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Detrás de la detención del ahora ex-Brigadas Rojas de 72 años, Leonardo Bertulazzi, se esconde supuestamente un pacto de Meloni y Milei para salvar de la justicia argentina a un sacerdote ítalo-argentino implicado en los crímenes de la dictadura sudamericana de los años setenta.
Por Angelo Nero | 18/07/2025
“Mi padre fundó el Partido Comunista Italiano en la región y formó parte del movimiento antifascista: ese es el ambiente en el que crecí”, declaraba Leonardo Bertulazzi, nacido en Verona en 1951, y líder de la columna genovesa del 28 de marzo, la célula genovesa de las Brigadas Rojas, a finales de los años setenta. Acusado de pertenencia a banda armada y secuestro, el del industrial Piero Costa, que en 1977 fue retenido por las BR y liberado por un rescate de 1.500 millones de liras, huyó de Italia en 1980, permaneciendo en la clandestinidad durante dos décadas. Durante este tiempo Bertulazzi recorrió el América Latina con su pareja, Bettina, trabajando en proyectos solidarios de salud, hasta que fue localizado y detenido en Buenos Aires, en 2002. Sin embargo, la justicia argentina, que no permitía la extradicción por sentencias dictadas en ausencia del acusado, lo liberó ocho meses después. Además, en 2017, el Tribunal de Apelaciones de Génova declaró su condena de 27 años de prisión, prescrita. En 2004, Argentina le concedió a Leonardo Bertulazzi el estatus de refugiado político.
Después de ese largo periplo, parecía que, por fin, Bertulazzi dejaría de ser perseguido judicialmente, pero con la llegada a la presidencia de Javier Milei, le fue retirado su condición de refugiado político, y la Corte Suprema de Justicia avaló la decisión de la jueza María Servini, este pasado martes 15, procedente a la extradición a Italia del ex miembro de las Brigadas Rojas, tras veinte años residiendo legalmente en Argentina. La ministra de Seguridad Interior, Patricia Bullrich, se felicitó por haber detenido a un terrorista que formaba parte de las BR que secuestró y asesinó al exprimer ministro Aldo Moro, a pesar de que cuando sucedió esto, Bertulazzi estaba en prisión.
Según publicaba el diario romano La Repubblica, en enero pasado, la detención y extradicción del antiguo miembro de las BR se da en el marco de un acuerdo entre los gobiernos ultraderechistas de Giorgia Meloni y Javier Milei:
“Detrás de la detención del ahora ex-Brigadas Rojas de 72 años, Leonardo Bertulazzi, se esconde supuestamente un pacto de Meloni y Milei para salvar de la justicia argentina a un sacerdote ítalo-argentino implicado en los crímenes de la dictadura sudamericana de los años setenta. Se llama Franco Reverberi. En enero de 2024, el ministro de Justicia del gobierno Meloni, Carlo Nordio, responsable de la decisión final, no extraditó al sacerdote torturador. Concediendo inmunidad al torturador Reverberi, como deseaba Milei, Meloni recibió como regalo la captura de Leonardo Bertulazzi. Se trata de un gesto de reciprocidad de un gobierno ultraderechista italiano con el nuevo gobierno argentino, que también lleva el signo político de la negación de lo ocurrido durante la última dictadura en la Argentina”.
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