Karima Baloch, activista paquistaní de 37 años, encontrada muerta en Toronto

Por Teresa Domínguez

Karima Baloch, activista de los derechos humanos paquistaní, de 37 años, ha sido encontrada ahogada en Harbourfront el lunes 21 de ciciembre en una isla cerca de la orilla del lago de Toronto. A la refugiada y militante Karima Mehrab Baloch, le fue concedido asilo en Canadá en 2015 por ser perseguida y amenazada por las autoridades, por defender los derechos humanos del pueblo baluchi. Era la primera mujer presidenta de la Organización de Estudiantes Baluchis BSO-Azad, sucediendo a su tío Zahid Baloch, que también fue secuestrado y asesinado en 2014. La BSO es una organización estudiantil política, que defiende los derechos de las personas en Baluchistan, especialmente señalando el problema actual de las desapariciones forzadas.

La muerte de Karima se produce unos meses después de la de Sajid Hussain, un periodista que advirtió sobre las violaciones de derechos humanos en Baluchistán, la provincia más pobre y rural de Pakistán, acosada por el conflicto armado. El periodista vivía en Suecia y fue secuestrado y asesinado a principios de este año, en mayo. También otros miembros de la familia de Karima Baloch habían sido secuestrados y asesinados, incluidos los hermanos de sus padres. Muchas voces se han alzado para exigir una investigación exhaustiva, ya que Karima es la segunda disidente paquistaní de Baluchistán que vive en el exilio y es encontrada muerta en 2020.

Su cuerpo ahogado fue descubierto en Toronto. Las protestas contra el presunto asesinato de Karima Baloch llevan produciéndose varios días en Baluchistán, y otras ciudades del mundo, exigiendo justicia e investigación adecuada sobre la muerte de la líder baluchi en Canadá. Además de las protestas en las redes sociales, con el hashtag #KarimaBaloch#TributeToKarimaBaloch, #WeAreKarimaBaloch, #JusticeForKarimaBaloch, cientos de manifestantes están saliendo en Balochistán a protestar contra el asesinato de la defensora de derechos caos humanos, que era considerada una líder, todo un símbolo de resistencia contra el ejército ocupacional de Pakistán. 

Refugiada en Canadá desde 2015, la activista de derechos humanos paquistaní fue encontrada muerta en las calles de Toronto, la ciudad que la acogió. Según el periodista Riad Sohail, la hermana de Karima Baloch, desde Pakistán, ⁦afirma en este artículo, que habló con ella justo antes de su desaparición. Karima le comentó que iba a salir a dar un paseo, pero que conversarían por video más tarde porque su hermana quería mostrarle los regalos de navidad que recibió para la familia. Karima también le pidió a su hermana que le enviara fotos con los zapatos que le había regalado. Después salió y ya no volvió con vida. Algunos informes afirman que se había ahogado, y que podría tratarse de un suicidio. Pero esta conversación confirma que no tenía ninguna intención de quitarse la vida. 

La activista fue incluida por la BBC entre las 100 mujeres más inspiradoras e influyentes de 2016 por su activismo en derechos humanos. Era estudiante de psicología, y fue la primera mujer en ocuparle cargo de presidenta de la BSO. Su movimiento pacífico también parece ser uno de los pocos que ha logrado atraer y movilizar a las mujeres. Asistía a conferencias, escribía columnas, acudía a manifestaciones, denunciando el fenómeno de las desapariciones forzadas en su país. Según testimonios cercanos, Baloch recibía amenazas de números desconocidos de Pakistán por whatsApp después del secuestro de estudiantes en 2017, donde le exigían su regreso a Paquistán. El movimiento nacional de Baluchistán ha anunciado un período de duelo de cuarenta días.

Esta fue la última publicación en twitter de Karima Baloch, un artículo de The Guardian «Secuestro, tortura, asesinato: la difícil situación de los miles de desaparecidos de Pakistán». Que explica que a pesar de las promesas de la oposión  de poner fin a los secuestros forzosos, los disidentes siguen desapareciendo, un eufemismo para genocidio, para explicar que son exterminados, y no solo en Paquistán sino en el mundo entero.

«Asesinatos, asaltos, intimidación, chantaje es el conjunto de herramientas que el estado de Pakistán está desplegando para silenciar a la disidencia» explica Sushant Sareenen su artículo y se pregunta si Paquistán está poniendo en práctica la diplomacia «proactiva» de los asesinatos, como afirmó en 2018 el ex dictador militar de Pakistán, Pervez Musharraf. Sareen afirma que el descubrimiento del cuerpo de Karima Baloch, una destacada luchadora por la libertad baluchis en el exilio, es el último incidente de este tipo. Karima desapareció el 20 de diciembre y su cadáver fue descubierto un día después. La propia Karima Baloch había advertido que su vida corría peligro, y que esos ataques eran posibles, debido a la cantidad de exfuncionarios militares y de seguridad de Pakistán a quienes las autoridades canadienses les habían facilitado establecerse en Canadá.

Karima Baloch no es la primera disidente paquistaní que ha muerto en circunstancias «misteriosas», afirma, el cuerpo del periodista y activista de derechos humanos baluchi Zajid Hussain fue descubierto en Suecia, donde se había refugiado, después de huir de la persecución en Pakistán. Hussain había «desaparecido». El periodista Sareen afirma que normalmente tales desapariciones son un hecho cotidiano en la «tierra de las personas desaparecidas», también conocida como Baluchistán. Ha habido ataques contra disidentes paquistaníes desde los Países Bajos, a París, pasando por Suecia, Toronto y en otros lugares de Europa. También en Afganistán, en atentados, en Cachemira. Recomiendo la lectura del artículo de Sushant Sareen, para comprender la dimensión de esta tragedia.

Curiosamente, tanto Sahid como Karima aparecieron ahogados. En el caso de Sahid, las autoridades suecas afirmaron que su muerte fue un accidente o un suicidio y no hubo investigación. Es por ello que tras la muerte de Karima Baloch, se sucedan las muestras de apoyo, las protestas y manifestaciones y las peticiones de investigación. tanto a la policía como las dirigidas al Presidente de Canadá Justin Trudeau.

También se ha hecho eco Tarek Fatah, indio nacido en Paquistán, activista, escritor y columnista, en su artículo «Karima huyó de Pakistán temiendo por su vida, solo para verla terminar en Canadá» de The Toronto Sun que también pone en duda que se haya tratado de un suicidio.

En un artículo de The Guardian, su marido, Hammal Haider, afirma que no se puede descartar un juego sucio en la muerte de su esposa. Karima dejó Pakistán porque su casa fue allanada más de dos veces, su tío asesinado, y se sucedían las amenazas para que dejara el activismo. Hace menos de un mes, volvió a recibir amenazas por las redes sociales, después de plantear el tema de los abusos de derechos humanos y las operaciones militares en Baluchistán. Amnistía Internacional, Amnesty UK, ha exigido que se investigue en profundidad la muerte de la activista, de manera «inmediata y efectiva». Kenneth Roth de Human Right Watch también ha exigido una investigación exhaustiva.

Justice For Karima Baloch Collective’s Statement For Endorsement

El colectivo “Justice for Karima Baloch Collective”, profundamente preocupados por la misteriosa muerte de la activista baluchis exiliada en Canadá, Karima Baloch, exige en esta petición firmada por activistas, periodistas, académicos, intelectuales y ciudadanos, exige respuestas y que se inicie una investigación exhaustiva sobre la misteriosa muerte de Karima Baloch. Y hacen un recorrido por la vida y lucha de la activista que «cambió el rostro de la lucha baluchi por los derechos humanos abriendo nuevas puertas de liderazgo político para las mujeres jóvenes·. Una lucha incesante contra «las graves violaciones de derechos humanos en Baluchistán, incluidas desapariciones (forzadas) de personas, detenciones arbitrarias, torturas y ejecuciones extrajudiciales.» Instando a las autoridades canadienses a considerar el contexto en el que todo están sucediendo estas y otras muertes. Además señalan el peligro que corren los activistas baluchis exiliados en otros lugares del mundo que están siendo amenazados y cuyas vidas corren peligro. Solicitando a Canadá y a otros países del mundo que tomen medidas para salvaguardar las vidas de estos defensores de los derechos humanos.

El asesinato de Karima Baloch forma parte de actos brutales para aplastar la lucha por la libertad de los baluchis.

Teresa Domínguez

“No seré una mujer libre mientras siga habiendo mujeres sometidas”

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