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El sueño acariciado por Mañueco, como antes por Guardiola o Azcón, de gobernar en solitario, y no necesitar como socio a VOX, con quién ha tenido muy mala relación en Castilla y León, ha quedado quebrado.
Por Angelo Nero | 16/03/2026
Siguiendo con el agitado ciclo electoral de los últimos meses, con citas en Extremadura y Aragón, que fueron ganadas por el Partido Popular, con descalabro del PSOE y gran ascenso de la ultraderecha de VOX, se celebraron este 15 de marzo elecciones autonómicas en Castilla y León, para renovar sus 82 procuradores y decidir el nuevo gobierno de la comunidad. El primero de los análisis que podemos hacer es la confirmación de que hay un alto número de ciudadanos que en las tres comunidades han decidido no acudir a las urnas. En Extremadura la abstención ha rozado el 40% (con una bajada de casi 10 puntos), en Aragón el 35%, y en Castilla y León, pese ha subir casi siete puntos la participación, la abstención ha sido de más del 34%. Parece que esto no importa a ningún partido, que pocos medios de comunicación se hacen eco de este dato, pero ahí está.
El presidente Alfonso Fernández Mañueco se ha proclamado como ganador en estos comicios regionales, por lo que aspira a gobernar en lo que sería su tercera legislatura consecutiva. El Partido Popular logra 33 procuradores, dos más que en 2022, pero está muy lejos de la ansiada mayoría absoluta, que está en 42 escaños. Sube cuatro puntos (los mismos que pierde Ciudadanos, que desaparece del último parlamento autonómico en el que tenía un procurador), del 31.40% al 35.46%, un incremento que puede calificarse de modesto, y 435.000 votos, algo más de 52.000 más que en la anterior legislatura (en Extremadura y Aragón el PP perdió 10.000 en cada territorio). El sueño acariciado por Mañueco, como antes por Guardiola o Azcón, de gobernar en solitario, y no necesitar como socio a VOX, con quién ha tenido muy mala relación en Castilla y León, ha quedado quebrado. El Partido Popular lleva casi 40 años gobernando en esta región, y solo se impusieron los socialistas en las primeras elecciones autonómicas, con Demetrio Madrid, presidente entre 1983 y 1986.
El PSOE logra unos buenos resultados en la comunidad castellana, y logra la remontada tras los fiascos de las últimas elecciones autonómicas. La candidatura liderada por Carlos Martínez, alcalde de Soria desde 2007, ha logrado dos procuradores más, llegando a los 30 escaños, subiendo desde el 24% al 30.7%, y alcanzado los 378.500 votos, casi 13.000 más que en 2022. Además, consiguen ser la candidatura más votada en las provincias de León y Soria.
Aunque se mantiene como tercera fuerza política en el parlamento autonómico, VOX no tiene los resultados que le auguraban las encuestas y queda muy lejos de sus propias expectativas. La formación ultraderechista liderada por Santiago Abascal, y cuyo cabeza de lista en estas elecciones es Carlos Pollán -en 2022 el candidato fue Juan García-Gallardo, que gobernó con el PP como vicepresidente, y tras su salida del gobierno regional abandonó el partido- logra unos resultados históricos para su partido, aunque con un crecimiento modesto, del 17.64% al 18,9%, gana solo un procurador, hasta alcanzar los 14 escaños, y 233.000 votos, casi 20.000 más que en los anteriores comicios regionales.
Otro de los titulares de la noche electoral ha sido el descalabro de las fuerzas a la izquierda del PSOE, que queda fuera del parlamento de Castilla y León. El voto útil y la falta de unidad en la llamada izquierda alternativa, ha confirmado lo que ya venían anunciando las encuestas. La lista que mejores resultados ha tenido ha sido la coalición En Común, integrada por Movimiento Sumar, Izquierda Unida y Verdes Equo, ha logrado poco menos de 27.600 votos, el 2,23% del total, quedando en quinto lugar en número de papeletas. Mientras que Podemos, que en 2015 consiguió 10 procuradores y más del 10%, convirtiéndose en tercera fuerza en el parlamento, logra poco más de 9.000 votos, con el 0,74%. La formación ultraderechista de Alvise Pérez, Se acabó la fiesta (SALF), casi dobla en votos a los morados, con más de 17.000 y el 1,4%.
Con respecto a las formaciones autonomistas, Unión del Pueblo Leonés, que reclama una autonomía propia, ha logrado fidelizar a su electorado, con casi 54.000 y cerca de 2.000 papeletas más, manteniendo sus 3 procuradores, y tocando su techo electoral en unos comicios regionales. La formación liderada por la alcaldesa de Santa María del Páramo desde 2015, Alicia Gallego sigue sacando músculo en su territorio.
Por su parte, la formación Por Ávila (XAV), liderada por Pablo Pascual, aunque conserva su procurador en la cámara autonómica, logra 11.300 votos, perdiendo 2.600 con respecto a las anteriores elecciones, y baja del 1,13% al 0,9%.
Para completar el parlamento de Castilla y León, la formación Soria ¡Ya!, baja del 1,6% al 0,7%, pierde dos procuradores, quedando con tan solo un escaño, y pierde más de la mitad de sus votos, logrando 8.700 papeletas.
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