La nota del PCE

El informe policial interpreta que el PCE mostraba preocupación por las campañas de rumores impulsadas por la extrema derecha para asociar al rey Juan Carlos I con el golpe.

Por Lucio Martínez Pereda | 28/02/2026

La nota del PCE forma parte de los documentos desclasificados por el Gobierno español el 25 de febrero de 2026. El documento es una nota informativa de la Dirección General de la Policía fechada el 11 de mayo de 1981 titulada como «Nota: Partido Comunista de España PCE. Intento de la extrema derecha de implicar a la monarquía en el 23-F».

Es un informe policial que resume supuestamente una comunicación interna o «nota confidencial» que habría circulado en el seno del partido, dirigida a su secretario general, Santiago Carrillo.

El texto dice:

“ A raíz de los últimos acontecimientos en Madrid, además de la psicosis ya existente en el seno del Partido después del 23 de febrero, han tenido lugar una serie de reflexiones sobre el momento actual por parte de los teóricos del mismo, quienes exponen en una nota confidencial al Secretario General, el peligro que supone dejar a la extrema derecha que impere en el mercado negro del rumor las declaraciones del ( nombre tachado) y lo más grave, incidir en la supuesta implicación del Rey en el golpe. La extrema derecha quiere implicar a la Monarquía y destrozarla como institución democrática(…) Existe un jaque-mate a la Monarquía planteado por la extrema derecha, un jaque-mate, del que ya no puede volverse atrás”.

El informe policial interpreta que el PCE mostraba preocupación por las campañas de rumores impulsadas por la extrema derecha para asociar al rey Juan Carlos I con el golpe, lo que consideraban un riesgo para la democracia y para la propia Monarquía.

El secretario general del PCE Enrique Santiago, niega rotundamente la autenticidad de esta nota: ha afirmado que revisaron los archivos históricos del partido y no existe. Califica la desclasificación como una «operación de blanqueo» de la figura de Juan Carlos I, y señala que los documentos evidencian una infiltración policial profunda en el PCE incluso en democracia.

Es perfectamente posible o incluso muy probable que el documento sea real pero la información sea falsa. Es frecuente que los informadores infiltrados de los servicios de inteligencia envíen a sus superiores informes con datos falseados y acciones no realizadas redactados con la intención de demostrar su eficacia en el trabajo. En la documentación conservada en el CDMH correspondiente a la Delegación de la Presidencia franquista, se encuentran varios escritos de principios de los años cuarenta en los que los superiores de estos agentes expresan su desconfianza hacia la información que reciben.

He tenido la oportunidad de examinar varios de esos informes, centrados en la actividad de agentes franquistas infiltrados en los grupos de resistencia antifranquista que operaban en el sur de Francia. La lectura de esos documentos revela un patrón bastante claro: en muchos casos, los agentes exageraban deliberadamente el número de opositores detectados o directamente inventaban nombres e identidades de supuestos militantes. Con estas prácticas, se buscaba generar ante sus superiores la impresión de una labor eficaz y productiva, dando así la apariencia de que la infiltración y el control de la disidencia exterior estaban siendo gestionados con éxito, aunque en realidad buena parte de la información era fabricada.

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