México | Marichuy

Por Miguel Angel González Laguna

En México ha comenzado la carrera para las elecciones federales y locales de Julio de 2018, donde se elegirán al presidente de la República, 128 cargos a senadores, 500 diputados federales, 8 gobernadores y 3 mil 216 cargos locales, así también se dio inicio a la recolección de firmas para todos aquellos que quieren ser candidatos independientes para competir a la presidencia de la República.

La ley indica que para lograr ser candidato a la presidencia de forma independiente (sin partido político) es necesario recaudar el 1% del padrón electoral nacional en un plazo no mayor a 120 días, esto quiere decir que tienen que recaudar por lo menos 866 mil 593 firmas de apoyo ciudadano, así que los aspirantes a ser candidatos tienen que recaudar al día 7 mil 221 firmas para lograr la meta, esta meta la deben lograr si quieren lograr a tener la candidatura oficial para poder competir para la presidencia de la República, estás cifras son muy difíciles de alcanzar para personas que no tiene una organización política que los respalde a nivel nacional, además muchos de estos candidatos independientes no tienen la capacidad económica para financiar un ejército de recaudadores de firmas.

El CIG como todo movimiento surgido del zapatismo está anclado “abajo, a la izquierda y anticapitalista”

A pesar de estas trabas legales y algunas físicas como la dificultad para usar la aplicación que el Instituto Nacional Electoral ha ofrecido a los candidatos para la recolección, pese a esto han sido 40 los candidatos que se encuentran en estos momentos en el proceso de recolección de estas firmas, una de las que lograron reunir todos los requisitos para lograr entrar a la carrera es Marichuy, de nombre María de Jesús Patricio Martínez.

Pero, ¿Quién es Marichuy?

Marichuy es una mujer indígena nahua de 53 años de edad, médica nahua de profesión y defensora de los derechos humanos, desde 1994 que se dio el levantamiento armado del EZLN ha participado como representante de su comunidad en los diversos congresos y foros indígenas, participando activamente en todos las luchas zapatistas.

Actualmente Marichuy además de ser candidata independiente para la presidencia es también la vocera del Consejo Indígena de Gobierno (CIG) y que surge de la propuesta de los compañeros zapatistas en el Congreso Nacional Indígena en Octubre del año pasado, el CIG como todo movimiento surgido del zapatismo está anclado “abajo, a la izquierda y anticapitalista”; mientras algunos de los candidatos independientes están financiados por grupos empresariales[1], el CIG está conformado por 523 comunidades en 25 estados del país y por 43 pueblo indígenas. El CIG está conformado por concejales, una mujer y un hombre de cada lengua de las diferentes regiones del país que conforman el Congreso Nacional Indígena (CNI), estos concejales son elegidos a través de los procedimientos tradicionales de cada una de las comunidades, pero  con un ADN asambleario donde es a través del debate y la deliberación como se forman las decisiones de cuales Marichuy es la vocera.

Los siete principios que el CIG se rige son:

1.- Servir y no servirse.
2.- Construir y no destruir.
3.- Representar y no suplantar.
4.- Convencer y no vencer.
5.- Obedecer y no mandar.
6.- Bajar y no subir.
7.- Proponer y no imponer

El CIG y el CNI son resultado de lo que los zapatistas llaman la larga marcha, que desde 1994 no han dejado de resistir y luchar, desde la insurgencia y los enfrentamientos contra el gobierno han ido logrando victorias que no son mediáticas pero si importantes, la autonomía y la autodeterminación de las comunidades indígenas ahora son en nuestro país una realidad de la que algunos pueblos en Europa y medio Oriente deberían aprender, la creación de instituciones educativas “la escuelita” y de sanidad para todos ya son una normalidad en los territorios zapatistas, sin embargo, en el plano nacional sus victorias han sido menos gloriosas, desde La otra campaña en la que recorrieron todo el territorio nacional en 2006 promoviendo organizando a los pueblos desde abajo y a la izquierda.

La candidatura de Marichuy aparece en un momento político importante en nuestro país que no ha logrado salir de la espiral de violencia y corrupción que han inundado todas las instituciones, Marichuy no sólo se presenta para disputar la carrera a la presidencia, se presenta como representante de los sectores menos favorecidos por la democracia mexicana, la candidatura viene a disputar la forma de hacer política que existe en nuestro país, secuestrada por élites intelectuales, económicas y políticas; con un claro ingrediente anticapitalista, el principal reto que tienen los pueblos originarios es crear un proyecto político de carácter nacional y no sólo de proyectos regionales, un proyecto que pueda ser competitivo en las urnas que sirva  un puente para acortar las distancias entre una urbanidad moderna y una comunidades tradicionales, para sanar heridas que la globalización y el capital ha causado a los pueblos, un proyecto que sea capaz de integrar en él las demás que el sistema no ha logrado solucionar.

La emergencia de la candidatura de Marichuy pone de manifiesto la urgente necesidad de dejarnos de ver el ombligo cuando hablamos de los problemas nacionales, urgente es que estas demandas legítimamente democráticas se vean reflejadas en la política real de nuestro país, no basta con conquistar derechos, los pueblos originarios ahora se han otorgado deberes, deberes con su país y con sus pueblos, deber de devolverle la dignidad a nuestro país y a la política, y formar un “mundo donde quepan muchos mundos”.


[1] http://periodicocentral.mx/2015/politicas/apoyan-empresarios-de-puebla-aspiraciones-de-pedro-ferriz-de-con

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