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Flavio Bolsonaro logra el 48,22% de los votos, mientras que Lula consigue el 51,78%, por lo que el carismático líder del Partido dos Trabalhadores será, por cuarta vez, presidente de Brasil
Por Angelo Nero | 26/10/2026
Como si de un virus se tratase, la ultraderecha ha infectado en los últimos años al continente americano. A comienzos de 2023 había una docena de países en los que gobernaba la izquierda, pero, elección tras elección, como fichas de dominó, han ido cayendo todos los gobiernos de Latinoamérica en manos de la extrema derecha, con Milei en Argentina, Noboa en Ecuador, Bukele en El Salvador, Asfura en Honduras, y más recientemente con la elección de Keiko Fujimori en Perú, y Abelardo de La Espriella en Colombia, además de contar con gobiernos de la derecha más tradicional en Paraguay, Bolivia, Panamá o Costa Rica. Mucho tiene que ver el apoyo de la administración Trump a los candidatos de la ultraderecha latinoamericana, que no dudan en someterse a las doctrinas económicas de su amo, y a entregarse a salvajes programas de ajuste. Tan sólo se resistían un puñado de países, Guatemala, Surinam, Guayana, la rebelde Cuba -aún sufriendo el recrudecimiento del bloqueo-, el México de Claudia Sheinbaum y el Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva, ya que Venezuela, tras el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, es, de facto, un país intervenido por los yankis.
Por eso este 25 de octubre, en el que se celebraba la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Brasil, era tan importante. Si en la primera vuelta fue el candidato de la ultraderecha, Flavio Bolsonaro -cuyo padre, Jair Bolsonaro cumple una condena de prisión de 27 años dictada por el su intento de golpe de Estado en 2022- se impuso con el 47%, frente al 45% de su principal rival, Lula da Silva, en el balotaje se han invertido los términos. Flavio Bolsonaro logra el 48,22% de los votos, mientras que Lula consigue el 51,78%, por lo que el carismático líder del Partido dos Trabalhadores será, por cuarta vez, presidente de Brasil. La diferencia de votos entre la candidatura de Lula y la de Bolsonaro también es indiscutible: casi cuatro millones y medio de papeletas. Geraldo Alckmin, del Partido Socialista Brasileiro (PSB) será el vicepresidente, cargo que ya ocupaba desde 2023.
La afluencia a los colegios electorales, que amplió su horario en dos horas, ha subido del 80%, y más de 124 millones de brasileños y brasileñas han ejercido su derecho al voto, tras una reñida campaña que refleja la polarización social que vive Brasil, donde no solo la política y la economía han sido protagonistas, si no también la religión, puesto que las iglesias evangelistas han brindado su apoyo al candidato de la ultraderecha, mientras que la comunidad católica ha votado masivamente por Lula.
De todos modos no lo tendrá fácil el presidente Lula en este cuarto mandato, ya que la coalición que lo apoya la Federação Brasil da Esperança, formada por el Partido dos Trabalhadores, Partido Comunista do Brasil y el Partido Verde, tienen 88 diputados. Mientras que el Partido Liberal, la formación de Bolsonaro, ha conseguido 121 escaños, por lo que serán de vital importancia los 43 diputados del Partido Social Democrático del antiguo alcalde de Sao Paulo, Gilberto Kassab.
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