Linkin Park, alcanzando el cielo con Meteora

Esa mezcla de rap y Nu metal consiguió que solo en la primera semana los californianos vendieran casi un millón de discos, y que, en total, se vendieran trece millones de copias en el mundo.

Por Angelo Nero | 24/07/2026

¿Por dónde andabas en el 2003? Yo en plena revolución personal, a punto de saltar al abismo, sin saber el precio que tendría que pagar. Al año siguiente tuve que reinventarme, poner el contador a cero, y sin una buena banda sonora no habría forma de recordarlo. Fue el año que llegó Lula a la presidencia de Brasil, en el que el transbordador Columbia se desintegró al entrar en la atmósfera terrestre, Néstor Kirchner se pone la banda presidencial en Argentina y deroga la Ley de Punto Final, mientras Nueva York sufre el Gran Apagón. Pero el 2003, para mi, fue el año en el que el segundo disco de Linkin Park me voló, literalmente, la cabeza. Esa mezcla de rap y Nu metal consiguió que solo en la primera semana los californianos vendieran casi un millón de discos, y que, en total, se vendieran trece millones de copias en el mundo. Parte del secreto del éxito es el encaje perfecto entre los vocalistas, Chester Bennington, ocupando la parte más melódica y cercana al metal, y Mike Shinoda, que hacía los coros y rapeaba.

Los trece segundos de la rompedora intro “Foreword”, es un puro delirio noise, que, además, se grabó cuando el resto de los temas del álbum ya estaban grabados, un bate de beisbol, una grabadora de cd y una mesa de metal. La mala hostia de Mike Shinoda hizo el resto.

“Don’t stay”, la primera canción del disco, parecía escrita para mí “Don’t stay / Forget our memories / Forget our possibilities / What you were changing me into / Just give me myself back”, y la escucharía en bucle muchas veces, en los años siguientes. La guitarra de Brad Delson te arrastra a un callejón sin salida, entra la percusión frenética de Rob Bourdon y los samples de Joe Hahn, y cuando Chester comienza a cantar, ya estamos en una puta guerra urbana. Violentamente melancólica. Tal vez me ayudo a que gritara: “I don’t need you anymore / I don’t want to be ignored / I don’t need one more day / Of you wasting me away.”

El tercer tema “Somewhere I Belong”, abre con una atmósfera electrónica, en la que estallan, como una bomba sincronizada, las guitarras y la batería, para dar entrada al duelo vocal entre Chester y Mike, con esa búsqueda de una lugar donde encajar, en esta epifanía musical del dolor: “I wanna heal, I wanna feel / What I thought was never real / I wanna let go of the pain I’ve held so long / (Erase all the pain till it’s gone)”. Chester Bennington no pudo borrar ese dolor, esa depresión crónica que en 2017 le empujó al suicidio, dos meses después de que su amigo, Chris Cornell, vocalista de Soundgarden, se quitase también la vida. La canción fue el primer sencillo de Meteora. También se rodó un videoclip, dirigido por Joe Hahn, que muestra a la banda tocando frente a un incendio, que recibió el premio como Mejor Video Rock en los MTV Video Music Awards 2003.

Meteora es un álbum pensado de una forma global, para ser escuchado de principio a fin, por eso cada tema encaja con el siguiente como una pieza de mecano. El cuarto corte, “Lying from You”, habla de la lucha contra la inseguridad propia, y también comienza con un toque de electrónica, pero enseguida saca la garra metal, con la enérgica descarga de la guitarra de Brad Delson, y abre la pista al duelo vocal “Lying my way from you / (No, no turning back now) / I wanna be pushed aside, so let me go / (No, no turning back now) / Let me take back my life / I’d rather be all alone / (No turning back now) / Anywhere on my own ‘cause I can see / (No, no turning back now)” donde Chester estalla con ese sobrecogedor “The very worst part of you is me”: La pero parte de ti soy yo. Otro de los temazos de Linkin Park que te vuelan la cabeza.

“Hit The Floor”, el quinto tema, comienza con una descarga brutal de guitarra, para dar paso a un endiablado rapeo de Mike Shinoda, al que le da una réplica enérgica Chester, “One minute you’re on top / The next you’re not / Watch it drop / Making your heart stop / Just before you hit the floor”, sin duda la combinación vocal, la descarga melódica de las cuerdas y una letras retorcidas como alambres de espino, son los ingredientes del éxito de Linkin Park, además de la base electrónica, que también tiene su público. “Haciendo que tu corazón se detenga, justo antes de golpear el suelo”, así te hace sentir esta brutalidad de tema, con el mejor maridaje entre metal y rap.

Para darnos un respiro, surge “Easier to Run”, el tema más lento del disco, que comienza con una guitarras épicas para darle entrada a la voz de Chester Bennington en esta invitación a alejarse de los problemas y escapar del dolor, mejor si es corriendo… “It’s easier to run / Replacing this pain with something numb / It’s so much easier to go / Than face all this pain here all alone”, para encontrar la réplica de Mike Shinoda, “IIf I could, I would bring all my shame to the grave”, la verdad es que no cabe más intensidad en una sola canción.

Pero el artefacto más explosivo de Meteora es su corte número siete, uno de los mejores temas de la banda, “Faint”, que comienza con una base electrónica para introducir a unas guitarras pesadas y enérgicas, la batería de Rob Bourdon echando humo y Mike disparando uno de sus mejores rapeos: “So I let go, watching you / Turn your back like you always do / Face away and pretend that I’m not / But I’ll be here ‘cause you’re all that I’ve got”, hasta que Chester estalla como una puta bomba nuclear, “I can’t feel the way I did before / Don’t turn your back on me, I won’t be ignored / Time won’t heal this damage anymore”. Los samples de Joe Hahn levantando puentes entre Mike y Chester, y ese desgarrador mensaje de “no voy a ser ignorado, escuchame ahora, vas a escucharme te guste o no”… imposible ignorar algo tan grande como “Faint”.

El disco no pierde ni una pizca de intensidad con “Figure 0.9”, que comienza con una guitarra siniestra y musculada, y el rapeo atormentado de Mike Shinoda, “Nothin’ ever stops all these thoughts and the pain attached to them / Sometimes I wonder why this is happenin’ / It’s like nothin’ I could do will distract me when / I think of how I shot myself in the back again” y el coro desgarrador de Chester “And now you’ve become a part of me (You’ll always be right here) / You’ve become a part of me (You’ll always be my fear) / I can’t separate myself from what I’ve done / Giving up a part of me, I’ve let myself become you”. Toda una oda al dolor de una ruptura, al abismo que se abre ante tus pies, con esa letra plagada de cristales rotos, “Tomé lo que odiaba y lo hice parte de mí” dice un verso de la canción. Si lo que quieres es intensidad vocal e instrumental y una letra de las que te llenan el corazón de espinas, prueba con esta canción.

El noveno tema “Breaking the Habit” es otra acelerada carrera hacia el infierno de las drogas, lo más cerca de una balada que puede estar Linkin Park, con Chester abriendo la herido en cada verso, “I don’t know what’s worth fighting for or why I have to scream / I don’t know why I instigate and say what I don’t mean / I don’t know how I got this way, I’ll never be alright”. Este tema no incluye la voz de Mike Shinoda, sin embargo él es autor de la canción, que fue escrita antes de que se formara la banda. También se rodó un vídeo oficial, codirigido por Joe Hahn y Kazuto Nakazawa, utilizando una animación con estilo anime, en el que aparece la banda tocando e integrada por rotoscopio.

Otro arranque épico es el de “From the Inside”, otro tema que viene acompañado por un gran soporte videográfico firmado por Joe Hahn. Con otro genial duelo vocal entre Mike y Chester, “Tryin’ not to break, but I’m so tired of this deceit / Every time I try to make myself get back up on my feet / All I ever think about is this, all the tiring time between / And how trying to put my trust in you just takes so much out of me”, la canción habla de la falta de confianza, un tema recurrente en el álbum, con explosiones de la guitarra de Brad Delson y de la batería de Rob Bourdon. Otro auténtico Bocato di cardinale, que no pasa de moda, o si creéis lo contrario ver una vez más el vídeo y decidme…

“Nobody’s Listening” es el penúltimo corte de Meteora, que se abre con la melodía de una flauta y el rapeo de Mike, que en este tema lleva todo el protagonismo, con Chester en un segundo plano, dándole la réplica con los coros, “Try to give you warning, but everyone ignores me / Told you everything loud and clear (but nobody’s listening) / Call to you so clearly, but you don′t want to hear me / Told you everything loud and clear (but nobody’s listening)”. Tal vez porque siempre me incliné más hacia el metal que hacia el rap, es el tema del disco que menos me entusiasma, aunque, insisto, en Meteora no hay ningún tema de relleno.

“Session”, el penúltimo corte del disco es un puro divertimento electrónico, donde Joe Hahn puede lucirse a gusto y dibujar un paisaje sonoro en el que relajarnos antes de la batalla final de “Numb” que comienza también con una base electrónica, para dar entrada a unas guitarras pesadas y a una línea de piano meláncolica, donde Chester Bennington comienza a dibujar otra vez una atmósfera desoladora: “ I’m tired of being what you want me to be / Feeling so faithless, lost under the surface / I don’t know what you’re expecting of me / Put under the pressure of walking in your shoes”, con la réplica susurrante de Mike, antes de estallar en ese doloroso: “I’ve become so numb, I can’t feel you there”, para volver a la parte melódica. Es como caer, romperse, y levantarse, una y otra vez. Ahora, más de veinte años después de Meteora, el mundo ha cambiado tanto que es difícil imaginar que, tras escuchar este disco, volvieras a ponerlo otra vez, aunque quizás lo que no ha cambiado es la geografía emocional que dibuja la, para mí, obra maestra de los Linkin Park, ese contenedor de cristales rotos que somos todos, y que los californianos supieron, como muy pocos, transformar en canciones.

Se el primero en comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.