¿Dónde quedan los derechos sexuales de las personas con discapacidad?

Por Estrella Martínez

Personas con Asperger, sordera, ceguera, parálisis cerebral, lesión medular. Todas tienen en común la discapacidad. También que en la mayoría de los casos la sociedad no las ve como sujetos deseados y deseantes, anulando sus derechos sexuales. Si todavía existen tabúes en relación al sexo, cuando los protagonistas son personas con discapacidad el escenario se oscurece aún más. “Hablar de sexualidad en personas con diversidad funcional en pleno siglo XXI es como si estuviéramos hablando de algo de otra galaxia”, explica Esther Sánchez, presidenta de la Asociación Nacional de Salud Sexual y Discapacidad (Anssyd*).

Según el Informe Olivenza 2016*, en 2015 había en España 2.814.571 de personas con discapacidad administrativamente reconocida, de las cuales 1.403.266 eran hombres y 1.410.305 mujeres. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas* no fue una realidad hasta el año 2006. Sin embargo, la ONU prefirió no mojarse y no tratar el tema de los derechos sexuales. Aparecen de manera indirecta vinculados a los derechos reproductivos y a la salud sexual. Cierto es que la Declaración Universal de Derechos Humanos*, que incluye a todas las personas con y sin discapacidad, es similar, dando idea de la poca presencia que tiene la sexualidad en los derechos humanos. Conscientes de esta carencia, desde la Unión Europea* han publicado documentos, así como a nivel nacional*, donde sí se habla de derechos sexuales y discapacidad propiamente.

Conforme la discapacidad se agrava, llegando incluso a la pluridiscapacidad, y la persona tiene grandes necesidades de apoyo, más se invisibilizan los derechos sexuales. Sin embargo, “todo el mundo se sexúa, cada cual a su manera, y eso es un hecho inevitable”, explica Gaspar Pablo, sexólogo y fisioterapeuta en la sede de Alicante de Aspace* –confederación de parálisis cerebral–.

Estela Murillo tiene parálisis cerebral. Tanto ella como su madre buscaron ayuda y formación para abordar su sexualidad

Estela Murillo tiene 31 años y parálisis cerebral. Es una mujer divertida y comprometida con una mente lúcida y rápida. “Necesito apoyo en mis tareas diarias como comer, ducharme, vestirme”. Un apoyo que le da su madre, Lola. Estela no puede hablar y se comunica a través de un tablero silábico, muy parecido a una tabla periódica, que tiene en su silla de ruedas. Tiene movilidad en su mano derecha con la que recorre cada sílaba hasta construir palabras. Ella encaja en ese perfil catalogado como grandes necesidades de apoyo y alucina ante el hecho de que la sociedad siga sin verla como un ser sexual. Como dice su madre, “somos seres sexuados desde que nacemos, ¿tú dudarías de que ella tiene que respirar? Porque para eso tiene los pulmones… Es negarles una parte de su humanidad”.

Estela utiliza su mano derecha para comunicarse a través de un tablero silábico

La doble necesidad de la educación sexual

Que madre e hija hablen abiertamente de un tema así es todo menos sencillo. No hace falta imaginar mucho, basta recordar las escasas o nulas conversaciones sobre sexo que tiene la mayoría de la población son sus padres. Añadan a esto una diversidad, como la denomina Estela. Ella descubrió su sexualidad en un campamento. A madre e hija les preocupaba el tema y, por separado, buscaron información. Lola hizo un taller y Estela otro. Los talleres les fueron de gran ayuda y abrieron la puerta a que hablaran entre ellas. Tanto en Anssyd como en Aspace reconocen que este es el principal problema. “Hay muchísimas carencias tanto a nivel de profesionales que tratan con las personas con diversidad, como de sus familiares y de las propias personas diversas”, explica Esther.

En Aspace están dedicando este año a la sexualidad y la afectividad, fueron sus propios usuarios los que así lo reclamaron. “Vimos que en la discapacidad la sexualidad es un tema tabú y que nunca se había tratado en la mayoría de las organizaciones”, explica Sara Sánchez, responsable del programa Red Ciudadanía Activa Aspace. Las carencias vienen dadas porque no existe una educación sexual. Una educación que se revela como fundamental. Por ejemplo, “en los centros proponemos que las personas conozcan su cuerpo, pero habitualmente nos olvidamos de sus órganos genitales y hay gente que nunca se los ha visto”, denuncia Gaspar. “Esta gente usa pañal desde que nacieron, 24 horas al día, 365 días al año. Creo que es difícil para nosotros imaginarnos qué percepción pueden tener de sus órganos genitales. Cuando acompañas a estos hombres y mujeres en la ducha y en el cambio de pañal me pregunto si consideramos sus desnudeces igual de válidas y respetables que las del resto de la gente. Tenemos que enseñarles que su cuerpo tiene valor, que deberían poder decidir sobre él, que sus órganos sexuales merecen intimidad, respeto. Creo que esto les hace sentir mejor, más valorados”. Gaspar defiende los espacios de intimidad. “Hay gente que no tiene intimidad ni un minuto del día, ya no solo para la erótica, sino intimidad para llorar, para lo que sea”. Dada su experiencia, defiende que cuando disfrutan de su sexualidad “se sienten satisfechos, se sienten mejor, por eso creo que es una responsabilidad familiar y profesional, tenemos que trabajar juntos”.

El trabajo con las familias no es sencillo, “es muy habitual que nieguen la sexualidad de sus hijos e hijas”, apunta Gaspar. Por eso él se sitúa del “lado de la comprensión. En mi entidad y en muchas otras llevamos 20 años sin hablarles de sexualidad a las familias, a los equipos profesionales, a la sociedad, y todos necesitan un tiempo”. Su experiencia es que “cuando les cuentas a las familias las cosas con detenimiento, recorren el camino porque quieren lo mejor para sus hijos e hijas. Si las acompañamos bien, caminan, avanzan”.

Conforme la discapacidad se agrava, más se invisibilizan los derechos sexuales

La educación sexual de las personas con discapacidad es además una manera de combatir los abusos. “Si a ti nunca te han formado en educación sexual y no sabes dónde están los límites, pueden abusar de ti perfectamente porque tú no vas a saber si eso es o no apropiado”, denuncia Sara. Así que “tenemos que formarlos también por su propia seguridad”. En el caso de niñas y mujeres sucede además que son más propensas a sufrir abusos, como reconoce la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad: las mujeres y niñas con discapacidad suelen estar más expuestas a un mayor riesgo, dentro y fuera del hogar, al abuso. Una vez le preguntaron a Sara: “¿Quién quiere abusar de estas mujeres si no son atractivas?”. La dureza de esta pregunta se aleja totalmente de la cruel realidad que, por un lado, cataloga a estas niñas y mujeres como seres asexuados y, por otro, las convierte en un colectivo con un elevado riesgo de sufrir abusos.

La educación sexual es fundamental para disfrutar de los derechos sexuales y como prevención de sufrir abusos

No hay que perder de vista que los derechos sexuales los tienen todas las personas con discapacidad. Cierto es que es más fácil hacer esa educación sexual con alguien como Estela, pero no tener su lucidez mental no te excluye de la sexualidad. “Nosotros no vamos a utilizar los mismos recursos con una persona con Asperger que con alguien que cognitivamente nos entiende, con los primeros habrá que utilizar otro tipo de refuerzos y de pedagogía”, explica Esther. “Las personas con discapacidades intelectuales importantes viven la vida de manera muy diferente, viven la sexualidad de manera muy diferente”, añade Gaspar. “Si vemos a alguien que no sabe decir que quiere disfrutar del placer, pero vemos que se lleva la mano a los genitales, por ejemplo, puede estar diciendo a su manera que quiere disfrutar de su experiencia del placer sexual”. Con este tipo de personas habrá que estar “más atentos para saber si expresan o no su deseo”, defiende Gaspar.

El modelo sexual de consumo habitual

Las personas con discapacidad tienen también en contra el concepto social imperante sobre lo que es  la experiencia sexual. “La mayoría cuando piensa en las zonas erógenas, piensa en boca, pechos, genitales. Y la mayor zona erógena del ser humano está llena de tabúes, límites, cánones de belleza, estereotipos… Estoy hablando de nuestra mente”, cuenta Estela. “De jovencita, como nos hemos criado en el porno, creía que la sexualidad se trataba solo de la penetración, hasta que tiempo después se me abrió un mundo de posibilidades de disfrutar”, recuerda. “La sexualidad que manejamos en el cine, series, revistas no es la de estos hombres y mujeres, pero por fortuna el sexo no es solo eso y todo el mundo merece conocer su cuerpo, vivirlo bien y disfrutarlo”, defiende Gaspar. Sucede que “la gente tiene un modelo de sexo en la cabeza, por eso es tan necesario el acompañamiento y la formación”. Estas personas con discapacidad no tienen referentes, así que “no se imaginan cómo pueden disfrutar de la erótica”.

La figura del asistente sexual es todavía algo polémica en España y hay diversidad de puntos de vista. Los entrevistados coinciden en que es la persona que facilita disfrutar de su propio cuerpo a quienes no pueden hacerlo solos, así como las que facilitan un encuentro sexual entre personas que sin ayuda no podrían practicar un coito, por ejemplo. En lo que también coinciden es en el riesgo de que se acaben relacionando exclusivamente los derechos sexuales de las personas con discapacidad con la figura del asistente sexual, cuando “la asistencia sexual es un recurso más en la sexualidad de las personas con diversidad funcional”, matiza Esther.

Tampoco hay que olvidarse de quien no expresa su deseo sexual. “El objetivo es que la gente esté bien, esto del placer nunca jamás puede ser una obligación. El placer es una oportunidad y quien quiera vivirla tendría que tener los recursos y apoyos para hacerlo”, dice Gaspar.

“Las mujeres tenemos la misma necesidad que los hombres, pero si hablamos de sexualidad somos unas salidas”, protesta Estela

Donde desgraciadamente sí coincide la realidad sexual predominante con la de las personas con discapacidad es en el ámbito del género. Las mujeres, además de ser más vulnerables a los abusos, también sufren “una discriminación increíble” en materia sexual en relación a los hombres, denuncia Gaspar. “Las mujeres como los hombres tienen los mismos deseos, tienen la misma capacidad”, defiende el sexólogo. En cambio, “hemos aprendido que quizás los hombres tengan más necesidad sexual, pero es mentira, esto tiene mucho que ver con la educación que hemos recibido”, denuncia. Así pues, si los derechos sexuales de los hombres con discapacidad están invisibilizados, los de las mujeres todavía más. “Las mujeres tenemos la misma necesidad, pero si hablamos de sexualidad somos unas salidas”, protesta Estela. “La gente dice que somos ángeles”, comenta con una mirada cargada de ironía mientras suelta una serie de carcajadas.

A Estela disfrutar de la sexualidad le ha dado “conocimiento de mi ser y confianza en mi misma”. Para conseguir algo así “algunas personas tenemos que luchar y mover el mundo para que nos reconozcan los derechos”.


*Anssyd: http://anssyd.es/

*Informe Olivenza: página 174 http://observatoriodeladiscapacidad.info/attachments/article/90/Informe%20Olivenza%202016.pdf

*Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad: http://www.un.org/esa/socdev/enable/documents/tccconvs.pdf

*Declaración Universal de Derechos Humanos http://www.ohchr.org/EN/UDHR/Documents/UDHR_Translations/spn.pdf

*Segundo Manifiesto de las Mujeres y Niñas con Discapacidad de la Unión Europea, una Herramienta para Activistas y Actores Políticos: página 83 http://www.once.es/new/plan-de-igualdad/documentos-de-interes/2o%20Manifiesto%20de%20los%20Derechos%20de%20las%20Mujeres%20y%20Ninas%20con%20Discapacidad%20de%20la%20Union%20Europea.pdf

*La Transversalidad de Género en las Políticas Públicas de Discapacidad: página 60 http://www.cermi.es/es/colecciones/la-transversalidad-de-g%C3%A9nero-en-las-pol%C3%ADticas-p%C3%BAblicas-de-discapacidad-manual-volumen-ii

*Aspace: https://aspace.org/

12 thoughts on “¿Dónde quedan los derechos sexuales de las personas con discapacidad?

  • 22/03/2018 at 3:38 pm
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    Si bien es cierto que los límites físicos o psíquicos pueden dificultar el acceso de algunas personas discapacitadas a una vida afectiva y sexual, éstos no bastan para explicar por sí solos los obstáculos existentes.
    Múltiples barreras sociales, como la falta de accesibilidad o la vida en las instituciones, apartan a las personas discapacitadas de la sociedad o limitan su libertad y las posibilidades de entablar relaciones.
    Además, las personas discapacitadas están asociadas a todo aquello que la sociedad aborrece y relaciona con la desgracia. Se las considera asexuadas, impotentes o incapaces de dar o recibir placer. La sociedad se resiste aún a reconocernos como parejas sexuales posibles y banales.
    A estos prejuicios propios de la discapacidad hay que sumar los estereotipos de orden general sobre la sexualidad, la feminidad, la virilidad y la belleza que los medios de comunicación, la publicidad, la pornografía vehiculan y que reafirman la idea de que el sexo es indispensable para realizarse, de que está directamente relacionado con el físico, con la salud y de que debe valorarse en términos de rendimiento.
    En un marco tan reducido y normalizador, a la sexualidad de las personas con discapacidad le cuesta ubicarse y parece que no haya más respuesta que la asistencia sexual
    No obstante, la asistencia sexual es una propuesta de contornos indefinidos que plantea numerosas preguntas que no encuentran respuesta:
    ¿quiénes serían los beneficiarios de semejante sistema, únicamente las personas que no pueden masturbarse solas?, ¿bajo qué criterios? En el caso de que la asistencia sexual fuera un sistema abierto a todos los discapacitados, ¿por qué no podrían beneficiarse de ella otras personas que sufren en un plano sexual por razones ajenas a la discapacidad? , ¿hasta dónde irían los asistentes sexuales?, ¿propondrían una prestación sexual, una relación “afectiva” o simplemente una forma de erotismo tarifado?, ¿tendrían en cuenta todas las orientaciones y prácticas sexuales de las personas discapacitadas que acudieran a ellos?
    Por otro lado, la asistencia sexual da a entender que las personas discapacitadas son un grupo homogéneo con una sexualidad específica a la que podría dar respuesta de la manera más adecuada. Sin embargo, no se puede hablar de una sexualidad de las personas discapacitadas ya que todos somos diferentes, como también lo son nuestras expectativas sexuales.
    La asistencia sexual se ve también asociada a los cuidados, de los que en cierto modo sería una extensión.
    Esta idea no solo sugiere que el sexo con una persona discapacitada sería algo clínico sino que además constituye una visión médica y retrógrada de la discapacidad
    Se pretende asimismo a menudo que los acompañantes deben estar formados especialmente para tener relaciones con una persona discapacitada, lo cual es absurdo.
    Por último, los lazos entre asistencia sexual y prostitución plantean numerosos cuestionamientos:
    Si hubiera que pagar por recibir asistencia sexual, ésta no sería sino una especialidad en el seno de la prostitución, valorizante por añadidura por estar concebida para un público “indeseable”, “intocable”, rechazado sin esta solución.
    Al igual que la prostitución, el sistema se dirigiría sobre todo a los hombres discapacitados que razonarían del mismo modo que los clientes de las prostitutas: sus necesidades sexuales son irreprimibles y vitales y tiene que existir un sistema para satisfacerlas.
    La asistencia sexual sería, pues, otro sistema misógino y arcaico de mercantilización del cuerpo suplementario, pero aceptable, que pretendería tener reconocimiento legal a título excepcional.

    Si la asistencia sexual fuera gratuita o estuviera retribuida de manera simbólica, o sea prácticamente gratuita, sería un acto de beneficencia. Los voluntarios estarían convencidos de estar haciendo una buena acción que los engrandecería.
    Se plantearía entonces la cuestión de la motivación de los voluntarios: ¿cómo evitar, por ejemplo, que no actuaran con el único objetivo de utilizar a las personas discapacitadas como objeto de sus fantasmas sexuales?
    A la vista de estos elementos, pensamos tener razones suficientes para temer que un sistema así se implante, aun de manera provisional. El impacto que tendría iría mucho más allá de sus meros beneficiarios.
    Se trata una vez más de una repuesta estigmatizante hacia la que se orientará sistemáticamente a los discapacitados. Una respuesta que los encerrará en una sexualidad de segunda fila, marginal y extraña.
    La asistencia sexual propone una solución simplista y conformista que no cuestiona el sistema de valores ni las representaciones vigentes en nuestra sociedad. No participa a la emancipación y a la autonomía de las personas discapacitadas ni a su liberación en el plano sexual.
    No tiene por lo tanto nada de vanguardista y se inscribe a la vez en la lógica económica liberal que presenta el sexo como un servicio comercial, del que nos propone que seamos consumidores, y en una visión judeocristiana que considera a la persona discapacitada como objeto de caridad. El asistente, por su parte, se encuentra a medio camino entre el prostituto y el bienhechor.

    Y sin embargo, la sexualidad debería ser libre, no estar mercantilizada, implicar reciprocidad en el deseo y un intercambio igualitario que no puede existir ni en la a relación mercantil ni en la relación caritativa.
    El sexo es un deseo, una libertad pero no es un derecho. Si lo fuera, lo sería para todo el mundo y no solo para los discapacitados.
    Para que las cosas mejoren eficazmente, más valdría:
    Abolir la segregación social y espacial que padecen las personas con discapacidad, tomando la vía de la desinstitucionalización. Favorecer la educación sexual desde la infancia para que éstas puedan concebirse a sí mismas como parejas de pleno derecho. Deconstruir y reinventar las representaciones del sexo, de la discapacidad, de las mujeres y los hombres. Desarrollar las soluciones técnicas que ya existen y que podría ayudar a las personas discapacitadas en su sexualidad.
    Para terminar, afirmamos con fuerza que mantener una relación afectiva o sexual con uno de nosotros nada tiene de humanista. Somos deseables, somos parejas potenciales de pleno derecho, como los demás.
    Elena CHAMORRO, docente, Mathilde FUCHS, militante asociativa, Lény MARQUES, bloguero , Elisa ROJAS, abogada.

    PS Muy curioso que no se aborde en este artículo el derecho de las personas a vivir en el seno de la comunidad y no encerrados en centros; De esta segregación derivan los problemas, Curioso además que no se dé la palabra a los propias personas con discapacidad sino a los empleados de los centros.

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  • Mayka Fernández Rubio
    22/03/2018 at 9:44 am
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    Nunca se me había pasado por la cabeza que este tipo de personas con sus problemas físicos de movilidad y demás Se preocupara por su sexualidad Me ha dejado perpleja y un poco sorprendida Quien se fijaria en ellas para tener sexo porque ellas lo necesitarían teniendo que atender ayudarlas en lo más cotidiano como ayudarlas a vestirse ducharse ctra no tienen autonomía propia y hay que dejarlas que disfruten de su sexualidad ? Y quien las ayuda en eso si ellas no pueden hacerlo porque sus brazos t sus manos no llegan ahí..? Me es difícil entenderlo ..¿.O sólo es información para que ellas sepan lo que sexualidad con charlas y no practicarla?

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    • Jose Basante Fernandez
      23/03/2018 at 3:39 am
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      La sexualidad se despierta con los años mas bien en la adolescencia es algo natural otra cosa es qe no puedas acceder pero bueno????

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    • Mayka Fernández Rubio
      23/03/2018 at 8:48 am
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      Yo he sido joven y se cuando se despiertan las hormonas y nos alteran de diferentes maneras no sólo la sexualidad Pero.. no me puedo comparar a esos chavalit@s que son dependientes de una persona constantemente.;.pañales vestirlos asearlos Y un sin fin de eceteras ¿Preocuparse por su sexualidad ? Es tan importante eso con lo que se les ha caído encima presos en sus propios cuerpos que no les deja ser libres en su autonomia?Yo conozco muchos casos de esos y no me les imagino si apenas pueden hablar ni decir nada darles la opción de disfrutar del sexo?
      Que coste que me parece muy bien que cada cual con su cuerpo haga lo que le venga en gana no es mi problema .. Pero no me puedo imaginar en esas circunstancias oírlos gemir..y por quien? Me ha sorprendido mucho y me sigue sorprendiendo Cuando vea a unas de esas madres con sus hijos las preguntaré este tema Estoy segura que con lo que tienen encima se partirán de risa y me diran que era lo que les faltaba!La verdad yo no lo veo nada interesante y felicitaciones como algunos comentarios que leido…Supongo que será por cortesía porque o no han leído bien el artículo o no lo han meditado!

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    • Mayka Fernández Rubio
      23/03/2018 at 9:00 am
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      Tengo un amigo que se llama José tiene que encargarse de su sobrina en un estado bastante fastidiado su propio cuerpo espasmos.retordida con pañales y todo el tiempo pendiente de ella en silla de ruedas….La mujer de cabeza responde bastante bien hablo con ella y aunque a media lengua con sonidos guturales algo la voy entendiendo.y me escrito con ella también por internét.. . La preguntaré a ella sobre este tema.. Haber si viene..Si la veo que marcho una temporada para fuera con su tío ya que sus padres murieron y este se hizo cargo de ella que por cierto muy maja y la quiero un montón.. Me intriga que me dice ella de este tema mejor que nadie ella me explicará! El tío seguro ya un poco mayor..seguro que se asustara .. jajaja !

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    • Alejandro Marrero
      23/03/2018 at 11:39 am
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      La sexualidad no se limita a “poder llegar ahi”. La mente es el órgano sexual más importante y el artículo es genial por el simple hecho de que te plantees algo que tenías autocensurado por tabúes sociales. Todos somos seres sexuados, la educación, la información y la comunicación ayuda a ser concientes de la necesidad que los discapacitados pueden tener y el derecho a disfrutar de su sexualidad.
      Debemos erradicar el concepto sexual limitado que nos imponen socialmente, coito, porno o fines reproductivos y estar asesorados por expertos para que esa libertad sexual sea una herramienta más en el autoconocimiento de las personas discapacitadas.
      Es un tema complejo y delicado, pero muy necesario su visibilidad para desmontar el error de unir discapacidad con asexualidad.
      Cada caso es diferente, y escandalizarse por imaginarselos gimiendo de placer es un argumento carente y limitado.
      Claro que es difícil plantearlo porque escapa a los estereotipos y tampoco es plan de ir satisfaciendo sexualmente a todo quisqui, sin más.
      El caso es que existe esa realidad y esa necesidad que por ser discapacitado no desaparece.
      Son casos excepcionales y también me resulta muy raro imaginar por mi ignorancia cómo se puede satisfacer a un gran dependiente, pero eso no significa que no exista esa necesidad y descartarla porque ya tienen mucha desgracia como para preocuparse por una sexualidad que pueden sentir por el hecho de estar vivos.
      Si no hubiese leído este artículo, ¿se hubiese planteado preguntarle a la sobrina de su amigo José?
      Pues solo por eso ha valido la pena.
      Un saludo.

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    • Mayka Fernández Rubio
      23/03/2018 at 9:15 pm
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      Alejandro Marrero …Se lo que me va contestar mi amiga …¡No hables de esas cosas que ya tengo para mi lo mío!..¿Quien me va querer así.?.Estoy segura que me responderá eso .
      ¡Y su tío me dirá a quien se le ocurre pensar en esas cosas cuando hay otras necesidades más urgentes que esas.¿estan locos o que?… Ojo no me refiero a los discapacitados que sea autosuficiente y con autonomía propia cada uno según su conciencia valores o libre albedrío..
      Yo voy mucho más allá
      Estado en la Bañeza Nuestra Señora del Valle acompañando a ver personas en situaciones ufff superdelicadas lo que visto alli es impresionante…y no me los imagino como tu dices tienen derecho a su sexo.. ok pero es imposible… Viéndole así sin poder moverse y dependiendo de otras personas Lo que menos piensas es si les apetece sexo o no..¡Es más complicado el asunto..de lo que nos imaginamos Todos tienen derecho a decidir de su sexualidad si pueden…y lo que no puedan ¿Vamos a buscarles el remedio? Este mundo desde luego esta un poco anormal..y pocas personas dan la cara como yo dando su punto de vista Pero estoy segura que piensan como yo..Un tema muy delicado y que quieren despertar a ciertas personas que ni se lo han planteado..ni ganas tendrán por la difícil situación en que se encuentran!
      Mucha hipocresía poca sinceridad
      Dejarlos en paz si están tranquilos y conformes con su situación ya bastante tienen para ellos!

      Reply

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