Mientras el Estrecho de Ormuz siga siendo un cuello de botella y los quintiles inferiores sigan apretando el cinturón, la pregunta persiste, incómoda y urgente: ¿valió la pena?.
Nada ese día se axustou a ningunha lóxica financeira, a non ser a especulación pura e simple, froito da información privilexiada que ese señor fornece aos seus achegados e, como é sabido tamén os seus cabeza operacionais, tamén se souberon aproveitar para o seu dono.
Mientras Washington envía promotores inmobiliarios a negociar la paz, Beijing despliega diplomáticos formados en escuelas de élite, ingenieros para construir puertos en el Índico y bancos de desarrollo para financiar infraestructuras con décadas de maduración.
Sin un flujo estable de petróleo y gas a través de Ormuz, las fábricas se apagan, los contenedores se encarecen y la inflación regresa como un fantasma de los años setenta.
O que está acontecer, é o desvío dos impostos dos menos favorecidos, ou sexa, dos traballadores, non para o Estado de Benestar Social, de toda a poboación alemá, para gastos con equipamentos militares.
La verdadera guerra se libra por los corredores, y los ataques israelíes a posiciones iraníes en Siria y Líbano que tienen un objetivo estratégico claro: impedir que Teherán consolide su salida al Mediterráneo.