Animale, un atípico western francés en clave fantástica y feminista

Nejma es una vaquera más, una gardian, y trabaja sin descanso levantando vallados, marcando novillos, montando o domando caballos, y también pasando las noches en el bar.

Por Angelo Nero 25/09/2025

Camarga es una región occitana comprendida entre los dos principales brazos del río Ródano y el Mediterráneo, un territorio de exuberante naturaleza, formado por marismas, salinas y arrozales, donde sus señas de identidad son los caballos y los toros, que pastan en régimen de semi-libertad y que forman parte también de una cultura centenaria, con los gardians encargados de cuidar a las reses bravas, y los raseteurs, una suerte de corredores, que desafían los cuernos de los biòu o cocardier en plazas circulares, sin ningún tipo de protección, para atrapar las cintas colocadas en las afiladas astas.

Como en el toreo, esta es una tradición reservada a los hombres, pero la directora Emma Benestan (autora de Fragile y Chien de la casse) se introduce en este mundo a través de una protagonista femenina, Nejma (a la que da vida Oulaya Amamra, habitual en el cine de Benestan), una joven decidida a convertirse en raseteur, para lo que tendrá que desafiar un rudo mundo patriarcal, una manada dirigida por el viejo Léonard (Claude Chaballier). Para ello no duda en enfrentarse también a su madre, que le advierte: “un cuerno en el vientre y no podrás tener hijos”. Pero Nejma es una vaquera más, una gardian, y trabaja sin descanso levantando vallados, marcando novillos, montando o domando caballos, y también pasando las noches en el bar, mientras conserva su independencia, viviendo sola en una casa aislada. Parece que nada puede con Nejma, sin embargo, una noche, tras consumir alcohol y drogas, se despertará con la resaca de una pesadilla, y comenzará a tener extrañas visiones, mientras su cuerpo se va transformado. Ese día un toro comienza también a matar a sus compañeros, y deciden darle caza…

Benestan señala que a pesar de seguir el guión, siempre dejaban un espacio a la improvisación, al trabajar con animales: «Intentamos planificar nuestras tomas, pero también tuvimos que seguir el ritmo natural de los toros. A veces esperábamos horas a que algo sucediera. En el cine, siempre intentamos dominar la realidad, y aquí tuvimos que ser pacientes y seguir el ritmo de la naturaleza. Dicen que en la Camarga hay más animales que humanos, lo que realmente marcó la atmósfera de la película».

Hay varias películas dentro de Animale, por veces parece un documental sobre la Camarga y sus curiosas tradiciones, con la deslumbrante fotografía de Ruben Impens , por otras se convierte en una película de terror, o cuando menos fantástica, con la aparición de cuerpos desgarrados por las cornadas, tiene mucho de western moderno, y también tiene algo de denuncia social, de reivindicación feminista, cuando vayamos conociendo los verdaderos motivos de las visiones de Nejma.

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