Trump y Obama, dos caras del mismo establishment contra el pueblo norteamericano

EEUU es el segundo país de la OCDE con mayor Coeficiente de Gini, un indicador de desigualdad, según el informe del Banco Mundial

Por Anibal Garzón

Había una vez un Presidente de los Estados Unidos que gobernó entre 2008 y 2016. A este Presidente le dieron el Premio Nobel de La Paz mientras inició, y mantuvo, 7 guerras internacionales. ¿Cuento literario? No, realidad. Ese fue Barack Obama. El 44 Presidente de los Estados Unidos, y el primero de origen afroamericano. El mismo Presidente que no implementó una reforma en profundidad, a pesar de la conocida ley  ObamaCare, para solucionar uno de los grandes problemas del país, el acceso universal a la salud. El mismo Presidente que no hizo nada para dejar de ser un lujo estudiar en una universidad norteamericana. El mismo Presidente que no consiguió hacer frente al lobby de las armas en un país con 30.000 fallecidos a causa de algún disparo.  O el mismo Presidente que permitió que la policía asesinara a más de 1.000 ciudadanos cada año.

Según datos de Mapping Violence Police[1], durante el gobierno de Obama los asesinatos de la policía fueron muy similares cuantitativamente a los del gobierno de Trump.

Por ejemplo, en 2013, con Obama de Presidente, hubo 1106 asesinados, y en 2019, con Trump de Presidente, 1098. Entonces si ha existido en los últimos años un nivel permanente de represión policial, ¿por qué se ha generado ahora un movimiento espontaneo, y de resonancia internacional, contra el gobierno de Trump como respuesta al asesinato de un policía contra el afroamericano George Floyd en la ciudad de Minneapolis? ¿Por qué no sucedió antes, en el gobierno de Obama, si los datos eran similares y existen videos de duras imágenes que corroboran la represión?

El sociólogo y matemático noruego Johan Galtung, reconocido investigador sobre asuntos de paz y conflictos sociales, explica que existe el “triangulo de la violencia”.

Aparte de la violencia física o verbal, que es la más visible al ser comportamientos (como asesinar el policía al afroamericano), existen otros dos tipos de violencia más ocultas pero no menos agresivas, la violencia estructural y la violencia cultural. Para Galtung, estas dos son las raíces de la violencia física. La violencia estructural es el no permitir satisfacer las necesidades a una población, produciendo pobreza, desigualdad, y riesgos de exclusión social. Estados Unidos es el segundo país de la OCDE con mayor Coeficiente de Gini, un indicador de desigualdad, según el informe del Banco Mundial[2]. Solo el 1% de la población de Estados Unidos controla el casi 40% de la riqueza del país. Una realidad alarmante que hizo a Occupy Movement, movimiento social nacido en Wall Street /New York) en 2011 como protesta contra la desigualdad creciente por las medidas neoliberales tras la crisis de 2008, usar el slogan “Somos el 99%”.  Y la violencia cultural o simbólica es cuando un sistema político legitima una realidad social mediante sus discursos y mensajes, es decir actitudes, para hacer uso de la fuerza o la violencia contra una población determinada. Discursos emitidos por la élite política, los medios de comunicación, las instituciones educativas y culturales, religiosas, o incluso los espacios jurídicos. La violencia cultural se utiliza para obtener la aprobación de un amplio espectro de la sociedad sin ser consciente de sus repercusiones. Algunos ejemplos son el machismo, el racismo, la xenofobia, las injusticias, o la aporofobia, odio al pobre.

Si las gestiones de Obama y Trump no han tenido grandes diferencias en los niveles de violencia física de la policía a la ciudadanía…. Si las gestines de Obama y Trump no han tenido grandes diferentes en los niveles de violencia estructural sobre pobreza y desigualdad…. Entonces, las causas de los movimientos de protesta en Estados Unidos por el asesinato de Floyd son por la violencia cultural y los mensajes de Trump.

La gestión política (materia) de un presidente demócrata y un presidente republicano, las dos caras del establishment, no difieren mucho, pero sus mensajes políticos (idea) son diferentes y es justo lo que puede provocar, en la sociedad de la información y la comunicación, un conflicto social causado por la violencia cultural. Mientras Trump incita al racismo, el machismo, xenofobia, con sus mensajes en Twitter o ruedas de prensa, Obama hizo y hace, con su demagogia, todo lo contrario. Justamente, Obama, en una conferencia virtual[3] afirmó que “un cambio de mentalidad está tomando lugar”, apoyando las protestas de jóvenes en Estados Unidos pero sin criticar directamente a Trump. Obama sabe bien que la palabra “Cambio” da su frutos y fue uno de los comodines que le llevó a la presidencia con el lema “Change We can believe in”. Y esta es la gran diferencia entre Trump y Obama, la violencia cultural. Mientras Obama habla de cambio y progreso, como mensajes serenos con el fin de controlar a las masas a favor del establishment, Trump emite mensajes de odio favorables también a la élite del país pero que tiene un riesgo mayor, una posible respuesta dialéctica porque el mismo odiado ve fortalecida su identidad colectiva. Por lo tanto, no es mejor Obama que Trump, Ni Trump que Obama, simplemente dos figuras políticas del sistema capitalista norteamericano que usan la misma violencia física y la misma violencia estructural, contra el pueblo norteamericano, pero tienen sus diferencias en la violencia cultural. Entonces, con la misma realidad social de exclusión, si las palabras de Trump aceleran la rebelión, ¿no es incluso peor la estrategia simbólica de Obama que buscó siempre contener a las masas?   


[1] https://mappingpoliceviolence.org/planning-team

[2] https://www.bbc.com/mundo/noticias-47488330

[3] https://www.youtube.com/watch?v=F708IpLn3Q8


Tú eres nuestra única fuente de financiación. Con tu ayuda podremos seguir ofreciéndote nuestros artículos:

Ayúdanos a seguir con Nueva Revolución

1 Comment

  1. Soy gringa. Todo eso es cierto Aníbal. Muchas cosas eran igualitos bajo la administración de Obama pero les gusta recordar con nostalgia de los días de Obama a los del Partido Demócrata de EEUU y a algunos que dicen ser de izquierda. La diferencia es que antes a la gente les daba pena demostrar su racismo. Ahora con Trump hay tanta gente que lo odian tanto que pueden ver los problemas que siempre han existido.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.