Aunque el título, «Imperio herido«, suene a réquiem, el libro no canta un final. Advierte de algo más extraño, un coloso que pierde la gracia, que ya no convence ni enamora y que por eso mismo se vuelve puño.
La propuesta de Blas Infante es la de una República Andaluza de carácter socialista fundamentada sobre una economía socialista en la que la principal motivación del pueblo no es enriquecerse, sino prosperar colectivamente.
Andrade no ofrece recetas, pero ofrece algo más valioso: una forma de mirar el pasado no como un cementerio de errores ajenos, sino como un laboratorio de posibilidades cerradas.
Los jóvenes saharauis de la cuarta generación de refugiados siguen aprendiendo en las escuelas la geografía de una patria que solo han visto en los mapas.
Galeotti no es un periodista de sucesos ni un escritor de true crime que busca la siguiente dosis de sangre para alimentar el morbo del lector sin aportar un poco de luz e información a lo más oscuro de nuestras sociedades.