La fête du le cinéma: Festival de cortometrajes de Clermont Ferrand

Jose Aurelio Atenza

En el mundo del cine no todo son las alfombras rojas de los Oscars, las grandes productoras ni los presupuestos y las taquillas de cifras inabarcables. El éxito en la mayoría de las veces es una mera conjunción de nombres famosos, y el muchos menos casos una trayectoria de esfuerzo que da sus resultados. Como en el planteamiento capitalista más clásico, la primera opción está reservada a unos pocos, el mejor camino para los segundones son los cortometrajes.

Clermont Ferrand es una capital de provincias en la francesa región de Auvernia, célebre por los más de ochenta volcanes que la rodean y por ser el lugar donde tuvo lugar el Concilio con el que comenzaron las Cruzadas un lamentable 28 de noviembre de 1095. El paisaje de la ciudad parece congelado al final de la Segunda Guerra Mundial, de la que existen homenajes cada cien metros, y en algunos lugares incluso menos: A pocos metros de la línea principal de tranvía existe un monumento dedicado a los trabajadores, soldados y prisioneros franceses que terminaron sus vidas en los campos de concentración; un parque infantil aparentemente corriente guarda un homenaje al exterminio armenio acometido por los turcos, todas las naciones que se enfrentaron a los nazis en la guerra tienen una calle dedicada, y en cada esquina donde fusilaron a civiles o militares franceses dentro de la ciudad existe una placa los nombres de los muertos.

Vista panorámica de Clermont Ferrand
Vista panorámica de Clermont Ferrand

Alejándote del casco urbano, la vida se difumina entre prados, vacas y montañas de barro y piedra ígnea. Pero durante una semana al año, la tranquilidad del lugar, las perspectivas lánguidas de su historia y el carácter recio de sus gentes se quedan a parte para celebrar un homenaje al cine más básico, esencial y posibilitador: los cortometrajes.

Este año ha habido absolutamente de todo, desde ciclos musicales, hasta grandes historias pasando por minutos de filmes incomprensibles más allá del concepto de la mera sensación. A continuación comentaremos y compartiremos algunos de los mejores.

Cartel promocional del festival para el año 2019
Cartel promocional del festival para el año 2019

El ciclo musical tuvo como cabeza de cartel a ‘Still in the Cage‘ un corto musicalizado por Skrillex que narra la historia de cuatro amigas tailandesas que se aventuraran en el ya trillado “viaje de búsqueda a uno mismo” huyendo de la sociedad, que casi morirán aisladas como un símil de la propia soledad y cuyo desenlace no parece responder a gran cosa, teniendo en cuenta la enorme crítica social que construye al principio.

Uno de los más celebrados por la comunidad hispana ha sido ‘Cerdita‘, el ganador del Goya al Mejor Cortometraje de este año. Si bien el cortometraje español que mejor acogida ha tenido (a sensación del redactor) fue ‘7:35 de la mañana‘ de Nacho Vigalondo, el cortometraje que protagonizaba el propio director y que permitió que todos sus intentos de dirigir cine no terminasen en el sumidero por la inesperada nominación a los Oscars de 2004, que por desgracia, no ganó.

Otro de los más interesantes es ‘Terminal Bar‘ que narra la historia de la sociedad negra en los barrios bajos de Nueva York en los 70 y los 80 a través de los testimonios de un bar y las inmumerables fotografías que su propietario aún posee de sus parroquianos habituales: La droga, la mendicidad o la aceptación y la represión hacia homosexuales son algunas de las grandes historias que cuenta su barman y propietario veinte años después de cerrar.

No todos los cortometrajes son obras de arte, siendo sinceros algunos a veces no son ni entretenidos, como alguno consistente en filmar desde un avión las nubes sobre distintas ciudades a la misma hora con un fondo de música ligera, o como narrar la marcha de un señor angustiado de la sociedad a un pueblo deshabitado del interior de Francia para ver en primeros planos con montajes de colores y animación cómo se queja de situaciones abstractas.

Pero así es el cine, un sin fin de flores sobre el prado que sólo puedes distinguir al verlo todo y posteriormente centrar la vista. Después de todo las flores no pueden formarse sin elementos menos preciosos como la tierra o el barro.

¡Larga vida a los cortos!

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