Deberíamos saber Economía, aunque solo sea para que no nos engañen

¿Realmente lo que aporta en Elon Musk al bien común tiene un valor social tan por encima del valor que aportan quienes nos cuidan?

Por Mª A Castellanos Valverde

La economista Joan Robinson afirmó que “Todos debemos saber Economía, aunque sólo sea para no ser engañados por los economistas y, sobre todo, por quienes no lo son”  

La Economía entendida como crecimiento de los beneficios empresariales que se traducen en crecimiento del PIB, se ha convertido en dogma y se sacrifican vidas en pro de garantizar que estos beneficios se produzcan.

Las vidas que se ponen a disposición del crecimiento económico van desde las de las personas que trabajan sin condiciones adecuadas de salud laboral, a las de las que viven en entornos contaminados por los procesos de producción o por la sobreexplotación de los recursos naturales y por supuesto las de generaciones futuras que tendrán que enfrentar las consecuencias del cambio climático provocado por la actividad humana.

Asimismo, se pone a disposición del crecimiento económico el trabajo no remunerado que realizan las mujeres en el ámbito de los cuidados, cuidados que además son imprescindibles para la sostenibilidad de la vida y por tanto para garantizar que las empresas puedan disponer de mano de obra para desarrollar sus proyectos.

También lo estamos viendo durante la pandemia, en un primer momento se visibilizó más  la parte más humana y más social,  pero esta fase duró poco, los intereses económicos no tardaron  en promover la polarización social y en predicar que la única salvación posible es el sagrado crecimiento económico, aunque esto suponga poner en riesgo la salud pública y la propia supervivencia económica de aquellas actividades que dicen defender.

Conviene replantearnos los criterios que dominan la mayor parte de las decisiones que condicionan la calidad de vida

No existe un único camino para avanzar, se puede avanzar con una minoría de grandes ganadores, como en otros momentos de crisis pasadas, o de una forma más justa para la mayoría social y para las generaciones futuras.

En este punto conviene analizar las intenciones de quienes proponen recetas económicas, analizar la certeza de sus predicciones y la coherencia de sus argumentos. Como señalaba Robinsion, todas deberíamos saber Economía, aunque solo sea para que no nos engañen.

Paul Krugman habla de una clase de economistas a los que denomina conservadores profesionales que se ganan la vida fingiendo que se dedican a la ciencia económica pero en realidad son propagandistas y señala que el Partido Republicano de Estados Unidos prefiere a estos charlatanes  y a los cascarrabias que a economistas serios, sea cual sea su ideología.

También conviene replantearnos los criterios que dominan la mayor parte de las decisiones que condicionan la calidad de vida y analizar de forma más amplia otros criterios de crecimiento y bienestar.

La  OCDE dice que “el crecimiento medido como producción y consumo nos está costando muy caro”

“No podemos utilizar el PIB como único indicador de progreso económico porque nos ha llevado a muchas distorsiones, como al incremento de la desigualdad en todos los países de la OCDE”  

Si buscamos avanzar desde la cohesión social, desde la sostenibilidad y desde la eliminación de las desigualdades, debemos desenmascarar a los charlatanes que defienden sus propios intereses o los de las elites económicas a las que sirven y buscar otra forma de avanzar.

Para empezar, tal y como señala la propia OCDE, hay que buscar más indicadores, indicadores que nos sitúen frente a la realidad de las desigualdades.

Una desigualdad universal es la desigualdad de género, no se puede avanzar de forma justa y cohesionada sin romper esta desigualdad y un paso para esta ruptura es cuantificar e identificar las brechas de género para después actuar para acabar con las mismas.

El INE tiene una publicación que denomina “Mujeres y hombres en España” cuya finalidad es ofrecer, desde una perspectiva de género, información estadística de varios indicadores relevantes para analizar la situación de hombres y mujeres en determinadas áreas sociales.

Uno de los puntos que se analizan en esta publicación son los salarios, los ingresos y la cohesión social.

Respecto a los salarios, hay un mayor número de mujeres que de hombres concentradas en los niveles salariales más bajos y un menor número en los niveles salariales más altos, así 20,6% de mujeres tenían ingresos salariales menores o iguales al Salario Mínimo Interprofesional frente al 8,2% de hombres.

Todos los indicadores de salarios muestran mayor presencia de mujeres en los indicadores de bajos salarios, así, las encuestas de estructura salarial publican indicadores de desigualdad que señalan que el 62% de los trabajadores con ganancia baja son mujeres.

Para estas estadísticas, tienen ganancias bajas aquellas personas asalariadas cuya ganancia por hora está por debajo de los 2/3 de la ganancia mediana.

Una mujer que trabaja en cuidados a las personas tendría que trabajar más de 7 años para alcanzar lo que en un año cobra un director de producción

Las ocupaciones muy feminizadas presentan medianas salariales muy bajas, si durante la pandemia se ha puesto de manifiesto la importancia de los cuidados, el salario mediano de las mujeres en la ocupación denominada “Otros trabajadores de los cuidados a las personas” es de 7.485,39€/año, difícil construir independencia económica con ingresos así, por no hablar del poco valor económico que se da a las actividades feminizadas fundamentales para el sostenimiento de la vida.

La ocupación con mayor salario mediano es la denominada “Directores de producción y operaciones”, aquí el salario mediano de los hombres es de 55.263,71€ (42.576,46€ el de las mujeres, también en la elite salarial existe brecha)

La diferencia es abismal, una mujer que trabaja en cuidados a las personas tendría que trabajar más de 7 años para alcanzar lo que en un año cobra un director de producción, y siendo esta una diferencia considerable, no es nada si la comparamos con cifras como los 6 mil millones de dólares que Elon Musk ganó en un día este verano.

¿Realmente lo que aporta en Elon Musk al bien común tiene un valor social tan por encima del valor que aportan quienes nos cuidan? ¿Existe un reparto justo de la riqueza y una aplicación correcta de los recursos a la vista de estos datos?

La respuesta a estas preguntas serán diferente si quien responde opina que lo  importante es el crecimiento del PIB  o si valora más la cohesión social y el crecimiento inclusivo y sostenible.

Pero, aún desde un punto de vista egoísta, muchas personas que piensan que el futuro es mejor si se priorizan los beneficios empresariales, vivirían mucho mejor si la organización económica tuviera como prioridad la sostenibilidad, la cohesión social y hacer que las vidas merezcan la pena ser vividas, el problema es la imposición de un pensamiento único dominante que convence hasta a quienes perjudican y de la poca presencia del pensamiento crítico en la Economía, empezando por el sistema universitario.

En la Investigación-diagnóstico sobre la situación de la enseñanza de la Economía en el sistema universitario público español, se recoge un análisis de la situación de la enseñanza de la Economía y se señalan como problemas de partida, la falta de análisis y cuestionamiento crítico de los supuestos y metodología de las teorías y modelos neoclásicos, la falta de pluralismo, la desconexión de la realidad, la falta de análisis histórico y ético, la falta de capacitación crítica del alumnado y la ausencia de perspectiva de género.

Entre las propuestas de la investigación está la de promover el entendimiento de la disciplina económica como espacio plural de conocimiento y proposición, en el que tienen cabida diversidad de enfoques y devolver a la Economía su dimensión y responsabilidad éticas, ofreciendo al alumnado análisis rigurosos de las implicaciones éticas de las propuestas, ejecuciones y resultados de las distintas teorías económicas, así como de su impacto sociocultural

Estas propuestas suponen cuestionar lo que parece incuestionable desde el análisis de las consecuencias  e implicaciones éticas de cada modelo, algo que ayudaría a entender cómo se están generando las desigualdades y a avanzar hacia una Economía para que las vidas merezcan la pena ser vividas.

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