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El viaje de Martina a Brasil, en la búsqueda de su nieto, es también un viaje en el tiempo, hacia ese pasado que se le va difuminando, y al que se aferra para curar sus heridas, mientras la enfermedad va avanzando, con un ritmo casi de thriller.
Por Angelo Nero | 17/04/2026
La lucha entre la memoria y el olvido es una carrera también contra el tiempo, en el que basta con que dejemos de luchar por mantener la memoria, para que se imponga, por su propio peso, el olvido. El pasado forma parte del presente mientras lo sigamos invocando, mientras pensemos a aquellos que nos precedieron y que forman parte de nuestro imaginario, personal o colectivo. Pero, ¿cómo podemos luchar contra ese olvido, cuando se desvanecen nuestros recuerdos? Este es el punto de partida de A procura de Martina, donde la directora brasileña Márcia Faria, quien escribió el guión junto a Gabriela Amaral Almeida, nos cuenta la historia de una de las Abuelas de la Plaza de Mayo, que hace más de treinta años busca a su nieto, nacido durante el cautiverio de su hija desaparecida durante la dictadura militar argentina. Martina comienza a sufrir los primeros síntomas del Alzheimer, por lo que tendrá que luchar contra el tiempo para encontrar a su nieto, antes de que la enfermedad le prive de la memoria.
Esa enfermedad del olvido es, precisamente, lo que hace que esta sea una producción entre Brasil y Uruguay, ya que el gobierno argentino de Javier Milei, abiertamente negacionista (su vicepresidenta, Victoria Villarruel, pertenece a una casta de militares golpistas), ha retirado sus apoyos al cine argentino, no solo a cintas como esta, que impugna la historia oficial, sino a toda la industria cinematográfica del país sudamericano. Otra de las batallas culturales que el gabinete de Milei libra para ganarle la partida a los zurdos.
Mercedes Morán, una de las actrices argentinas más consolidadas, a la que descubrimos en “La ciénaga” y “La niña santa” de Lucrecia Martel, a principios de este siglo, y que nos enamoró con papeles como el de Graciela en “Luna de Avellaneda”, de Juan José Campanella, o el de Celia de la Serna, la madre del Che, en “Diarios de una motocicleta”, de Walter Salles, confirmó sus dotes actorales como protagonista principal en “Betiblú”, de Miguel Cohan, o encarnando a Delia del Corral en “Neruda” de Pablo Larraín. También destacó en “Las Rojas”, de Matías Lucchesi, o en “Empieza el baile” Marina Seresesky, donde hace pareja con Dario Grandinetti. En A procura de Martina lleva el peso de la historia sobre su personaje, a la que acompañan otras dos Abuelas, las veteranas Adriana Aizenberg (Norma) y Cristina Banegas (Rosa), y la actriz y cantante brasileña Luciana Paes, habitual en el cine de Gabriela Amaral Almeida, en el papel de Jéssica, la trabajadora del hotel donde se hospeda Martina.
El viaje de Martina a Brasil, en la búsqueda de su nieto, es también un viaje en el tiempo, hacia ese pasado que se le va difuminando, y al que se aferra para curar sus heridas, mientras la enfermedad va avanzando, con un ritmo casi de thriller. Como señala la directora del film, intenta crear “una mirada directa sobre lo cotidiano, su convivencia con el silencio y su equilibrio natural entre drama y humor. Esa forma de narrar, que confía en la fuerza de lo no dicho, siempre me ha interpelado”. También nos interpela a nosotros, metiéndonos en la piel de Martina, en la fuerza que surge de su fragilidad, en como se obstina en salvar todos los obstáculos, hasta los que le pone su propio organismo.
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