Luis Marín, el cantautor comunista andaluz asesinado en Madrid en 1978

Luis Marín estudiaba las carreras de derecho y de medicina a la vez cuando comenzó a militar en la Organización Revolucionaria de Trabajadores.

Por Angelo Nero | 3/06/2026

“Los problemas de desarrollo, los problemas de adaptación, el ver una realidad urbana y proletaria tan absolutamente dramática aceleraron mi toma de conciencia. Cantar se convirtió en algo lleno de contenido, algo que me podía servir como herramienta o como vehículo de expresión de todos estos problemas que yo veía a mi alrededor”, así narraba el cantautor comunista Luis Marín como las canciones se convirtieron en un instrumento de denuncia y de lucha.

Nacido en la localidad malagueña de Ronda, en 1948, su canto surge de la misma tierra y del seno de su familia: “en Andalucía existe a niveles populares como una especie de facilidad para la música y el ritmo”, aunque antes de cumplir los dieciocho años emigra con su familia al barrio de Vallecas, en Madrid, donde se instalan en el deprimido Pozo del Tío Raimundo, un barrio de chabolas sin ningún tipo de servicio, donde iban instalándose miles de inmigrantes que llegaban a la capital huyendo de la miseria de sus pueblos. Allí conoce al carismático Padre Llanos, uno de los curas comunistas que trabajan a favor de los derechos de los marginados, y estudió en la escula San Raimundo de Peñafort. Gracias a él pudo continuar los estudios con los Jesuitas en plaza Castilla, donde compaginó estudios y trabajo, como muchos de los muchachos proletarios de la época. Con gran esfuerzo, Luis Marín estudio las carreras de derecho y de medicina a la vez, mientras comienza también su militancia política en la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), una organización maoísta que estuvo activa entre 1969 y 1979.

En 1976 edita su primer LP con la compañía Movieplay, en la serie Gong, “Cantata a Andalucía”, con la producción de Gonzalo García-Pelayo, y con los ingenieros de sonido Alan Florence y Juan Vinader. Un disco que tuvo poca repercusión, ya que fue prohibido en la radio por su contenido social, y que contaba con la colaboración de Perico el del Lunar a la guitarra, y con el escritor Andrés Sorel recitando y narrando fragmentos como este: «El fanatismo gótico leonés unido a los intereses nobiliarios no se limita a matar por castigo o hambre al jornalero. Expulsa al árabe, al judío, al gitano, llenanse las iglesias del oro indiano y alzanse palacios o cortijos sobre la tierra poseída en límites que no puede el grande correr con su caballo en una jornada mientras el pueblo yace sediento de pan, sufre de sed y se lanza en éxodo ininterrumpido a las ciudades donde se le barre como carroña si no termina con él la peste…» Sus letras eran tan revolucionarias como esta, de la canción “En la plaza de mi pueblo”:

«En la plaza de mi pueblo

dijo el jornalero al amo.

«La riqueza que yo creo

te hace dueño y a mi esclavo».

Esta tierra que no es mía

esta tierra que es del amo.

la riego con mi sudor

la trabajo con mis manos.

Que mi voz sube a los montes

que mi voz baje a los tanos.

!Que todos los jornaleros

sean dueño de sus campos!.»

O como esta otra “Un día tendrá mi pueblo”:

Cuando pio libertá

a la cárcel me condenan

no te parecen bastante

del trabajo las caenas

cuando pio libertá

a la cárcel me condenan.

Un día tendrá mi pueblo

día que sueño cercano

la claridá en sus ojo

mare de mi corazón

la claridá en sus ojos

la libertá tendrá en sus manos

un día tendrá mi pueblo

un día que sueño cercano

Compartió escenario con Víctor Manuel y Miguel Ríos, y al año siguiente graba Luis Marín vuelve a grabar para Movieplay, “El Anarquismo Andaluz”, en el que vuelve a ejercer como productor Gonzalo García-Pelayo, y el ingeniero de sonido es Ángel Ruiz. El LP es incluido en la colección “Nuestra palabra”, de cuyo catálogo formaban parte discos con discursos de Fidel Castro, Che Guevara o Salvador Allende, así como poemas recitados de Pablo Neruda, Nicolás Guillén o narraciones de Alejo Carpentier, en la voz de sus autores. Orientado por el profesor de historia contemporánea de la UAM, Luis Marín creo un álbum sobre los episodios más destacables del anarquismo andaluz, con una parte cantada y otra narrada, acompañada por una ambientación musical creada por el granadino Carlos Cárcamo, fundador del grupo Granada, y donde se alternaban en la lectura de los textos Elvira Menéndez, Juan Ramón Pérez, Primitivo Rojas y José María Alvarado.

La carrera musical de Luis Marín es abruptamente segada cuando el 20 de junio de 1978, tras asistir a una exposición de Joan Miró en el centro de Madrid, es atropellado por un coche que circulaba a gran velocidad y se dio a la fuga, en el vehículo viajaban varias personas con indumentaria militar, y cuyos autores nunca fueron identificados. Su féretro fue cubierto con la bandera de la ORT. A su entierro acudió Comité Central de la ORT, presidido por Avelino Hernández, y fue impresionante la cantidad de público que acudió para darle su despedida, sobre todo vecinos del Pozo de Tío Raimundo y Vallecas, así como cantantes, músicos, artistas, y militantes de su partido y de otras organizaciones obreras. Su muerte jamás fue investigada y algunos de sus amigos sospecharon que se había tratado de un asesinato político.

Así registraba su muerte el diario El País al día siguiente: “Luis Marín, cantante popular andaluz, de veintinueve años de edad, murió ayer, hacia las dos y media de la madrugada, en la Ciudad Sanitaria La Paz, a consecuencia de las heridas sufridas al ser atropellado por un coche en el paseo de Calvo Sotelo de Madrid. Según el subdirector del centro, doctor Cabeza, el cantante ingresó con múltiples contusiones, fracturas y rotura de brazo, y falleció tras una intervención quirúrgica para intentar extirparle el citado órgano.”

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