Las hijas del Eternauta

Cuando secuestraron al creador del Eternauta, sus cuatro hijas, militantes montoneras como él, ya habían desaparecido: Estela, la mayor, tenía 25 años, Diana, 24, Beatriz, 19, y Marina, la menor, 18

Por Angelo Nero | 15/05/2026

El Eternauta es una novela gráfica que narra una invasión alienígena que cubre parte del planeta con una nube de nieve tóxica que acaba con la mayor parte de la humanidad, aunque hay bolsas de resistencia, como en Buenos Aires, donde su protagonista, Juan Salvo, viaja en el tiempo para contar su historia. Este clásico de la literatura ilustrada, que admiró al mismo Borges, fue dibujada por Francisco Solano López, y escrita por Héctor Germán Oesterheld, militante peronista de izquierdas que tras el golpe cívico-militar de 1976 en su país, dictó la segunda parte ya desde la clandestinidad, según la leyenda desde una cabina teléfonica. Oesterheld desapareció para siempre en abril de 1977, pasando a ser uno de esos 30.000 argentinos y argentinas que la dictadura secuestró, torturó y asesinó, e hizo desaparecer sus cuerpos, para afirmar: “No están vivos ni muertos, están desaparecidos”. Se cree que la crítica social de El Eternauta, la biografía ilustrada del Che Guevara y de Evita, y su militancia en la izquierda peronista fueron las causas que lo pusieron en el punto de mira de los uniformados.

De su paso por varios centros de detención clandestinos, los chupaderos, se han recogido testimonios como el de Eduardo Arias: “Su estado era terrible. Permanecimos juntos mucho tiempo. […] Uno de los recuerdos más inolvidables que conservo de Héctor se refiere a la Nochebuena del ’77. Los guardianes nos dieron permiso para sacarnos las capuchas y para fumar un cigarrillo. Y nos permitieron hablar entre nosotros cinco minutos. Entonces Héctor dijo que por ser el más viejo de todos los presos, quería saludar uno por uno a todos los presos que estábamos allí. Nunca olvidaré aquel último apretón de manos. Héctor Oesterheld tenía sesenta años cuando sucedieron estos hechos. Su estado físico era muy, muy penoso.”

Cuando secuestraron al creador del Eternauta, sus cuatro hijas, militantes montoneras como él, ya habían desaparecido: Estela, la mayor, tenía 25 años, Diana, 24, Beatriz, 19, y Marina, la menor, 18. También fueron secuestrados sus compañeros. De la familia solo quedó Elsa Sánchez, la mujer de Oesterheld y madre de sus cuatro hijas. Esta descendiente de gallegos sobrevivió en esa inmensa cárcel en la que se convirtió Argentina, con la esperanza de recuperar a sus nietos, ya que dos de sus hijas estaban embarazadas cuando fueron desaparecidas.

La única cuyo cuerpo se ha recuperado ha sido Beatriz. Desaparecida el 19 de junio de 1976, después de encontrarse con su madre. Fue secuestrada y trasladada a uno de los centros de detención de Campo de Mayo. Su cuerpo aparece sin vida el 2 de julio de ese mismo año en una localidad cercana, Bancalari, en la provincia de Buenos Aires en un falso enfrentamiento al Arsenal de Boulogne. Su pareja Carlos “Cacho” Della Nave, antiguo militante de las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL), también fue desaparecido el 13 de septiembre de 1976.

Diana tenía un hijo de un año, Fernando, y estaba en el cuarto mes de embarazo de su segundo hijo cuando fue secuestrada por la policía el 7 de agosto de 1976 en Tucumán con su hijo, al que abandonaron en un orfanato, aunque pudo ser recuperado por sus abuelos paternos. Su marido, Raúl Araldi, también militante montonero, fue asesinado por las fuerzas represivas el 31 de julio de 1977 en Tucumán, en la vía pública, cuando resistió su secuestro. Se cree que Diana fue llevada también a Campo de Mayo, y que dio a luz en el centro de detención, antes de ser asesinada.

Marina, integrante de la Secretaría de Prensa, Agitación y Propaganda de Montoneros, estaba embarazada de ocho meses cuando fue secuestrada el 27 de noviembre de 1977 simulando un enfrentamiento mientras se encontraba en San Isidro, al norte del gran Buenos Aires, junto a su pareja Alberto Oscar Seindus. También hay indicios de que pudo ser trasladada a Campo de Mayo, donde posiblemente dio a luz, antes de ser desparecida.

Estela, la hija mayor de Oesterheld, estaba casada con Raúl Oscar Mortola, El Vasco, y tenía un hijo de tres años y medio, Martín Miguel. Mortola, era militante primero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y después de Montoneros. Tenía 28 años. Ambos fueron asesinados en las inmediaciones de su casa en Longchamps, al suroeste de Buenos Aires, el 13 de diciembre de 1977, cuando intentaban huir. El hijo de ambos fue entregado a su abuela Elsa.

Martín Oesterheld, ha dedicado su vida a mantener el legado de su abuelo: “Creo que es una obra que habla de lo colectivo y me parece increíble que sea hoy considerada una palabra de resistencia. Este es un gobierno que se siente amenazado por eso y por la cultura. Entiende que hay algo que se le escapa en ese mundo. Y la cultura es el alma de la Argentina. Me parece muy interesante que materiales muy populares como este pongan en discusión el presente. Y si lo pone en discusión y si molesta, en algún punto El Eternauta es eso: un símbolo de resistencia.”

Se el primero en comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.