Zina Portnova, la pequeña heroína antifascista

En 1943, Zina fue enviada a una misión a la localidad de Obol, la mayor población de la región, que entonces albergaba un importante destacamento nazi, y envenenó a parte de la guarnición.

Por Angelo Nero

Zinaída Martýnovna Portnova nació el 20 de febrero de 1926, en Leningrado, en el seno de una familia de clase obrera, de origen bielorruso. Zina, como era llamada cariñosamente, cursaba séptimo grado en 1941, y estaba de vacaciones con su hermana Galya en la granja de su abuela en la región de Vitebsk, cuando las tropas nazis invadieron la Unión Soviética.

A partir del 22 de junio de 1941, con la Operación Barbarroja, las fuerzas alemanas avanzaron 200 millas hacia el territorio soviético en una semana y, en unos meses, dos millones y medio de soldados soviéticos estaban muertos, heridos o desaparecidos. La joven Zinaida Portnova finalmente se encontró cara a cara con las tropas nazis de Alemania cuando su avance finalmente llegó a Obol, y vio como golpeaban a su abuela para robarle una vaca.

Al año siguiente se había unido a un grupo de la resistencia, “Los Jóvenes Vengadores”, la organización local del Komsomol, distribuyendo propaganda, recogiendo y ocultando armas abandonadas por el Ejército Rojo en su retirada, y recogiendo información sobre las tropas de ocupación alemanas. No tardó en aprender el manejo de estas armas, así como la fabricación de explosivos, y en participar en acciones de sabotaje de infraestructuras, como una estación de bombeo de agua, una planta eléctrica o una fábrica de ladrillos.

En 1943, Zina fue enviada a una misión a la localidad de Obol, la mayor población de la región, que entonces albergaba un importante destacamento nazi, y se las ingenió para que la emplearan como ayudante de cocina. Allí envenenó a parte de la guarnición, se cuenta que más de cien soldados alemanes murieron gracias a Zina, que llegó a probar la comida para demostrar que no era esa la causa de la muerte de la tropa. Fue liberada, y buscó refugio en la granja de su abuela, a donde llegó a duras penas entre fuertes dolores, y donde se salvó gracias a grandes cantidades de suero de leche, que le hicieron vomitar y expulsar el veneno.

Buscada por los nazis, que la habían descubierto como culpable del envenenamiento masivo, se integró en una unidad partisana, llamada Kliment Voroshilov (el nombre de un destacado oficial militar y político soviético), convirtiéndose en exploradora. Desde la clandestinidad escribió a sus padres: “Ahora estoy con los partisanos. Junto a ustedes, venceremos a los ocupantes nazis.”

A principios de 1944, fue enviada de vuelta a Obol, para infiltrarse otra vez en la guarnición alemana y descubrir las causas de los fracasos de las acciones de los Jóvenes Vengadores, así como para ponerse en contacto con los miembros de la joven resistencia que todavía no habían sido detenidos. Identificada por la policía local, quizás por la denuncia de alguien que la reconoció, fue detenida y entregada a la Gestapo.

Mientras Zina era interrogada, en un despiste de su torturador, tomó su pistola y lo mató, así como a dos soldados que acudieron al escuchar el disparo. Escapó de la base alemana y se ocultó en el bosque, pero fue localizada a orillas del rio Obol.

Tras su captura, la llevaron a Goryany, donde fue torturada, y a causa de las torturas, no se sabe realmente, o ejecutada, la pequeña Zina dejó el combate entre el 13 y el 15 de enero de 1944, un mes antes de cumplir los dieciocho años.

Fue declarada Heroína de la Unión Soviética en 1958, por el Presidium del Soviet Supremo, convirtiéndose en la mujer más joven jamás galardonada con el mayor honor de la Unión Soviética y recibió también la Orden de Lenin.

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