Debates sobre Rojava: Entrevista con Carlos Taibo (2ª parte)

he echado de menos en el mundo libertario una alianza por Rojava. Me ha parecido que era una situación tan dramática que justificaba que organizaciones que tiene disensiones más o menos profundas buscasen acuerdos

Por Guillermo Martínez

GUILLERMO MARTÍNEZ: Otro punto caliente que me interesa preguntarte es si consideras compatible apoyar un proyecto como Rojava con un pensamiento libertario. Al fin y al cabo, no deja de ser un proyecto vinculado con la importancia de los partidos, algunos incluso con tintes autoritarios, con el culto a la personalidad de Öcalan, con alianzas tácticas con Estados Unidos… Hay puntos polémicos y quería preguntarte si no es contradictorio.

CARLOS TAIBO: Bueno, ciertamente lo de Rojava ha suscitado alguna polémica en el mundo libertario, no creo que muy grande, yo me he encontrado a muy pocas gentes que, y con posiciones eventualmente distintas, no respaldasen lo de Rojava. Tengo ahora en mente una conversación de hace unos meses con un hombre de Valladolid, libertario, y él defendía que lo de Estados Unidos era una colaboración lamentable y que Rojava debía haber llegado a un acuerdo con Al-Ásad y con la izquierda… bueno, a mí me pareció que era demencial esa posición.

A ver, si has leído lo que yo escribo en ese libro, sabes que yo sostengo que hay dos interpretaciones distintas de lo de Rojava, la primera pasa por el cauce de Öcalan y del PKK. Öcalan un buen día se ve iluminado por la lectura de Murray Bookchin y decide de manera muy autoritaria sugerir que su partido debe dejar el Marxismo-Leninismo y asumir el confederalismo democrático. La segunda versión, que es la más libertaria, entiende que buena parte de las comunidades Kurdas inmersas en una lucha sin cuartel a menudo armada, contra cuatro estados diferentes y claramente derrotada en el terreno militar, en un momento determinado deciden con enorme inteligencia prescindir de la institución estado y construir una sociedad desde abajo. Asumo que Rojava es una combinación de esos dos elementos, no se puede explicar sin el PKK y Öcalan, pero lo del PKK y Öcalan no explican todo.

Hay un elemento natural de gestación de una sociedad alternativa, y creo que este segundo elemento atrae poderosamente al mundo libertario. En cualquier caso, atrae mucho más que otro tipo de experimentos que puedan hacerse valer por ahí, lo cual no implica que no haya divergencias. Lo de Öcalan y el culto a la personalidad a mí me resulta muchas veces extremadamente difícil de llevar, pero también tengo la sospecha de que los libertarios que están un poco obsesionados con criticar el papel de Öcalan tienen también su mitología personal de líderes y de santones que hace que su posición sea a veces un poco contradictoria.

GM: Entonces, ¿sí que crees que puede ser compatible una postura libertaria con apoyar estos proyectos?

CT: Es que creo que en el mundo libertario son muy escasas las voces que disientan de la solidaridad con Rojava, y de hecho creo que la solidaridad internacional con Rojava es fundamentalmente libertaria. Hay algunos pequeños partidos comunistas que están inmersos en eso, pero es fundamentalmente libertaria. Esto también plantea una discusión distinta, y es que al menos en España, yo creo que fuera del mundo libertario el conocimiento de lo de Rojava es muy marginal. Esta es mi experiencia, yo sé desde hace tiempo que cuando hablo de Rojava tengo que explicar lo que es, no bastan con mencionar porque la mayor parte de la gente, fuera del mundo libertario, no sabe lo que es Rojava. Quiero decir, la gente que puede asistir a una charla mía y que no está en el mundo libertario, y tal vez algunos del propio mundo libertario.

GM: ¿Y a qué crees que se debe que no haya trascendido tanto fuera del mundo libertario?

CT: En parte al bloqueo de los medios de comunicación que no están interesados en absoluto en esto de Rojava, y en parte porque el mundo el mundo libertario es un mundo marginal con una capacidad de alcance también limitada. Recuerdo ahora que hará un año y medio, durante una charla multitudinaria en Burgos organizada por un grupo cristiano (fue ahí donde me hablaron de este hombre, de Carlos Díaz[1]), durante la cena posterior en la que éramos quince personas, cuando salió el tema resultó que nadie había oído hablar nunca de Rojava, y era gente inmersa en la lucha social. Esto me ha hecho pensar que aquí hay problemas graves de comunicación.

GM: Claro, pero, por ejemplo, del mismo modo que el mundo libertario ha conseguido llegar a eso, no ha pasado lo mismo desde otras órbitas que también son en principio anticapitalistas, como puede ser desde el marxismo. No al mismo nivel. ¿Crees que ha habido alguna cuestión política de fondo para que no se hayan visto tan atraídos por Rojava?

CT: Bueno, es que hay muchas posiciones distintas. Claro, Rojava es un fenómeno relativamente reciente, tiene seis, siete u ocho años, y buena aparte de esos partidos o grupos de los que me hablas han estado claramente embaucados en una actitud acrítica de apoyo a Al-Ásad en Siria. Entonces, la percepción era que Rojava no estaba por Al-Ásad, tampoco es que fuera particularmente confrontacional con Al-Ásad ya que tenía enemigos mayores, pero esto les ha alejado. Los propios acuerdos con Estados Unidos hicieron que segmentos de este tipo de izquierda recelasen de los kurdos, aunque al final Al-Ásad también ha llegado a sus acuerdos con Estados Unidos, no nos engañemos. También está de fondo una discusión más amplia sobre el mundo kurdo, que es la cuestión nacional. Entonces, yo creo que, en el Estado español, una parte de la solidaridad al margen del mundo libertario se ha volcado desde Cataluña, desde el País Vasco, y en menor medida desde Galicia, en gentes que le otorgan un relieve central a la cuestión nacional y saben lo que significa la cuestión kurda en el Oriente próximo, y eso ha generado cierta proximidad hacia Rojava.

Pero vuelvo a la carga con un argumento que acabo de utilizar, yo creo que buena parte de la militancia de estos grupos o partidos ni siquiera saben de la existencia de Rojava. El PCE, por ejemplo, últimamente he visto alguna declaración contra la intervención militar turca, pero, yo no sé si el PCE tiene una posición oficial con relación a Rojava, lo sabrás tú mejor. La posición del PCE es pro-Al-Ásad entonces entiendo que simplemente esa es la explicación fundamental, Rojava no les interesa.

GM: Sí, al final la condena de la invasión turca es en realidad una condena de la violación de las fronteras sirias, de la invasión del “norte de Siria”, pero no de Rojava.

CT: Dicho sea de paso, tampoco conozco en detalle lo que hayan podido decir sobre esto Esquerra Republicana, Bildu o el Bloque Nacionalista Gallego (BNG). Vi que el BNG se había solidarizado con Rojava tras los últimos hechos, hay ahí una sensibilidad distinta hacia este tipo de problemas, Chechenia o Kosovo en su momento, pero entiendo que en este caso el posicionamiento tiene más que ver con la cuestión nacional, con la opresión nacional, que con la identificación hacia un proyecto autogestionario en Rojava.

GM: Eso ha pasado mucho con la izquierda abertzale, donde están más concienciados que nosotros con el tema, e incluso hay un libro de Öcalan cuyo prólogo fue escrito por Otegui[2]. Y al final el eje de todo esto es lo que tú dices, una identificación con la lucha de liberación nacional.

Quiero retomar un tema muy importante que has mencionado, el de la solidaridad política, y preguntarte cuál es la función o el significado del internacionalismo hoy en día, de nuevo desde nuestro contexto. Es decir, desde el estado español, qué sentido tiene, o que función tiene, el internacionalismo político. Se han hecho movilizaciones, posicionamientos, actos, y aunque podemos tener información de lo que ocurre en Rojava, al mismo tiempo nuestra capacidad de incidencia, de afectar en la práctica en algo es más bien escasa. Teniendo en cuenta eso, ¿qué función política tienen estos actos de solidaridad política?

CT: Pues sospecho que tienen una función política hacia dentro de lo que somos nosotros, de lavar nuestra mala conciencia, de demostrar que existen proyectos ahí fuera que son importantes, que merecen ser respaldados y que dan fuerza a las ideas que estamos defendiendo. Pero infelizmente no creo que vayan a más. Claro, alguien dirá que tampoco es fácil que vayan a más…  No tiene que ver con tu pregunta, pero yo he echado de menos en el mundo libertario una alianza por Rojava. Me ha parecido que era una situación tan dramática que justificaba que organizaciones que tiene disensiones más o menos profundas buscasen acuerdos. No entiendo por qué la CNT, CGT, Solidaridad Obrera y los diferentes movimientos libertarios de corte autonómico no son capaces de crear una plataforma conjunta para que ese tipo de actos, de gestos de propaganda, de campañas luciesen más. Bueno igual es que a nadie se le ha ocurrido en el lugar adecuado preconizar eso, pero lo cierto es que no lo ha habido, y al final sospecho que estamos pensando más en nosotros mismos y en cumplir con el expediente de la solidaridad que con actuar de manera genuinamente solidaria.

GM: ¿Crees que también es importante para ser consecuentes políticamente? ¿Para ser conscientes del contexto global en el que estamos?

CT: Sí, es importante a efectos de recordar que hay modelos que son distintos de los que maneja la izquierda tradicional y que se aproximan a lo que estamos defendiendo, y me parece que eso es lo principal de Rojava. Pero subrayo, vuelvo a la carga con el argumento de que esto más bien llama la atención sobre el debate interno, cómo nos posicionamos, cómo nos enfrentamos con otras corrientes de la izquierda, antes que con un ejercicio genuino de solidaridad con Rojava que queda demasiado lejos. Con independencia de que hay gentes que, sí que han asumido ese ejercicio, tú lo sabes que han estado allí, como militantes o como cooperantes, pero bueno, creo que son una minoría.

GM: Entonces, si tuvieses que hacer un juicio de valor, es decir, partiendo de que Rojava como fenómeno que nos ha interpelado podría haber traído cierto viento fresco, ser un golpe de consciencia, de realidad ante lo que está ocurriendo en el mundo, de los procesos que siguen ocurriendo, aunque nosotros a veces pensemos que todo se ha parado, e incluso podría haber supuesto una motivación muy positiva de cohesión, de replantear de nuevo objetivos… En suma, hay muchas cosas que la revolución de Rojava podría haber fomentado en la izquierda. ¿Crees que ha ocurrido? O por el contrario, ¿si hubiese que rendir cuentas con los últimos años nos habríamos quedado cortos?

CT: Bueno, podría haber sido mucho mejor, pero yo creo que todo eso se ha dado. ¿Por qué el mundo libertario muestra genéricamente su solidaridad con Rojava? pues porque saben que hay un modelo en el que uno puede verse honestamente. Lo mismo ha sucedido con Chiapas y el zapatismo, y con otros movimientos incipientes, pero estos son los más claros. En Rojava está el elemento no muy evidente pero cierto del anarquismo a través de Bookchin, así como el hecho de que las voces cantantes que hablan en el exterior representando a Rojava normalmente elogian la revolución española de 1936, digamos que hay una serie de tics que acercan a unos y otros.

[1] Referencia a una conversación previa sin relación con Rojava. Carlo Díaz (1944) es un filósofo español con posturas situadas entre el anarquismo y el personalismo comunitario.

[2] Se trata de Hoja de ruta: hacia la paz en Kurdistán, publicado por Txalaparta en 2013.

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