Frank Cuesta y la izquierda que vota a Vox en busca de “orden”

 

 

La afirmación de Frank Cuesta no es más que la triste caricatura de un discurso deleznable y deformado fabricado por una derecha cada vez menos interesada en mantener un debate serio, argumentado y respetuoso.

Por Adrián Juste

Lo más rancio de la geografía española tiene un nuevo héroe. Se llama Frank Cuesta y viene a decir lo que le hace falta al país, que por lo visto es “un poco de orden”.

Y eso solo puede conseguirlo Santiago Abascal, el macho ibérico español que pasó años cobrando un dineral por no hacer nada, que se saltó el servicio militar y que ahora va dando lecciones de lo que es o no es ser español.

Estas han sido las palabras de Frank Cuesta, el conocido conductor de varios programas de televisión sobre animales y que ha destacado por su lucha contra la caza furtiva en Tailandia, durante una entrevista con Roma Gallardo, popular youtuber antifeminista que en más de una ocasión se ha declarado también animalista.

“Yo he votado toda la puta vida al Partido Socialista, yo he sido toda la puta vida de izquierdas”, comienza diciendo Frank. “Yo ahora voy a votar a Vox, seguramente (…) ¿A quién cojones voto? Supongo Vox, que ponga orden durante seis meses, un año o tres años”.

Además, sobre Podemos (a quien se refirió como “los otros”), ante la falta de exabrupto rápido, declaró que no los votaría porque le harían “no sé… follarme a un muñeque.

 

 

Estas palabras han dividido a muy buena parte de la opinión pública. La gente que defendemos los derechos, las libertades civiles básicas, la democracia, la igualdad y la justicia social, nos ha alarmado profundamente que una persona, vista por millones, suelte tamaña barbaridad.

Por otro lado, la gente que en nombre de la libertad quiere mantener (o incluso aumentar) las discriminaciones, problemas sociales y desigualdades existentes han encumbrado a alguien que, en apenas 30 segundos, ha soltado casi todos los tópicos de la extrema derecha moderna.

Y no lo han escondido, no: afines a Vox y a grupos ultraderechistas se han declarado abiertamente “frankistas”, en un inesperado juego de palabras demasiado ingenioso para ser cierto.

 

 

https://twitter.com/reinagallega/status/1491129425412620289

 

https://twitter.com/NANO_LECHE/status/1490339935890649088

 

No solo ha sido arropado por fans acérrimos del tío Paco, sino también por la hornada de influencers y youtubers del movimiento alt-right patrio como Un Tío Blanco Hetero.

En sucesivos vídeos, Frank Cuesta ha tachado de fascistas e intolerantes a todas las personas que, según él, lo han insultado y amenazado por sus ideas (en una grabación donde daba a entender que le habían agredido físicamente, haciendo honor al significado de la palabra clickbait), y realizó un directo titulado “soy homófobo, machista, racista, gordófobo, feófobo”.

Frank Cuesta, cuñadismo y mentiras de extrema derecha

Vaya por delante que nunca voy a justificar insultos, acoso y/o amenazas contra nadie. Y, aunque estoy hablando de Frank Cuesta, en realidad, esto no va de Frank Cuesta.

Convengamos, para empezar, que Frank Cuesta recurre a la provocación, al lenguaje malsonante y al sensacionalismo para llamar la atención.

Lo hace cuando llama “gilipollas” al youtuber Jordi Wild en el título de un vídeo pero nada más empezar le pide disculpas; lo hace cuando invita al streamer Ibai llanos a Tailanda sacando botes de Cola Cao; y lo hace cuando se expresa mediante faltas de respeto diciendo que España está dirigida por “un puñado de subnormales”.

Sinceramente, y es mi opinión, lo mejor es no tomarle en serio cuando habla de temas fuera de su ámbito de trabajo. Muy probablemente, sin entrar a juzgar, él es así. Así que no tiene demasiado sentido hacer montañas de sus palabras.

Así que no, el foco de esto no es Frank Cuesta. Esto va de una serie de mentiras prefabricadas que se tragan y se vomitan una y otra vez, que no significan nada, que no tienen sentido y que se transmiten a fuerza de repetirse hasta la extenuación, especialmente por gente que no sabe bien de lo que está hablando.

Esto va de populismo de derechas, un pilar que sostiene buena parte del discurso que todas las mañanas desde la dirección general de Vox se pasa a todos los cargos y trabajadores del partido una vez se ha dado el visto bueno y que luego sus cachorros repiten como si de un eco se tratase.

“Yo he sido de izquierdas de toda la vida”

No, Frank. Tú has votado al PSOE, que es muy distinto. Podemos hacer una lista de la cantidad de gente que se define de izquierdas pero que luego simpatiza con ideas de derechas y/o su discurso es muy próximo a estas.

No pasa nada que votes al PSOE y un día decidas votar a Vox. Pero esto significa que, en realidad, tus ideas y tus prioridades no están del todo definidas, no tienes un discurso político firme, probablemente porque la cuestión en realidad no te importe mucho y tengas otras prioridades fuera del ámbito sociopolítico.

Si de verdad fueras de izquierdas, valorarías que Vox haya votado en contra de todas y cada una de las medidas que han favorecido a los trabajadores que se han aprobado en el Congreso, incluyendo las ayudas para las víctimas de La Palma. O que sus propuestas fiscales ponen por delante a la gente que más tiene.

Si de verdad fueras de izquierdas, valorarías el hecho de que Vox basa sus campañas electorales y sus comunicados en mentiras, noticias falsas y bulos. Y que los verificadores de información no existían hasta que los partidos de la nueva derecha radical han asolado medio mundo.

Si de verdad fueras de izquierdas, valorarías el hecho de que Vox desprecia por completo el ecologismo, el medio ambiente y los derechos de los animales.

Si de verdad fueras de izquierdas, te darías cuenta de que Vox tiene bastante en común con el régimen tailandés, el mismo que trató a tu exmujer como si fuera mierda, que la metió en la cárcel injustamente y que, si vivierais en España, Vox querría deportarla por inmigrante.

Lo siento, pero cuando para ti tiene más peso las (falsas) promesas de “ley y orden” o las contradicciones y/o problemas que pueda plantear el feminismo que defiende Podemos (basado en exageraciones y mentiras muchas veces), entonces es que compras el discurso reaccionario.

“Me obligan a follarme un muñeque

Convengamos que Unidas Podemos no es una fuerza política perfecta. Está muy lejos de serlo. Todas las críticas que se le puedan hacer, bienvenidas son: que se han acomodado, que se han vuelto blandos, que no son todo lo de izquierdas que deberían, que se pierden en detalles… lo que quieras.

Voy a ir más lejos, Frank: un PSOE que miente y traiciona a sus votantes todo el tiempo y un Podemos que desilusiona, son mil veces preferibles al protofascismo de Vox.

Lo interesante del vídeo de Frank Cuesta es que coloca al mismo nivel las mentiras del PSOE, la corrupción del PP y una suerte de exabrupto contra Podemos que ni siquiera es cierto: nadie del partido te va a obligar a que tengas sexo con alguien.

Voy a intentar pensar que lo que quería decir Frank Cuesta es que Podemos se ha perdido en aspiraciones “posmodernas”, como reivindicaciones transfeministas de un género neutro, frente a un país con cientos de problemas más acuciantes.

Aunque la crítica es más que aceptable y el debate está servido (y es más que positivo tenerlo), la realidad es que la inmensa mayoría de las propuestas y medidas que ha llevado Podemos al Congreso y que ha defendido a capa y espada tienen que ver con cuestiones materiales.

La subida del SMI, la reforma laboral, el Ingreso Mínimo Vital, la Ley de Vivienda… y las leyes que no se centraban en estos aspectos, han resuelto demandas populares, como la ley de la eutanasia o la que considera a los animales seres sintientes.

Eso sí, cuando surge alguna polémica, por pequeña y ridícula que sea, los medios y la oposición la convierten en la principal crítica al partido. Faltó que Irene Montero dijera “portavoza” para que se hablara de ello durante meses, por ejemplo.

La afirmación de Frank Cuesta no es más que la triste caricatura de un discurso deleznable y deformado fabricado por una derecha cada vez menos interesada en mantener un debate serio, argumentado y respetuoso.

 

 

Sin embargo, el discurso de que la gente desencantada con la izquierda y trabajadora ha dejado de votar a partidos de izquierdas y ahora va a votar a Vox es una mentira que interesa agitar en medio de esta campaña por ganar el relato político.

Los datos indican que no es más que un mito: ni Vox gana enteros en los barrios más obreros de España, ni los votantes del PSOE y Podemos dejan de votar a estos partidos para votar a Vox. Alrededor del 80% de los votos de Vox provienen de PP y de Ciudadanos y solo entre un 10% y un 14% vienen de formaciones progresistas.

https://twitter.com/Al_descubierto_/status/1490282061235736576

“Que ponga orden”

Con una tasa de criminalidad en descenso, la tasa de empleo subiendo, la pandemia a punto de desaparecer con una tasa de vacunación récord en todo el mundo, de los países que mejor ha controlado la subida de precios de la luz¿qué orden es exactamente ese que hay que controlar?

Evidentemente, España es un país con bastantes problemas. Pero ninguna propuesta de la extrema derecha lo va a solucionar. De hecho, la presencia de partidos y gobiernos de ultraderecha se relaciona con un aumento de la crispación y la polarización social.

Lo hemos visto con el asalto al Capitolio por parte de seguidores de Trump, con Bolsonaro invocando al ejército para evitar las elecciones o con la degeneración democrática que vive Polonia y Hungría.

¿Sabéis que delitos han aumentado? Los crímenes de odio: ataques homófobos y racistas principalmente, pero también con motivaciones políticas. Existe una correlación entre el apoyo a partidos como Vox y el aumento de grupos neonazis y supremacistas violentos, que ya suponen en países como Estados Unidos y Alemania una de las principales amenazas para la seguridad nacional.

De hecho, “ley y orden” es una consigna en la que se apoya históricamente la extrema derecha para justificar medidas represivas y autoritarias; para optar por la imposición en lugar del diálogo. Habría que recordarle a Frank Cuesta que la legislación que utilizaba la dictadura de Francisco Franco para detener a personas LGTB era la Ley de Vagos y Maleantes.

Sinceramente, la ideología, creencias y opiniones de Frank Cuesta son del todo irrelevantes. Pero su discurso, la intervención que tuvo en la entrevista con Roma Gallardo, es un billete de ida hacia tiempos oscuros. Le guste más o le guste menos.

Y, si de verdad se considera de izquierdas, cuanto antes se dé cuenta, mejor.

 

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