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Entrevistamos al periodista y escritor Fonsi Loaiza sobre su último libro ‘Peligro de muerte’ (Akal), donde el autor denuncia las consecuencias humanas de la necropolíticas de la derecha, que prioriza el beneficio económico por encima de la vida en la sanidad, las residencias y las emergencias.
Por Dani Seixo | 10/07/2026
El libro señala a gobiernos de derechas concretos: Ayuso, Mazón, Moreno Bonilla. ¿Por qué eligió estos casos y no otros?
El libro se centra en estos tres últimos casos representativos de las gestiones criminales de la derecha, pero también le dedicamos capítulos a los antecedentes como el Yak-42, el Metro de Valencia, los crímenes del franquismo y actuales como las muertes de personas sin hogar en en Cádiz o los incendios en Castilla y León con Mañueco. Para mí Ayuso con las residencias, Mazón con la DANA y Moreno Bonilla con el cribado del cáncer demuestran la inmoralidad total. También es un homenaje a las víctimas y sus familiares.
Habla de la dana y de la gestión de Mazón. ¿Qué fue lo que falló exactamente? ¿Fue improvisación, despreocupación o una decisión consciente de no actuar a tiempo?
Hay muchos Mazones que van ascendiendo desde concejales hasta llegar a presidentes con el PP. La incompetencia y la negligencia de políticos como el criminal de Mazón cuestan vidas. Ni sabía qué hacer ni tenía un equipo preparado para afrontar la DANA, y encima tuvo la desvergüenza de ni aparecer hasta que terminara su cita en el Ventorro.
En el caso de las residencias de mayores durante la pandemia, su libro denuncia un ‘protocolo de la vergüenza’. ¿Puede explicar qué había en esos protocolos y por qué considera que fueron una sentencia de muerte para tantas personas?
Madrid fue la comunidad de Europa con más muertes. Los protocolos de la vergüenza fueron una decisión política de la Comunidad de Madrid con Ayuso en la que dejaron morir a las personas ancianas más vulnerables que no tenían sanidad privada. 7.291 ancianos fallecieron sin atención médica en residencias, muchas de ellas privatizadas. «Iban a morir igual» es el lema que muestra a las claras que no les importamos absolutamente nada.
Sobre el cribado del cáncer de mama en Andalucía, con Moreno Bonilla, el libro habla de fallos que pudieron costar vidas. ¿Hay una responsabilidad penal en eso, o queda solo en el ámbito político y sanitario?
Debería haber responsabilidades penales, pero ningún presidente autonómico ha sido juzgado por estas decisiones políticas que cuestan vidas y están muy bien protegidos con sus privilegios.
Su libro es también un altavoz para asociaciones de víctimas y familiares. ¿Qué le dicen esas personas cuando lo leen? ¿Se sienten escuchadas por primera vez?
Ha habido otros libros que también han sido fundamentales en la denuncia de estos casos como por ejemplo en las residencias de mayores con el periodista Manuel Rico o el exconsejero Reyero. Este libro sí que es el primero que une a todas las víctimas del PP y los pactos con la ultraderecha.
Habla de corrupción y de ‘herederos de Franco’. ¿Está diciendo que hay un hilo conductor entre el franquismo y estos gobiernos actuales? ¿O es más bien una herencia de prácticas y de impunidad?
Los fundadores del PP eran ministros franquistas y son los herederos del pacto de la impunidad en la Transición. Hace unos días en El Puerto de Santa Maria, el alcalde del PP, Beardo, mandó retirar del cementerio una escultura en homenaje a las víctimas del franquismo, a los pocos días la Guardia Civil entraba en su despacho en la Diputación de Cádiz buscando unos contratos con unas adjudicaciones de más de un millón de euros en una trama de blanqueo de capitales vinculado al narcotráfico.
Uno de sus argumentos centrales es que ‘las vidas de las personas es lo que menos les importa’ a estos gobiernos. ¿Cómo se le puede rebatir a alguien que diga que eso es una exageración o una manipulación política?
Solo si ellos son víctimas de una manipulación burda pueden pensar que no son responsables.
El libro tiene un tono combativo y sin miedo, pero también está lleno de datos. ¿Cómo vivió el proceso de documentación? ¿Hubo algún caso que le afectara especialmente a nivel personal?
Hablar con familiares de víctimas siempre es muy duro. Rosa Álvarez de la DANA o Ángela Claverol de la asociación AMAMA son el ejemplo de mujeres valientes que se atreven a alzar la voz y que hablar con ellas te llena de rebeldía contra estos crímenes.
Para terminar, el libro acaba con un epílogo que es un aviso de lo que vendrá si no reaccionamos. ¿Qué le diría a la ciudadanía que está leyendo el libro y quiere pasar a la acción? ¿Por dónde se empieza?
La organización. Las asociaciones de víctimas están dando la batalla de forma colectiva, y unirnos es la única forma que tenemos para vencer a nuestros enemigos que son solo poderosos si no estamos organizados.
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