Gòtic, la explosión del rock sinfónico en la Cataluña de los setenta

Con evidente vocación sinfónica, pero también con pinceladas de progresivo y con una atmósfera mediterránea, el disco de Gòtic resultó uno de los más interesantes experimentos musicales de la escena de aquella mitad de los setenta.

Por Angelo Nero | 2/12/2025

El bajista Rafael Escoté y el baterista Jordi Martí se conocieron cuando estudiaban en un instituto barcelonés, donde comienza su amistad y su relación musical, ya que incluso tocaron juntos en una fiesta de fin de curso de COU, era el embrión de uno de los más originales grupos de rock sinfónico de los setenta en Cataluña: Gòtic, formado en 1975, que se completaría con el teclista Jordi Vilaprinyó, al que conocieron acompañando a una actuación de su grupo, Els Penques. Enseguida descubren que transitan por los mismos paisajes sonoros, como señalaba en una entrevista el propio Escoté: “Resultó que coincidíamos en nuestro interés por el rock sinfónico de la época y sin mas, de repente estábamos tocando temas de Emerson, Lake & Palmer. De allí pasamos a acompañar a cantautores, entre ellos Joan Isaac, con el que ya trabajaba Jep Nuix el que sería flautista de Gòtic.”

Precisamente la entrada del cuarto miembro del grupo, Nuix, les abrió las puertas del sello Movieplay, donde el teclista solía ser contratado como músico de sesión -como en el disco de Jaume Sisa “Qualsevol Nit Pot Sortir el Sol”-, que les propuso grabar un disco, y a principios de 1977 entraron a grabar en los estudios Gema de Barcelona con Jordi Vidal como ingeniero de sonido. “Escènes” contó, además del cuarteto que formaba Gòtic, con la colaboración de Jordi Codina, miembro del Quartet Tarragó, a la guitarra clásica, y con Josep Albert Cubero, del Grupo Catalonia Jazz, a la guitarra eléctrica. Con evidente vocación sinfónica, pero también con pinceladas de progresivo y con una atmósfera mediterránea, el disco resultó uno de los más interesantes experimentos musicales de la escena de aquella mitad de los setenta.

“Escènes de la terra en festa i de la mar en calma”, un tema compuesto por Jep Nuix abre el álbum, y su instrumento, la flauta, imprime el sonido particular al grupo, aunque los teclados de Vilaprinyó también le dan ese toque sinfónico tan del estimo Emerson, Lake & Palmer. Los paisajes oníricos que dibuja la flauta ceden el protagonismo al teclado en el otro tema firmado por Nuix, “I tu que ho veies tot tan fàcil”, donde transitan más hacia el progresivo. El tercer tema “Imprompt”, compuesto por Vilanprinyó tiene la impronta del jazz rock de Return to Forever o Weather Report, y da paso a otro tema más tranquilo también de su autoría, el luminoso “Jocs d’ocells”, que nos hace sentirnos ratones en el reino de Hamelín. El quinto corte, “La revolució”, compuesto por el bajista Rafael Escoté, tiene un evocador aire del folclore catalán, con una percusión que parece llevarnos a la batalla, y una línea de bajo realmente brillante, que todavía brillaría más en el proyecto más conocido de Escoté: Pegasus, que junto a Josep Mas «Kitflus», Max Sunyer y Santi Arisa llevarían a lo más alto al jazz rock catalán. “Dança d’estiu”, el siguiente tema, firmado por Vilanprinyó, tiene también esa influencia folc, donde la flauta y los teclados tienen una conversación musical muy acertada. Cierra el disco la, para mí, mejor composición de “Escènes”, compuesto por Rafael Escoté, “Història d’una gota d’aigua”, once minutos mágicos que confirmarían a Gòtic como una de las bandas más prometedoras del momento.

Jep Nuix abandonó el grupo y se incorporó el flautista Agustí Brugada y también el guitarrista Eugeni Gil, con los que Gòtic participaría en la última edición del mítico festival Canet Rock, en septiembre de 1978, donde actuaron Blondie, Nico, Ultravox, Tequila, Música Urbana, Atila, Borne o La Banda Trapera del Río. También actuarían en Andalucía, Valencia, Zaragoza, Santander, Madrid y en Cataluña, con muy buena acogida por el público.

“Escènes” no tuvo el éxito deseado, y aunque hubo un intento de grabar un segundo disco, el grupo se disolvió poco después, “por motivos profesionales. En aquella época, como en esta, vivir haciendo la música que te gusta era imposible, empezamos a tener que hacer de todo, inclusive trabajar en el banco”, señalaba Rafael Escoté, que continuó colaborando con cantautores de la Nova Canço como Joan Isaac, Sisa, Ramon Muntaner, Joan Baptiste Hume, para formar, en 1981, el grupo Catalonia, y, posteriormente, Pegasus.

Jordi Vilaprinyó toco en diferentes formaciones de jazz, y en grupos como La Coral Cósmica. Jep Nuix tuvo una importante trayectoria musical como músico de orquesta y una reseñable carrera en solitario también.

“Escenes” se ha convertido en un disco muy apreciado entre los seguidores del rock sinfónico, siendo reeditado en varias ocasiones: M2U records, Fonomusic, Discmedi.

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