuso sexual  estamos relegando a la mujer a ser una mera receptora de la acción ya que “se acomoda por bondad al gusto de alguien” (definición de condescender  de la R.A.E). Es decir, accede porque la otra parte, el hombre, lo desea. De nuevo no estamos al mando en lo que a nuestra sexualidad se refiere. No podemos dejar cabos sueltos, este es un momento histórico en el que podemos sentar las bases para conseguir una verdadera democracia feminista y debemos aprovecharlo. El lenguaje construye pensamiento, da forma a todo lo que nos rodea y es una herramienta de cambio, por mucho que se empeñen en negarlo. Utilicemos el lenguaje para aclarar conceptos y marcar nuestras reglas.

El “Contrato Sexual” de Carole Paterman nos da pistas y nos pone en el camino correcto. No solo queremos consentir y aceptar por gusto del otro una relación sexual, queremos pactar, conveniar esa relación. Y eso hay que dejarlo claro en el lenguaje que utilizamos para crear conciencia y marcar nuestros propios límites.

Volvemos de nuevo a la R.A.E y encontramos “Consensuar: Adoptar una decisión de común acuerdo entre dos o más partes”. Aquí se pone de manifiesto que todas las partes son sujetos activos y con poder de decisión, y eso queremos las mujeres en todas y cada una de nuestras relaciones sexuales. Participar activamente: decidir mantenerla, comenzarla y ponerle fin, además del tipo de  prácticas que se vayan a realizar.

Estamos reivindicando nuestro derecho a gestionar nuestra sexualidad con quien y como queramos y el patriarcado se pone nervioso y contraataca. ¿Cómo lo hace? Promoviendo que se ponga en duda nuestra palabra además de buscar justificaciones a las conductas violentas de todas conocidas: había bebido, ella se lo busco, que espera después de calentarle toda la noche, no debería haber ido sola a esas horas y un sinfín más. Por esto no podemos dejar ni un resquicio al patriarcado para meter sus tentáculos porque sin dudarlo lo utilizará. Hablando de consentimiento estamos dejando una grieta para que puedan conseguir sexo sin pactar, sin importarles si hay o no  un deseo real por nuestra parte y esto hermanas ya no nos sirve.

Sólo utilizando las palabras correctas ponemos de manifiesto la magnitud del problema y sólo así creamos conciencia. Utilicemos el lenguaje como herramienta de conquista y como medio para combatir las trampas patriarcales.

Sin un Sí es Un No y Sin Consenso También es un No

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