Fundamentalismo económico, de Joaquín Isaac

Escrito por Joaquín Isaac (@J1Isaac)  | Viñeta de Javirroyo

Saber quien maneja los hilos para salir del circulo mortal es de vital importancia. Aparentemente es grande la preocupación por el fundamentalismo religioso y digo aparentemente por lo que se refiere a los poderes públicos y máximos mandatarios de las democracias occidentales que nos alertan constantemente sobre los peligros de ciertos radicalismos y a la vez legislan rápidamente recortando libertades a los ciudadanos, algunas de las cuales han costado años en conseguir y muy pocos días en eliminar con la justificación de la seguridad nacional y personal.

Hay un tipo de fundamentalismo que no es considerado como tal y que poco a poco se abre paso en el mundo globalizado, instalandose de forma totalmente legal, muy bien visto y totalmente necesario para el progreso y crecimiento de la economía en general, me estoy refiriendo al fundamentalismo económico. El poder financiero y su teoría de la economía de los estados y las personas, es simplemente una idea globalizada del funcionamiento de la macro-economía convertida en herramienta útil para el inflado de las ganancias y por lo tanto el poder de unas élites financieras que aumentan progresivamente sus posesiones y cuotas de poder al tiempo que crecen en numero y necesidades, las cuales tienen que cubrir unas mayorías abocadas a trabajar cada vez mas en empleos precarios y mal pagados que están llegando a ser una especie de modernos exclavos azotados por continuos recortes y calamidades de todo tipo. Esto consigue aumentar la desigualdad y el desequilibrio de un sistema, que de seguir así, no podrá mantenerse en el tiempo, pues cualquier sistema energético desequilibrado está condenado a romperse.

Este fundamentalismo que tanto defienden algunos teóricos causará más dolor y muerte a nivel global (de hecho ya lo hace) que esos otros con los que continuamente nos bombardean a nivel informativo, y que a la postre está sirviendo de justificación para imponer otros que no están considerados malignos. De todas formas, tras unos y otros está el único personaje que se ha auto-proclamado emperador, dueño y señor de todo, su nombre es Dinero y las cuatro columnas que lo sostienen, religión, política, economía y ciencia, no son mas que las comparsas o acompañantes que lo mantienen en su trono siendo sus fieles colaboradores necesarios.

 

 

 

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