‘Cabeza de Turco’

Cuando la corrupción, por efecto de las denuncia mutuas, produce un empate en tamaño de daños, hay una solución en la trastienda: un momentáneo pacto bipartidista de silencios mutuos.

Por Lucio Martínez Pereda | 5/03/2024

Las repercusiones de este gigantesco caso de corrupción de las mascarillas tienen una potencialidad de afectación que puede alcanzar a todas las administraciones del estado. Estamos ante un caso que sólo ha empezado, un caso que está en una situación de Work in Progress y que recuerda enormemente los inicios de la tangentopolis italiana que hundió a toda una clase política.

Pero cuando la corrupción, por efecto de las denuncia mutuas, produce un empate en tamaño de daños, hay una solución en la trastienda: un momentáneo pacto bipartidista de silencios mutuos. En las situaciones de máximo peligro entra a funcionar una especie de neocanovismo i-electoral : el sistema político español está diseñado para consentir la corrupción hasta cierta extensión, cuando el umbral de seguridad sistémica se desborda y la autodestrucción mutua de los partidos rectores aparece en el horizonte de lo probable, se termina con ella, ofreciendo a la opinión pública escandalizada un cierto número de “cabezas de turco” que aplaquen sus iras.

El “cabeza de turco” ha de reunir ciertas características, la más fundamental: su camiseta de la corrupción ha de tener una notable mancha de sudor en el sobaco. La corrupción en España tiene una relación directamente piramidal con la cacosmia : huele muy mal en la base y en su cúspide desprende aromas de Loewe.

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