Ana Fuentes: ‘La sociedad civil tiene que seguir movilizándose contra el genocidio palestino para que los gobiernos respondan’

Entrevistamos a la gallega Ana Fuentes, integrante de la Global Sumud Flotilla, una misión pacífica que intentó romper el bloqueo israelí, denunciar el genocidio palestino y entregar ayuda humanitaria a Gaza.

Por Angelo Nero | 9/07/2026

El genocidio de Gaza ha llevado al movimiento de solidaridad con Palestina a niveles de participación y de implicación que nunca habíamos visto hasta ahora. Las huelgas generales, especialmente en Italia, la paralización de la Vuelta ciclista a España, el activismo de Palestina Action en Gran Bretaña, y también las Global Sumud Flotilla. Cada vez son más los movimientos que se suman a esta red solidaria, en muchos casos poniendo en peligro su libertad o su integridad física. ¿Cómo valoras esta internacionalización de este movimiento solidario y que efecto crees que está teniendo sobre el pueblo palestino?

Creo que es imprescindible la solidaridad con Palestina, porque los están exterminando. Esto es un genocidio. Han matado hombres, mujeres y niños, quieren extinguirlos, ni más ni menos. Después de lo vivido con la Flotilla, con mucha más fuerza ahora, no se puede dejar esto en manos de Israel. Y no entiendo porque los civiles tenemos que salir a la calle, o salir en una Flotilla o en un convoy, cuando los gobiernos están consistiendo esto. Luego hay mucha crítica sobre la Flotilla o sobre las manifestaciones pero realmente aquí los que tienen que dar la cara son los gobiernos, y dar un paso al frente. En los tiempos que estamos yo no concibo gente a la que operan sin anestesia, asesinar niños con el objetivo de exterminar a un pueblo, no entiendo que los gobiernos no reaccionen.

Esta fuerte movilización social de solidaridad con la causa palestina está obligando a posicionarse a gobiernos que, de otro modo, se quedarían en un llamamiento a la contención entre las partes, como si fuese un conflicto asimétrico. En el caso del gobierno español, ¿crees que ha hecho algo para que el gobierno de Israel se vea obligado a detener, de alguna forma, el genocidio de la población de Gaza?

Comparado con otros, ha hecho muy poco, pero yo estoy cansada de las palabras bonitas, y de que sigamos teniendo a la gente en las cárceles, incluso a niños. Así que pienso que el gobierno español se ha quedado corto. Habrá que tomar otro tipo de medidas, no sé exactamente cuales, pero si que comparados con otros es un avance. Hay que seguir movilizándose, no hay otra, y cualquiera que tenga un mínimo de humanidad, independientemente de su ideología, tienen que movilizarse, no podemos ser tan individualistas. No sé que pensaría si supiera que EEUU o Israel tienen algún beneficio en Galicia, por ejemplo, y se meten aquí y van haciendo lo mismo que con el pueblo palestino.

Al mismo tiempo me da rabia poner a la gente siempre en la situación de si fuera tu hijo o si fuera tu país. Simplemente por ser humano no puedes consentir lo que se está haciendo. La movilización tiene que existir, y cada vez más, la gente está sufriendo, los están asesinando, se están muriendo de hambre y el mundo consintiéndolo. Por lo menos la sociedad civil movilizada da la cara y ha dado un paso al frente. Y denunciar también todos los convenios armamentísticos con Israel y de alimentación, y todo lo que compramos a los fondos israelitas. Por eso la campaña de BDS es muy importante, pero realmente no es tanto que yo vaya mirando que producto es o no es, porque muchos no los conocemos y tiene a Israel detrás.

Habrá que impedir que entren productos israelitas o no dejarles entrar en nuestro país, que no salgan de Israel, que no se les permita entrar en ningún país de Europa, por lo menos. Como se hizo con la lucha contra el apartheid en Sudáfrica. Si no estamos aquí de brazos cruzados, esto parece una película, pero esto es la vida real, esto es un genocidio, y todo el mundo lo está viendo tomándose un café. Me parece que la sociedad civil tiene que movilizarse. Cuando lo hagan masivamente, los gobiernos van a tener que responder.

Y en el caso de la Unión Europea, ¿no cabe señalar a Ursula Von der Layen, a Kaja Kallas y a Antonio Costa, como cabezas de la UE, como cómplices de ese genocidio?

Por supuesto. Nosotros, la primera intercepción fue antes de Grecia. Mira a la distancia que estábamos de Palestina. Grecia sabía que nos iban a interceptar, desde el minuto uno. Eramos entonces 58 barcos, y secuestraron 22, y los compañeros que secuestran los entregan a la policía griega. Grecia es cómplice y Chipre también. Toda Europa es cómplice de lo que está pasando. Es una realidad. Y con europeos en la Flotilla, a los que Israel decía que nos iban a secuestrar, que nos iban a encarcelar y a torturar, y Europa no hizo nada. Es más, Grecia lo sabía, eran conocedores de lo que iba a pasar. 58 barcos y no vieron ninguno, parece una broma de mal gusto. Si Grecia no lo hubiera permitido, la Flotilla, no sería secuestrada antes de llegar a Grecia. No se que va a pasar si la próxima vez nos interceptan en Mallorca, porque cada vez nos interceptan más cerca. La próxima vez saldremos de Barcelona y en Mallorca nos cogerá un barco y nos llevará a Israel.

Algunos analistas señalan que el derecho internacional ha volado por los aires en Gaza, y que por eso EEUU e Israel han intervenido militarmente en Irán y Líbano, ¿crees que es posible un regreso a la diplomacia de Naciones Unidas, o no lo ves posible mientras siga estando Netanyahu y Trump en el poder?

Yo creo que mientras esté Netanyahu y Trump no. Mientras se les siga bailando a este grupo de dementes que están gobernando el mundo como aquí no se de un paso al frente no solo va a ser Gaza, van a ser más sitios, todo aquel lugar que tenga un interés económico van a ir a por ello. Ya está pasando en el Líbano, en Irán, y esto nos va a repercutir a nosotros, aunque a la gente, le importó lo de Irán porque nos iba al bolsillo, con el combustible, pero lo de Gaza no. Parece que muy poca gente siente empatía por los demás. No hay solidaridad. Y Gaza no sale en las noticias, pero sigue bloqueada, siguen matando gente todos los días. Son sanguinarios, ellos tienen un objetivo y van a seguir, pase lo que pase. ¿Qué no pueden pararlo? Que lo hagan a nivel económico, que no los dejen salir de Israel. Castigar de alguna manera su conducta. Hacer boicot a sus productos. Porque sino, son impunes, hacen lo que quieren, y yo no veo a los gobiernos comprometidos con esta causa, solo frases bonitas. No veo un compromiso real, activo.

Integrantes de Global Sumud Flotilla Galicia en Turquía, después de la liberación

Ahora vamos a tu experiencia personal, a tu implicación en la solidaridad con Palestina, hasta el punto de poner en peligro tu vida, enrolándote en la Global Sumud Flotilla, ¿qué te lleva a tomar una decisión como esta, en la que has puesto tu cuerpo por la defensa del pueblo palestino, y cual es el sentido de estas flotillas cuyo destino seguro es ser secuestrados, a menudo con violencia, por el ejército israelí?

Yo siempre estuve por la causa palestina. Otras veces quise ir en la Flotilla, pero por circunstancias personales no podía. En este momento mis hijos son mayores, ya no tengo a mis padres, que estaban a mi cargo, ya no tengo a nadie que dependa de mí, y ahí decido dar un paso al frente. Estaba muy parado el movimiento de solidaridad con Palestina. Yo creo que lo que ha hecho la Flotilla ha sido visibilizarla, y realmente el pueblo palestino es conocedor de la Flotilla. Nosotros no vamos pensando en lo que nos va a ocurrir, estamos pensando en lo que están pasando ellos. Lo que te ocurre a ti es secundario, claro que es fuerte, pero no tienen comparación con lo que pasan ellos. En este momento era dar un paso adelante e ir un poco más allá de las manifestaciones, me pareció un buen momento y fui, y estoy encantada de haberlo hecho, a pesar de lo mal que se pasó.

En una flotilla anterior, Manolo Teniente, nos fue relatando día a día como fue la travesía por el Mediterráneo, hasta que fueron interceptados en aguas internacionales. ¿Cómo fue para ti esas semanas de navegación, y cómo ibas gestionando el temor de ser asaltados, como finalmente sucedió, en cualquier momento?

Nosotros hacíamos todos los días el simulacro de intercepción. En la navegación tienes que tener muy claro a lo que vas. En nuestro barco éramos ocho personas, de diferentes edades, de diferentes países, de religiones e ideas políticas diferentes, unidos por una misma causa. Tienes que tenerlo claro porque la convivencia es un espacio muy pequeño, y tienes que tener claro el objetivo común, sino es difícil de gestionar. En mi barco, desde que salimos de Barcelona, hasta que nos interceptaron, pasando por Turquía, en aguas internacionales, siempre fuimos los mismos. La travesía duró mes y medio. Yo me ponía más nerviosa en los simulacros que en la intercepción, tenía cierta ansiedad, sin embargo cuando sucedió la intercepción antes de Grecia, que no nos la esperábamos, hubo un momento que vimos dos lanchas dirigiéndose hacia nosotros, apuntando con un láser, y todo el mundo cumplió el protocolo. Y en ese momento no estaba nerviosas, ni agobiada, estaba un poco a la expectativa de todo lo que se movía en nuestro entorno. Y, de hecho, nos apuntaron, se acercaron con la lancha y, de repente, se dieron la vuelta y se fueron a otro barco que les quedaba más cerca. Pero, al día siguiente, aquella ansiedad que tenía en los simulacros, me pasó. Y después de pasar Grecia, lo llevé todo mucho mejor, con tranquilidad, y cuando te interceptan, hay que tirar el móvil, levantar las manos, porque nosotros somos una misión de paz y estamos sometidos a lo que ellos decidan. No hay otra alternativa. Cuando nos interceptaron, al pasar Turquía, mantuve la calma.

El Venus, el barco de la Flotilla donde Ana Fuentes navegó rumbo a Gaza

Luego la convivencia en el barco crea un vínculo. Ese desconocido con el que estás navegando sabes perfectamente que en los momentos más duros que vas a pasar, va a ser tu punto de apoyo más importante, es aquel que vas a mirar a la cara y con la mirada te va a decir: tu puedes. Ese desconocido se convierte en una parte muy importante de ti. La Flotilla tiene esa parte bonita.

En Barcelona embarcó gente de 18 hasta 80 años, todo el mundo con la misma causa, pero la convivencia depende del carácter de cada uno, por eso no puedes perder el objetivo porque sino pueden aflorar muchas diferencias. Yo estaba en el Venus, con compañeros argentinos, mexicanos, chilenos, alemanes, catalanes y vascos, y en el último tramo también subió un chico de Marruecos y otro de Libia, y la experiencia fue muy buena, siempre teniendo en cuenta que el espacio es muy pequeñito, y tener muy claro que esa persona que tienes al lado te va a dar la fuerza para continuar, cuando lleguen los malos momentos. Se convierten en tu familia, todos nos tenemos que apoyar y cuidar, porque esa es nuestra supervivencia.

Tripulación del Venus

Una vez que vuestro barco, como el resto de la flotilla, fue atacado por las fuerzas sionistas, violando toda la legislación internacional. ¿Cómo fue el trato que recibisteis por los soldados, durante el asalto y en el posterior traslado? ¿Cuánto tiempo permanecisteis detenidos y en donde?

El trato fue terrible. No se puede comparar a lo que sufren los palestinos, pero desde que sale el buque y te da la alerta para que pares, cuando aparecen las lanchas con los comandos, que tocan a cuatro militares por activista, y cuando te asaltan lo primero que hacen es arrancar la cámara de tu barco, para que no se vea, ahí ya estás con el chaleco puesto y las manos en alto, te ponen en proa, de rodillas, boca abajo. A nosotros nos metieron en el barco después, con los ojos vendados, nos pusieron el himno de Israel e hicieron el amago de dispararnos. Luego nos sacaron de nuestro barco y nos metieron en las zodiacs. El trato fue muy agresivo. Nosotros intentábamos bajar la escala de violencia, nunca les mirábamos a los ojos y levantábamos las manos. Estás sometido totalmente a ellos.

Luego te llevan al buque-cárcel y ahí ya es el terror. Al subir me arrancaron el chaleco sin desabrochar, había un montón de militares apuntándome, me agarraron entre dos y salí empotrada contra el suelo. Te cachean, te requisan los documentos, y todo entre burlas, empujones, patadas. Después te aíslan del grupo, que para mi es lo peor, te quitan la ropa, solo te dejan la ropa interior, te ponen las esposas, retorciéndote las manos, te dan vueltas y te desorientas. Yo sudaba tanto que me caía el agua del pelo como si lloviese, no sabía donde estaba, no oía a nadie, no sabía cuanto tiempo había pasado. Luego me metieron en un contenedor. Abrieron una puerta y ya vi a otros compañeros. Me dieron un botellín de agua y un pan redondo congelado. A una compañera le dispararon en una pierna y empezó a sangrar mucho.

No te dejan dormir, hay ruido y focos encendidos durante toda la noche. No hay espacio para tanta gente dentro, y ahí vi cosas que no había imaginado en mi vida. A un compañero le arrancaron la camiseta y el pantalón, lo apartaron y cerraron la puerta. Le oíamos gritar. Los golpes, los insultos y la humillación son constantes. Luego te quitan la ropa, te ponen al sol, hace mucho calor, pero por la noche hace mucho frio. Eran muy agresivos y estábamos día y noche rodeados de ellos. Sin apenas comer ni beber, sin dormir, era parte de la tortura que utilizaban con nosotros, era su modo de generar miedo.

La armada israelí interviniendo en aguas internacionales del mar Mediterráneo para apoderarse de la flota Global Sumud

Del barco-prisión nos llevaron a un puerto, a una especie de aduana, y nos desembarcaron, siempre con la maniobra de sujetarte el brazo, cogerte del cuello y empujarte hacia el suelo. Allí había muchos militares y muchos funcionarios, y nos pidieron firmar un papel que la mayoría no firmamos, porque decía que entráramos ilegalmente en Israel. Pero a nosotros nos habían capturado en aguas internacionales, a Israel nos habían llevado ellos. Nos quitaron fotos, nos insistieron con otro papel diferente, que tampoco firmamos, luego nos pasaron a una sala, en la que te esposaban de pies y manos, te vendaban los ojos. Debimos estar unas seis horas en esa aduana, en todo momento con dos militares al lado, y agachados, en una postura que te destroza la espalda, siempre con gritos, con amenazas.

De ahí nos llevaron a un autobús-cárcel hasta la prisión del desierto, y otra vez los golpes, los gritos, los empujones, también había perros, que parecía que te iban a atacar en cualquier momento. Entonces piensas que que hay que aguantar y sobrevivir, te anima saber que la gente en tierra está pidiendo tu liberación, porque llega un momento en que te duele todo el cuerpo.

Al mismo tiempo sabes que en esa cárcel están palestinos y palestinas, también niños y niñas, y dices: Si ellos aguantan, yo también tengo que aguantar, no tengo derecho a quejarme. Si hay una criatura de siete años en el pabellón de al lado, yo tengo que aguantar porque he venido a apoyarles a ellos, porque ellos no tienen el apoyo que tenemos nosotros.

En la prisión dormíamos en el suelo, había unas literas metálicas, pero sin colchones ni mantas, un váter que no echaba agua, sin comida, sin bebida, y con ruido toda la noche, para que no pudieras dormir. Luego nos quitaron toda la ropa y nos pusieron el chándal de la prisión, y unas chanclas, era todo para deshumanizarte, y disfrutaban con ello. Nosotros sabíamos a lo que íbamos, así que obedecíamos a todo, y ellos nos amenazaban: “todos no vais a volver a vuestro país”, y especialmente a las mujeres, porque son muy machistas, nos decían: “vamos a matar a todos los niños palestinos”. Y tu sabías que esos niños estaban en el pabellón de al lado, pero no consiguieron que derramáramos una lágrima. No pudieron vencernos.

Estuvimos dos noches en el buque, y dos noches en la prisión. El último días nos sacaron por la mañana y nos metieron en un autobús-cárcel, y no sabíamos a donde íbamos, dando vueltas y más vueltas por el desierto. De vez en cuando se acercaban y nos apuntaban con sus armas, para que no habláramos entre nosotros, hasta que hubo un momento en el que vimos el aeropuerto. Allí hubo un problema porque dos compañeras árabes se quitaron la sudadera de la cárcel y se quedaron en top, para cubrirse la cabeza, y se pusieron como locos. Hubo un momento crítico ahí. En el aeropuerto había políticos y cónsules perno no nos permitieron parar en ningún momento, fuimos directamente hasta el avión.

El gobierno español protestó por esta acción ilegal y brutal de Israel contra la flotilla, pero ¿sentisteis indefensión por parte de nuestro gobierno?

En ningún momento representantes de España o de la Unión Europea se pusieron en contacto con nosotros. Una compañera nos dijo que había visto a uno de los abogados de la Global que les había dicho que al día siguiente se pondría en contacto con nosotros. Yo los vi cuando llegamos a Turquía, allí si estaba nuestra embajadora.

Es importante decir que 37 compañeros fueron al hospital. Turquía puso mucho personal médico a nuestra disposición, no pudieron ocultar el maltrato y las torturas. Hubo incluso agresiones sexuales y violaciones, también roturas de piernas, brazos, costillas. 37 necesitaron hospitalización, pero todos sufrimos maltratos, golpes y tortura.

Cuando llegamos a Turquía nuestra embajada estaba allí, incluso querían encargarse de nuestros pasajes, pero nosotros vamos bajo la supervisión de la Global y se hace cargo de todo. Esto hay que dejarlo claro, porque hay gente que dice que nuestros gastos van a sus impuestos, y no es cierto, los medios los pone nuestra organización. Y la ida la pagamos de nuestro bolsillo, que conste también. Como desmentir lo que dicen muchos de que somos gente que no trabajamos. Yo trabajo de enfermera y me fui en mi mes de vacaciones y luego pedí otro mes sin sueldo, y así todos.

Y por otra parte, ¿cómo valoras que, uno de los grupos de integrantes de la flotilla, fueran agredidos por la policía autónoma vasca a su llegada al aeropuerto de Bilbao?

Yo estaba en Bilbao, porque hicimos escala antes de volar a Madrid y de allí a Vigo. Nosotros, el grupo de Galicia, nos quedamos atrás, para que ellos se pudieran reunir con la gente que les iba a recibir, pero fue salir y ya comenzó la agresión. Cuando ya creíamos que estábamos en un sitio seguro, la Ertzaintza nos ataca con una violencia desmesurada y sin provocación alguna. De hecho uno de los compañeros que se ven en las imágenes que se pone encima de otro para protegerlo, tenía varias costillas rotas y lo golpearon igual, utilizando el mismo método que los sionistas. A mi me descolocó, porque no me lo esperaba. Alguien tiene que dar cuentas de esa actuación, tiene que haber dimisiones. Para nosotros fue un shock, no me podía creer lo que estaba pasando. Les dio igual que estuviesen las televisiones grabando. Lo vio todo el mundo.

Brutal agresión de la Ertzaintza a los miembros de la Flotilla en el aeropuerto de Bilbao

También diez integrantes del convoy humanitario terrestre Global Sumud fueron secuestrados durante un mes por fuerzas afines al mariscal Jalifa Haftar en el este de Libia, entre los que se encuentra la periodista madrileña Alicia Armesto Nuñez, ¿por qué los medios de comunicación están silenciando este secuestro?

No solo se silencia este secuestro, se está silenciando todo lo que respecta a Palestina, en general. Los medios ya sabemos quién los maneja, aquí esta todo manipulado. Los políticos cuentan lo que sea para sus intereses. Netanyahu ya dijo que los activistas con Gaza no iban a volver, ni a la Flotilla ni en otras actividades. Pero, claro, el resto de los medios de comunicación y los gobiernos son cómplices de todo esto, poco se visibiliza el que haya gente que se juega la vida llevando medicamentos y comida. Israel hace lo que le da la gana, nos pueden secuestrar donde sea, pero no va a conseguir que los activistas tiremos la toalla. Siempre va a haber gente comprometida y solidaria, porque el que tiene conciencia no la pierde, y habrá siempre quién trabaje por esto, en tierra o en el mar, pero es verdad que esto no sale a la luz. Los medios nos manejan como marionetas. Al final es la sociedad civil la que tiene que pelear esto, porque sus gobiernos no lo hacen. El gobierno español no dijo nada respecto al convoy, y eso que había una ciudadana española secuestrada.

¿Y cómo valoras la movilización de la sociedad civil, concretamente de la gallega, con Palestina?

Parece que nos acostumbramos a las desgracias, normalizamos hasta el genocidio. Hubo grandes movilizaciones si, pero ¿y ahora? Porque los palestinos siguen siendo asesinados, las mujeres son violadas, los niños pasan hambre, y nosotros nos acostumbramos a esto. No me gusta utilizar esto, pero hay que ponerse en su piel, imaginarnos que nos pasa a nosotros, o a la gente que queremos, a nuestra familia.

Yo siempre digo que hay que pensar en la generación de nuestros abuelos, que padecieron una dictadura de cuarenta años, muchos se tuvieron que exiliar, muchos estuvieron en la cárcel, muchos fueron torturados, asesinados… nosotros también fuimos palestinos.

Si, pero la gente se olvida, somos muy individualistas, crees que estamos protegidos, otros lo creyeron antes que nosotros y a la hora de la verdad dejaron de estarlo. La empatía es fundamental. Y normalizar la barbarie no es admisible. Estoy pensando en un vídeo en el que le preguntaban a un niño palestino: ¿que quieres ser cuando crezcas? Y él contestaba: los niños palestinos no crecemos, nos matan en la calle. Tu imagina que eso pasara aquí, sería un escándalo. Nosotros cuando hicimos el curso para diferenciar los distintos tipos de drones, de vigilancia, de ataque, a mí me costaba mucho diferenciarlos, y los niños palestinos los diferencian sin problema, porque les va la vida en ello.

La gente te dice que hay que preocuparse por lo que pasa aquí, y por supuesto que me preocupa lo que pasa en Galicia, pero eso no quita que se esté cometiendo un genocidio en Gaza y que no me movilice por ello.

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