La verdad de Verónica R.

Por Daniel Seixo


"Es inexplicable e injustificable que el vital problema sexual se relegue hipócritamente al casillero de las cuestiones “puramente privadas”.

Aleksandra Kollontai
El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra

Jesús de Nazaret
"Necesitamos tetas y culos porque necesitamos que sean accesibles; para poder manosearlas, follarlas o hacernos pajas pensando en ellas. ¿Porque somos hombres? No. Porque somos consumidores. Porque ésas son cosas que nos gustan, cosas que creemos -o que nos han comido el tarro para que creamos- que nos aportarán valía, una válvula de escape, satisfacción. Las valoramos, así que por lo menos necesitamos tener la ilusión de su accesibilidad. Quien dice tetas y culo dice coca, patatas fritas, lanchas motoras, coches, casas, ordenadores, marcas de diseño, camisetas oficiales del equipo. Por eso la publicidad y la pornografía son tan semejantes: venden la ilusión de la disponibilidad y la falta de consecuencias del consumo."

Irvine Welsh

Se llamaba Verónica Rubio, tenía 32 años y era una mujer trabajadora. Un hecho que en una sociedad sana no debería suponer un detalle a señalar de cara a desarrollar su historia vital, pero que en un país con varias decenas de asesinatos machistas cada año y una concepción de la sexualidad nacional todavía a medio camino entre el puticlub y la iglesia, le ha terminado costando la vida a nuestra protagonista.

Con apenas 20 años Verónica comenzó a trabajar en Iveco. Su puesto, al igual que el de su marido y el de tantas otras españolas, suponía uno de esos trabajos revestidos con un viejo mono y turnos demasiado complicados. Una situación laboral que en ocasiones hacía complicado el delicado equilibrio diario de cara a lograr cuadrar los turnos para recoger a los niños del colegio, cumplir con las numerosas tareas domésticas e intentar finalmente no sucumbir noche tras noche ante las típicas cuentas domésticas cuyo objetivo únicamente suele circunscribirse a llegar a final de mes sin demasiadas complicaciones.

Pese a todo, Vero era una buena madre. Al menos eso dicen hoy todos aquellos que la conocían bien, muchos de los cuales no se podían ni imaginar el infierno que en su interior guardaba desde hacía demasiado tiempo. Vero era una madre de esas que tras dejar la fábrica, seguramente agotada, todavía tenía tiempo para implicarse en las tareas de sus nenes y formar parte activa de su desarrollo como individuos en el colegio. No era raro verla preparando disfraces para alguna actuación de sus hijos o preparando el cercano cumpleaños del mayor, unos seis años de vida que nunca pudo llegar a celebrar: el pasado sábado, Verónica decidía quitarse la vida ante la presión sufrida fruto de la difusión en su entorno de trabajo de un antiguo video sexual en el que ella participaba.

En serio, no voy a perder el tiempo comentando aquí la basura que sale de la cabeza de personajes como Fran Rivera, ni a condenar a la mierda de persona que pueda llegar a ver parte de culpa en únicamente ha sido víctima. Simplemente quiero decir a este respecto que alguna responsabilidad tendrán también aquellos que ante la filtración de tanta bilis a su lengua, deciden que puede ser buena idea o una idea al menos rentable,  propiciar un altavoz mediático a un asesino de toros, para que semejante basura que suele salir de su boca logre ser difundida. Puede edulcorarlo todo lo que quiera, pero ese amarillismo es su responsabilidad.

Sí, también entre nuestras amistades más o menos cercanas encontraremos algo de esta basura machista que sin una educación adecuada, nos negamos o simplemente somos incapaces de ver.

Pero como les digo, mi objetivo aquí es otro: son todos aquellos conocidos o amigos que tanto usted como yo seguramente tengamos en grupos de WhatsApp, entornos cercanos o incluso entre nuestras amistades. Sí, también entre nuestras amistades más o menos cercanas encontraremos algo de esta basura machista que sin una educación adecuada, nos negamos o simplemente somos incapaces de ver.

Las sábanas de Verónica fueron atadas con los vídeos del ligue de nuestro compañero de piso en la universidad, con los comentarios de nuestros amigos en algún grupo de fiesta cuando “X se folló a aquella tía”, “le dió bien duro”, “exactamente lo que quería”… O peor aún “lo que iba buscando la muy guarra”. Nuestros continuos silencios por no ser el pesado de turno del grupo, nuestros tabúes ante la sexualidad femenina, nuestra necesidad de ser el macho alfa, nuestros celos, nuestras inseguridades, nuestros roles sociales construidos bajo el tapiz del patriarcado, nuestra estupidez intrínseca en una masculinidad mal entendida… Todo ello contribuyó lenta, pero inexorablemente, a apretar el nudo de una vergüenza y una culpa innecesaria al cuello de Verónica.

No os resultará complicado encontrar a quienes digan que ella se lo merecía por infiel o a esos otros que tras tildarla de puta o guarra, se atreverán a decir que no es para tanto, que si ella participó de algo “tan censurable como el sexo” debería haber soportado la culpa, la vergüenza social que otros decidieron imponerle. Siendo sinceros, ni si quiera os resultará demasiado complicado encontrar una parte de vosotros que sienta rabia, frustración y dudas ante la posibilidad de que algo así  suceda en vuestro entorno cercano…

¿Somos suficientemente maduros y tenemos la suficiente educación sexual para saber llevar algo como esto? ¿señalarían nuestros dedos a Verónica?

¿Seríamos nosotros tan diferentes a los protagonistas de esta historia? ¿somos suficientemente maduros y tenemos la suficiente educación sexual para saber llevar algo como esto? ¿señalarían nuestros dedos a Verónica? ¿es nuestra sociedad una sociedad machista? ¿son las mujeres en el estado español realmente libres e iguales?

Os pido que reflexionéis, especialmente a los hombres, pero también a las mujeres. No resulta sencillo comenzar a dudar y replantearse “realidades” que en ocasiones se encuentran demasiado insertadas en uno mismo como para cambiarlas sin cambiar gran parte de nuestra propia persona… Pero en ocasiones resulta necesario volver a replantearnos todo desde muy adentro, resulta necesario hacer un verdadero esfuerzo como sociedad para cambiar las cosas. Hoy, resulta necesario cambiar nuestro rumbo, volver a cuestionar incluso los cimientos de nuestro sistema de pensamiento y dejarnos de meros actos simbólicos y de bonitas declaraciones de intenciones a cámara.

El camino al feminismo no es sencillo, no puede resultar sencillo aprender a deshacernos de privilegios que hemos tenido como hombres durante siglos, pero únicamente tras el sacrificio de esos falsos privilegios, únicamente tras la destrucción de nuestra falsa masculinidad, podremos llegar a convivir en un mundo en el que ser hombre o mujer, no suponga ya un detalle a señalar en nuestra trayectoria vital.

El feminismo será revolucionario o no será, la revolución será feminista o no será.



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4 thoughts on “La verdad de Verónica R.

  • 05/06/2019 at 5:20 pm
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    Y claro, ser infiel es motivo suficiente para difundir esos vídeos, para acosarla y provocar un estado de tensión y ansiedad en esa persona hasta llevarla a tomar la decisión de quitarse la vida… En fin, no sé si es que personajes como usted no piensan antes de escribir o si directamente no piensa.

    La decisión de divorciarse o no, la custodia etc correspondería al ámbito privado de esa pareja, no al de sus compañeros de trabajo o a las personas que con la difusión de esos vídeos sí han incurrido en un delito.

    Y quizás el debate sobre nuestra sexualidad, la capacidad para comunicarnos en pareja y el gestionar nuestra salud afectiva y sexual, sea necesario socialmente, tanto para los hombres como para las mujeres. Algunos intentamos profundizar en ello, otros como usted, al parecer siguen en el proceso de búsqueda de la salida de la caverna. Una pequeña pista: busque la luz.

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    • 06/06/2019 at 6:30 am
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      Mira macho…

      Acuérdate de todas estas palabras bonitas cuando descubras que tu pareja de más de diez años ha sido deshonesta contigo, cuando descubras que tus hijos quizás no sean tuyos…

      Por qué crees que ya no se informa de este caso? Los hechos han ido descubriendo un pastel que se desmarca de los cauces ”bienqueda” como el de tu artículo. Atrévete a mirar la verdad de frente, no a esconderla tras esa reminiscencia de moral católica.

      El retraso que manejáis algunos es serio.

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      • 06/06/2019 at 12:02 pm
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        En Nueva Revolución no estamos para solucionar los complejos de macho alfa de nadie, cuando su pareja lo traicione, intente solucionarlo con cierta lógica, no actuando de manera irracional, vengativa y machista. Y que usted me hable de moral católica… En serio, resulta sencillo alimentar el ego de uno tras un teclado, pero le aseguro que ninguna pantalla puede ocultar su necedad. Un saludo y no moleste más anda.

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  • 05/06/2019 at 3:11 pm
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    Vamos a ver Daniel. Verónica, que en paz descanse, se dejó grabar practicando felaciones a tres compañeros. Además hay otros dos vídeos, al menos, en los que regala desnudos y tocamientos a otros dos. Todo esto teniendo pareja. Algo de responsabilida tendrá en todo lo que desgraciadamente ha acontecido.

    Imagina ahora que V. hubiese enfrentado de otra manera lo ocurrido, que se hubiese divorciado ”de malas”. Probablemente hubiese obtenido la custodia y la casa. Imagina ahora que su expareja, tras todo el calvario, se suicida. Habría sido víctima? De quién? Habrías escrito un artículo?

    Flaco favor se le hace a la mujer culpando de todos sus males a los demás.

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